Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Práctica y También Teoría
Eduardo García Gaspar
24 abril 2009
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Es una práctica común, el acudir al ejemplo de Hong Kong para demostrar las bondades de los mercados libres. La ex colonia inglesa probó ser un lugar excepcional comparado con el estándar internacional. Dirigida de 1961 a 1971 (y con influencia desde 1945) por John Cowperthwaite, un escocés creyente en las libertades humanas, ese lugar fue un milagro económico.

Su crecimiento demográfico fue espectacular, pero más lo fue su expansión económica, la que partió de una base realmente pobre: emigrados chinos que llegaron sin recursos. Hong Kong no tiene recursos naturales, excepto por tener una localización ideal para el comercio marítimo. No recibió ayuda internacional y su gobierno es famoso por haberse abstenido de intervenir en la economía.

En alguna parte leí que Cowperthwaite pensaba en la bondad de que los gobernantes no tuvieran información económica: si la hubieran tenido, algo se les habría ocurrido hacer y lo habrían hecho mal. Era mejor dejar las cosas libres, que las decidiera la gente. Y eso significaba comercio libre, precios libres y, muy importante, impuestos bajos. No se habló allí de justicia social, la libertad era la palabra a respetar.

La situación de Hong Kong fue excepcional, una isla sin contagio de ideas colectivistas y de intervencionismo. Allí las buenas intenciones gubernamentales fueron puestas de lado y se dejó el terreno libre a las acciones de sus habitantes dentro de un estado de derecho de mil kilómetros cuadrados, unos 7 millones de habitantes y 43,800 dólares de PIB per cápita, con más de diez millones de teléfonos móviles.

Bajo la misma base comparativa, México tiene 14,200 de ingreso per cápita del PIB y más de 111 millones de habitantes en unos 2 millones de kilómetros cuadrados, con 68 millones de teléfonos celulares. México es independiente desde 1821. Hong Kong fue cedido por China en 1842 y en 1997 cedido de nuevo a China.

El ejemplo es usado, como dije, como una ilustración de la superioridad de los mercados libres para producir riqueza y prosperidad. El ejemplo es válido. No hubo allí una mentalidad intervencionista y tampoco una de lamentaciones del pasado. No se escribieron allí reclamos que culpaban a terceros del fracaso propio. Simplemente se vio hacia adelante.

El ejemplo de la ex colonia inglesa y actual región administrativa china que mantiene su separación económica, es una legítima muestra de resultados del capitalismo y su superioridad sobre el intervencionismo. Pero eso no basta, incluso a pesar de que existen numerosos casos que prueban lo mismo, al revés, como los de América Latina y África y sus políticas intervencionistas.

Sin embargo, los casos ilustrativos no son suficientes. La realidad es en extremo compleja y complicada, tanto que las relaciones causa-efecto tienen que ser explicadas por separado y pasar la prueba de la validez racional. Por ejemplo, si usted toma las ideas teóricas de un economista como Say (1767-1832), podrá ver esas relaciones mejor y entender lo sucedido en Hong Kong.

Los casos reales de Hong Kong y sus opuestos en otras naciones, unidos a sólidas teorías económicas, como las de Mises (1881-1973) y otros más, como Rothbard (1926-1995) y Hayek (1899-1992), son una base muy útil para examinar la realidad actual y hacerlo con buena probabilidad de entendimiento.

De allí salen conclusiones que, al menos, indican que veamos con gran sospecha la estrategia general de remediar una recesión económica por medio de un gasto gubernamental elevado y con déficit. Lo que sabemos de economía indica hacer exactamente lo contrario: disminuir el papel del gobierno para una solución más rápida y efectiva.

El tema bien vale una segunda opinión, no tanto para defender a la libertad económica que tiene un sustento teórico y práctico muy sólido, sino para señalar que no hacer lo que ya sabemos que debe hacerse es algo digno de señalar. Es algo muy llamativo que a pesar de todo, los gobernantes hagan lo opuesto de lo que conocemos.

Esto es que que nos hace plantear nuestros problemas de otra manera muy distinta. Ya no se trata de problemas económicos en sí mismos, a los que conocemos bien, podemos analizar y remediar con gran probabilidad de éxito. Nuestros problemas son políticos, causados por una clase política que es y se ufana de poseer una ignorancia económica legendaria.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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