Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
“Piensa, México”
Eduardo García Gaspar
4 junio 2009
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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En todo hemos mejorado, en todo. Pero hay una excepción notable. Los gobiernos siguen cometiendo los mismos errores de siglos.

Un ejemplo mexicano es digno de mención. A finales de mayo, la presidencia tuvo una iniciativa, la de crear un programa llamado “Vive México”. No es algo que tenga que ver con la naturaleza de un gobierno normal. Es un esfuerzo de marketing turístico. Promociona visitas a lugares del país e incluso cotiza paquetes para viajeros. También otorga créditos.

Su intención es la de ayudar a levantar una industria afectada por la crisis económica y la nueva influenza. No es un mal objetivo. Lo que, por supuesto puede observarse es el por qué no reciben otros sectores apoyos similares. Es difícil que pueda justificarse esta discriminación. ¿Por que no apoyar también la venta de libros, de películas, de madera…?

La situación es muy similar a otras: un gobierno hiperactivo que cree que puede hacer todo mejor que el resto. Es la misma mentalidad que justifica al monopolio petrolero mexicano. Y tiene también los mismos resultados. Resultados malos.

Un examen de “Vive México” indicó que un tercio de los paquetes ofrecidos tienen precios más elevados que los ofrecidos por otros proveedores. Otro tercio tuvo precios más bajos. Varios proveedores turísticos no están dentro del programa gubernamental. Varios datos del programa eran inexactos o no estaban actualizados. Muchos créditos no se habían otorgado.

En fin, el gran esfuerzo de promoción turística fue al final otra forma de cotizar viajes. Nada espectacular. Era lo esperado. Lo que sucede cuando un gobierno se sale de sus funciones. Hasta donde sé, ningún libro de política establece que las funciones de gobierno incluyen la promoción turística de su país.

Pero sí existen maneras gubernamentales para la promoción turística de México y que el gobierno puede realizar. Más aún, esas medidas de promoción son las mismas que promoverían al resto de las industrias, sin discriminar a ninguna de ellas. Por ejemplo, una ley fiscal simple y sencilla, de tasas bajas, haría maravillas por la industria turística. Mucho más que el programa “Vive México”.

También una simplificación extrema de permisos y licencias, para la apertura y cierre de empresas, lograría grandes resultados en la industria hotelera y turística, como en el resto de las empresas. Por no mencionar una ley laboral inteligente y sin sesgos.

Es decir, el gobierno mexicano, concretamente el poder ejecutivo, tuvo frente a sí dos maneras de promover el turismo. Y seleccionó la equivocada, la que corresponde a quienes sí saben del negocio turístico. Podía haber seleccionado la correcta, que es la de facilitar el trabajo de toda la gente.

El tema bien vale una segunda opinión para señalar algo tan obvio que pasa desapercibido. La opción política atinada de un gobierno, el que sea, es facilitar la vida de quien trabaja y crea riqueza, no es el sustituir a esa persona. ¿Era una función gubernamental crear una agencia de viajes que cotizara paquetes vacacionales? ¿O convertirse en banco para dar créditos?

Claramente no. Hay personas que saben más de eso y lo pueden hacer mejor, compitiendo entre sí. Este caso es uno más del fenómeno que señaló la historiadora Tuchman: el poder ciega la mente y eso produce decisiones tontas. Las funciones gubernamentales no incluyen el ser proveedor de petróleo, de servicios turísticos, de educación, de atención médica, de salvador de empresas automotrices.

Muchas personas lo podrían hacer mejor y más barato. Todo lo que un gobierno puede hacer es limitarse a tener un estado de derecho en el que se protejan las libertades personales para trabajar y disfrutar de los frutos de ese trabajo. Estoy hablando de cosas como impuestos bajos y simples. Nada como eso para realmente promocionar al que quiere trabajar.

Y el que quiere trabajar es el que mejor sabe cómo promocionarse. Un gobierno que quiere crear un programa de promoción turística es como un limpiabotas que se cree capaz de crear una aplicación de computadora. No tiene sentido, pero se hace porque los gobernantes suelen creer que ellos tienen mejores ideas que el resto.

Lo mejor que puede hacerse es tener otro programa, “Piensa, México” para hacernos entender que los gobernantes no pueden ser también agentes turísticos, ni educadores, ni petroleros, ni muchas otras cosas.

Post Scriptum

El examen fue realizado por Grupo Reforma 2 de junio 2009

Un comentario de Ixe Banco, emitido el 2 de junio, enfatiza la necesidad de reformas gubernamentales, que es el fondo de lo que aquí sostengo:

A lo largo de la historia, la economía de México ha registrado episodios de fuerte expansión y también de profundas contracciones. Crisis como la de la década de 1930 y la de 1995 han alejado el desarrollo de la actividad económica mexicana de su potencial.

Actualmente, nuestro país enfrenta un nuevo escenario de desaceleración que apunta hacía una profunda contracción; los datos del último trimestre de 2008 y los del primero de 2009 son poco alentadores. Es por ello que resulta interesante hacer un recuento y comparación histórica del Producto Interno Bruto (PIB) para explicar los alcances de la contracción de la economía y determinar su posible duración.

Al contrario de lo que ha ocurrido en otras crisis, en esta ocasión la desaceleración económica del país tiene un origen externo que surgió del colapso del sector hipotecario de Estados Unidos. Las repercusiones sobre la economía mexicana se han dado principalmente en la balanza de pagos, a través de la reducción de las exportaciones, remesas e inversión extranjera.  Adicionalmente, se ha incrementado el nivel de aversión al riesgo hacia productos de países emergentes. Con ello se han reducido los flujos de crédito a empresas y familias lo que contribuye a hacer más profunda la desaceleración.

A diferencia de lo que sucedió en la crisis interna de 1995, la recuperación de la crisis actual no estará impulsada por el crecimiento económico de Estados Unidos, el cual se estima que empezará a finales de 2009 y será gradual. Esto pone en evidencia la necesidad de avanzar en el diseño de reformas de políticas públicas que fortalezcan el mercado interno; entre las más importantes se encuentran la laboral, fiscal y energética. En la medida en que esto ocurra, México podrá sobrellevar mejor las contingencias externas y será más competitivo frente a otras economías emergentes y desarrolladas.


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