¿Qué es es discriminación? La definición tradicional del concepto no basta. Aquí se propone una nueva y mejor definición de discriminación, más estricta que la acostumbrada.

Introducción

Un hombre señala con el dedo una mujer y le dice, “Estás en un error, la pintura que mencionaste no la pintó Goya, sino El Greco”.

¿Es este caso una acción discriminatoria? Muchos dirán que sí. Al final de cuentas, un hombre señala un error a una mujer.

Lo que quiero hacer es proponer una definición de discriminación, más clara y real que las que se suelen dar y que adolecen de serios defectos.

Para esto, primero examino la definición tradicional, a la que considero demasiado vaga para ser de utilidad. Y, a continuación, propongo una definición más estricta, sin los defectos de la primera.

Discriminación, la definición tradicional

Uso como punto de partida una definición que coincide, en lo general, con la acepción común del término que he visto:

La discriminación es todo menosprecio, maltrato, ofensa, exclusión o restricción que se hace a una persona o a un grupo debido a algún rasgo específico: etnia, idioma, apariencia, condición económica, creencias religiosas o políticas, preferencias sexuales, capacidades.

Tres elementos básicos

1. Las acciones que la discriminación incluye y que señala como todo tipo de menosprecio, maltrato, ofensa, exclusión o restricción.

Con el defecto de usar palabras muy vagas y aplicarlas a toda situación sin excepciones. La clave está en la frase «todo tipo»

2. Acciones dirigidas en contra de una persona o varias de ellas y que pueden formar un grupo de acuerdo con algunos criterios predeterminados.

Un elemento cierto y válido, pues la discriminación funciona en contra de una o más personas. Pero no es un elemento suficiente para presuponer discriminación ya que puede tener otras causas.

3. Esos criterios predeterminados son rasgos de la persona. Por ejemplo, discriminación por raza, o sexo.

Con el defecto de ser predeterminados y olvidarse de otros posibles.

Esta definición es lo suficientemente vaga como para ser inútil, ya que podría ser aplicada a una infinidad de situaciones que no son en realidad discriminatorias.

Si a una persona se le corrige diciendo que la pintura fue realizada por El Greco y no como dijo ella, por Goya, según la definición anterior podría tratarse de discriminación.

Quizá por causa de menosprecio y aunque sea un caso aislado.

Sería juzgada así, si esa persona cae bajo los criterios de, por ejemplo, nacionalidad de origen.

Una definición mejorada de discriminación

Quiero proponer la siguiente definición —cuyos elementos explico a continuación:

Discriminación es un conjunto de acciones voluntarias y repetidas, que forman un patrón de conducta claro por parte de una o más personas en contra de una o más personas que son directamente maltratadas o excluidas por causas ajenas a las propias y naturales de la situación en la que se encuentran.

1. Conjunto de acciones voluntarias y repetidas

Con lo que pretendo señalar su naturaleza intencional y consistente en el tiempo.

Esto va en contra de la definición anterior que consideraría discriminación a toda acción sin importar que se trate de actos aislados, accidentales, o involuntarios.

Va en contra también de definiciones como la siguiente y que podría ser la definición de «mala educación» (negritas mías)

«La discriminación es una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo, que a veces no percibimos, pero que en algún momento la hemos causado o recibido». conapred.com.mx

2. Forman un patrón de conducta claro

Con lo que refuerzo la idea anterior. Para considerarse discriminación tienen que existir varios actos que muestren con claridad un común denominador, ese patrón de conducta.

Es necesario que se perciba por parte de un tercero, de manera razonablemente clara, que existe un modo consistente de actuar.

3. Por parte de una o más personas

Esto apunta el origen de las acciones que deben provenir de una fuente única y fácilmente identificable, y no de varias diseminadas y que no pueden agruparse.

Este elemento ataca la idea de orígenes vagos y generales de la discriminación y que causa percepciones que crean visiones ilusorias. Una acusación de este tipo es seria y merece un tratamiento realista.

4. En contra de una o más personas

Así se procede a señalar que la discriminación se da solo entre personas que actúan intencional y consistentemente en contra de otras.

Y ello sucede dentro de una relación en la que una de las partes claramente identificable resulta directa y claramente dañada.

5. Personas que son directamente maltratadas o excluidas

Este elemento de la mejor definición de discriminación enfatiza que para considerarse discriminación el daño recibido debe ser consecuencia directa del patrón de acciones voluntarias e intencionales.

