Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Prefiero el que no Explota
Eduardo García Gaspar
10 septiembre 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La pregunta es buena. Se trata de saber cuál es el sistema fiscal que tienen las economías exitosas. Existen buenas evidencias para saberlo. El problema es interpretarlas. Un columnista hizo esto y es interesante examinar su respuesta.

Enrique Quintana (G. Reforma, 8 septiembre 2009) concluyó que no hay respuesta, que todo depende de la calidad de la administración pública. No concuerdo del todo, pero es necesario ver su explicación antes de criticarla.

La primera pieza de información: existen economías exitosas con tasas muy bajas de impuestos, como Hong Kong y Singapur.

La segunda pieza de información: existen economía exitosas con impuestos muy altos, como Finlandia y Noruega.

Y tercero, en unos el gasto publico es bajo en relación al PIB, en otros es elevado, pero en ambos casos existe una economía exitosa, productiva y competitiva.

Ante la evidencia resulta lógico, en apariencia, concluir que no hay una regla universal y que no importa la cantidad de dinero que el gobierno tiene en sus manos y que ha recolectado en impuestos. Pero esto debe tener una explicación, que el columnista asigna a la calidad de la administración pública.

Si el gobierno es eficiente y cobra muchos impuestos, la economía será exitosa. Es decir, si el gobierno es un mal administrador y cobra muchos impuestos, la economía será un fracaso.

Y, para terminar, el columnista concluye que “Cuando el Gobierno de México demuestre las capacidades de un Estado como el de Noruega o Finlandia para gestionar el dinero de todos, en ese momento dejará de haber reticencia a pagar más impuestos…”. Aunque el problema no es tanto pagar sin reticencia, sino tener eficiencia en el gobierno.

En otras palabras, la esperanza de tener una economía exitosa se coloca en la posibilidad de tener un gobierno eficiente (y honesto, por supuesto). Esto es lo que me hace concluir que sí hay una respuesta y que la mejor opción es la de un gobierno con gasto bajo e impuestos bajos. Casi lo contrario de lo que dice Quintana.

Me explico. Si sé que las evidencias apuntan a que no hay diferencias entre un gobierno que cobra muchos impuestos y uno que cobra impuestos bajos, y que en ambos casos se puede tener una economía exitosa, mi siguiente decisión es la de optar por la alternativa menos riesgosa.

La que menos riesgo presenta es la alternativa de un gobierno con bajos impuestos y gasto reducido, porque según las evidencias no depende de nada. En cambio, la alternativa de impuestos altos y mucho gasto público, sí tiene un riesgo, el de que el gobierno sea un mal administrador.

La decisión es fría y racional: es mejor no depender de que el gobierno sea muy bueno y eficiente, una posibilidad remota. En cambio, si tengo un modelo fiscal de bajo gasto público y de impuestos reducidos, el éxito de la economía no depende de tener un gobierno de calidad. Esto tiene serias implicaciones.

Por ejemplo, en el caso de México sería mucho mas conveniente para el progreso del país reformar todo el sistema fiscal disminuyendo drásticamente el gasto público y bajando los impuestos. Todo porque el gobierno mexicano es un pésimo administrador. Es decir, sí hay un modelo fiscal mejor, el de bajos impuestos y bajo gasto público.

No tiene sentido esperar a que el gobierno mexicano demuestre ser como el de Finlandia. Tardará lustros en hacerlo, si es que puede. Hay más: el riesgo de que en Finlandia el gobierno pierda su eficiencia y su economía sea dañada. Es decir, aún en Finlandia convendría adoptar un modelo fiscal opuesto al que tiene ahora.

El asunto es curioso y útil para señalar cómo las mismas evidencias son interpretadas de manera distinta por dos personas. Una dice que no hay diferencia entre los dos modelos fiscales y que todo depende de la calidad administrativa del gobierno. Otra dice que eso mismo significa que sí hay diferencia entre los dos modelos y que uno es superior al otro.

Yo le presento esto y usted decide su propia opinión. Sólo me limito a enfatizar que si usted cree que puede confiar en las habilidades administrativas de los gobernantes, estará corriendo un riesgo innecesario, uno que el otro modelo no tiene.

Y, le recuerdo, los gobiernos, todos, son instituciones que por naturaleza propia tienen un mecanismo muy ineficiente de rendición de cuentas y medición de eficiencia. No tiene sentido comprar un coche que es idéntico a otro, pero que tiene un riesgo de explotar, cuando el otro no lo tiene.

Post Scriptum

Con justicia debo señalar que el columnista sí señala que el gobierno mexicano es un mal administrador, apuntando que, “Un caso fue el sexenio de López Portillo, cuyo fracaso en la ‘administración de la abundancia’ dio pie a una crisis financiera de extrema gravedad” y que, desde 2000. “El gasto público programable —es decir, el que tiene en sus manos efectivamente el Estado— creció en 56.6 por ciento en términos reales… Esa cantidad impresionante de dinero, sin embargo, no significó ningún cambio de fondo en la sociedad mexicana”.

Lo que apoya mi conclusión de que sí hay una opción de modelo fiscal superior a otra y que no se trata de confiar en la esperanza poco razonable de tener un gobierno que sea un excelente administrador que nos convenciera de pagar más impuestos.

La pregunta de fondo es muy sencilla, ¿Quién gastará con mayor eficiencia los ingresos que obtuvo, el que los ganó con su trabajo, o el que los consiguió usando la fuerza?

• Ayer fue reportada la propuesta del poder ejecutivo para cubrir el faltante de ingreso del gobierno federal, unos 300,000 millones de pesos. El Universal reportó que,

Además [de  la desaparición de secretarías y la reducción del gasto oficial], en el paquete económico para el próximo año propone la creación de un impuesto de 2% al consumo —incluye alimentos y medicinas— para combatir la pobreza y otro de 4% a telecomunicaciones, así como el incremento del Impuesto Sobre la Renta, de 28% a 30%, y un aumento en el gravamen a tabaco, cerveza y sorteos.

La idea de aumentar impuestos para remediar la pobreza contiene un humor involuntario, pues en realidad combatirá la pobreza con la que son manejados los recursos que el gobierno recolecta y que no son pocos.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


1 comentario en “Prefiero el que no Explota”
  1. Luis789 Dijo:

    El autor no considera otra posibilidad, que es la mexicana, la de un gobierno ineficiente que cobra altos impuestos a unos pocos y, de cualquier modo, produce subdesarrollo. Es otra prueba en contra de países dependientes de su gobierno, como Cuba y la URSS.





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