Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Perdiste, Se Acabó
Eduardo García Gaspar
14 septiembre 2009
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Se llama Ley de Godwin, en honor a su inventor, Mike Godwwin. Fue propuesta en 1990 y establece que conforme se alargan las discusiones la probabilidad de que surja una comparación con los nazis o Hitler se acerca a uno.

Aunque es aplicada a discusiones en internet, es posible usarla en otros terrenos, por ejemplo, los políticos. También es posible modificar la comparación con Hitler y los nazis, para aplicarla localmente. Por ejemplo: conforme se alargan las discusiones entre dos diputados de diferentes partidos, la probabilidad de que uno le recuerde su mamá al otro se acerca a la certeza total.

La ley no establece quién tiene la razón entre las partes que discuten, simplemente constata una probabilidad alta de un evento específico. La ley, que tiene su buena dosis de humor, es como una medida alterna del calor que las discusiones generan en las partes que intervienen y que tiende a subir en proporción al tiempo que dura la discusión, hasta llegar un punto en el que una de las partes explota.

Explotar quiere decir, en este caso, comparar al opositor con Hitler, los nazis, o bien llamarle “fascista” o cosas por el estilo. Si la comparación se tropicaliza, en México tendríamos que explotar significa hacer un recordatorio maternal al otro, llamarle “hijo de…” y cosas similares.

En una discusión razonable, gana quien demuestra que su opinión es la más cercana a la verdad o pierde quien tiene la opinión que se demuestra es falsa. Pero en una discusión terca y prolongada, puede aplicarse una variación de esta ley: declarar perdedor a quien primero usa alguna de esas comparaciones o referencias maternas.

Con una aclaración importante de hacer. La declaración de perdedor en una discusión por ese motivo, no significa que su opinión sea falsa, sino que no merece el privilegio de mantener la discusión. No tiene utilidad seguir hablando con esa persona, aunque su opinión no haya sido demostrada falsa.

En Internet es común encontrar este fenómeno. Por ejemplo, la persona A manifiesta una opinión cualquiera, y la persona B responde con una opinión opuesta. Conforme avanza la discusión, A o B pueden comenzar a usar insultos personas, como “usted sólo dice estupideces” o palabras peores. En ese momento, sugiero que la discusión sea terminada, declarando vencedor técnico al otro individuo.

Vencedor técnico no porque su opinión sea la mejor, sino porque supo mantener la discusión dentro de límites razonables de educación. En el caso de la Ley de Godwin, la discusión termina en el momento en el que alguien hace una comparación con los nazis. Lo que propongo es terminarla en el momento en el que se dé un insulto maternal y sacar tarjeta amarilla en el momento del uso de malas palabras dirigidas a una de las partes.

El fondo real de esta ley es una falacia muy conocida que se llama ad hominem. Consiste en ignorar las argumentaciones en favor de una opinión cualquiera, y atacar a quien la sostiene con acusaciones personales que nada tienen que ver con la opinión expresada.

Por ejemplo, un diputado propone aplicar el IVA a todos los productos y expresa sus razones para hacerlo. Otro diputado se opone a esa propuesta, pero ataca al diputado y no a la propuesta. Le dice, por ejemplo, que es “un capitalista burgués, conservador, representante de la derecha radical que tiene nexos cercanos con los intereses de la oligarquía”. Lo que debe hacerse es declarar perdedor técnico a este último.

Lo más interesante es ver la causa por la que las discusiones se calientan y la probabilidad de insultos personales se acerca a la certeza. Una de las causas es la terquedad personal, muy propia de políticos con ideologías marcadas (trate de convencer a Hugo Chávez de que el socialismo no funciona).

La otra causa es el no reconocer de antemano que existe la verdad y que ella es independiente de nuestra voluntad. Es la verdad la que establece quién tiene la mejor opinión. Si esto no se reconoce, las discusiones tenderán a convertirse en duelos personales de fuerza en los que recurrir a la fuerza verbal es altamente probable… con el problema siguiente: conflictos crecientes.

Por lo pronto, ya hay un principio: la discusión termina con la declaración de perdedor técnico para quien usa insultos personales dos veces o un recordatorio maternal una vez.

¿Un ejemplo concreto muy actual? Lo publicado por El País, en España (13 septiembre 2009) y que según la regla establecida haría que el periódico fuera declarado perdedor de la discusión y sacado de ella (énfasis mío):

Los más conservadores entre los conservadores; los ultras; los radicales a la derecha de la derecha más recalcitrante;… los que han adoptado la esvástica nazi y claman por la pureza de la raza americana. Todos ellos, muchos más de los que esperaban las previsiones más optimistas, decenas de miles, se concentraron ayer en las cercanías del Capitolio de Washington para protestar contra las políticas y “el gasto descontrolado” del Gobierno.


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