Y que, adicionalmente, ese daño debe ser fácilmente reconocible como maltrato personal o como exclusión deliberados.

6. Por causas ajenas a las propias y naturales de la situación en la que se encuentran

Entro a un terreno escasamente explorado y que explico de la manera siguiente.

Todas las decisiones humanas implican la elección de una opción y el abandono de las otras. Y muchas de esas decisiones involucran decisiones en el trato con el resto de las personas.

Es en este terreno de relaciones donde puede existir la discriminación: elección del modo de tratarlas y elección de las personas mismas.

El caso más simple de tratar es el de la elección de personas, por ejemplo, para un puesto en un equipo de futbol, cuando por definición se excluyen algunas personas. A esas que no cumplen con las características requeridas por el puesto.

Quien tiene amputada una pierna, quien es de edad avanzada y muchos otros no pueden alegar discriminación por pertenecer a etnias, ser creyentes de cierta religión, o cualquier otro rasgo, cuando ellas no son seleccionadas para un equipo de futbol.

Un caso más complejo es el de la elección de trato a las personas. Un profesor malhumorado que a todos responde de manera grosera no es un caso de discriminación, sino de mala educación.

Solo podría ser discriminatoria su conducta cuando su maltrato sea dirigido solamente a un grupo de personas claramente identificable, pero no a otros.

Concluyendo

Lo que he hecho es precisar ideas que ayudan a tener una mejor definición de discriminación.

Un concepto que merece tratamientos más serios de los que suele tener con, por ejemplo, definiciones imprecisas que calificarían como discriminatoria a cualquier acción humana.

Bajo definiciones imprecisas, hasta la más inocente de las acciones podría ser tachada de discriminación. Y eso debilita un concepto que necesita ser más claro y posible de determinar con escasas dudas.

Desde luego, no he solucionado todos los problemas al respecto, pero sí creo haber dado un paso adelante con una mejor definición de discriminación.

Y unas cosas más…

La definición tradicional de discriminación fue tomada de Conde, S. (2008). Formación Cívica y Ética I (secundaria, segundo grado) (2a ed.). México, p.118.

Otros artículos sobre el tema: ¿Qué es racismo?, Discriminar es Complicado.

Bonus scriptum: más sobre discriminación y su definición o significado.

Discriminación, la mala definición

Una de las definiciones de discriminación que más he escuchado es la que establece lo siguiente:

Se considera como discriminatorio toda opinión y todo acto que signifique menosprecio, maltrato, exclusión y ofensa que una persona haga de otra u otras.

Es una definición clara, que no deja lugar a ninguna duda sobre lo que se considera discriminación —a la que se propone prohibir o castigar, incluso por la vía legal.

Es también una definición extraordinariamente amplia —una que tiene una muy extensa cobertura. Esta característica es desafortunada porque debilita al concepto que intenta defender.

Elementos de la discriminación

En lo que sigue, examino la amplitud exagerada de la definición expuesta y explico por qué esa extensión extrema funciona en contra de lo que intenta.

«Toda opinión y todo acto»

Sostiene que la discriminación incluye «toda opinión y todo acto», lo que da un principio de aplicación total y sin excepciones. No importa qué opinión ni qué acto, todos pueden ser sin límites calificados de discriminatorios.

Con un problema adicional. Mientras que los actos pueden ser observados, las opiniones no. Como consecuencia, será imposible observar opiniones hasta que ellas no se conviertan en actos reales y claros de discriminación.

«Menosprecio, maltrato, exclusión y ofensa»

Los actos son discriminatorios, dice, si significan «menosprecio, maltrato, exclusión y ofensa». Otro problema de amplitud exagerada sujeto a la interpretación flexible y subjetiva de cualquiera.

La interpretación de discriminación que esa definición sostiene es exageradamente espaciosa. Casi cualquier acto podría ser calificado como discriminatorio por alguien.

Quien quiera encontrar acciones discriminatorias las encontrará en los actos más inocentes y en las opiniones más inocuas.

Intensidad ignorada

La definición examinada es poco sutil al ignorar la intensidad de los actos discriminatorios y su naturaleza. Pondría en la misma canasta al apartheid que a un chiste sobre razas. Es decir, es una definición poco práctica.

Si, por ejemplo, una persona tiene una opinión opuesta a la de otros —como la de quien piensa que la homosexualidad es incorrecta—, la expresión de esa opinión sería considerada discriminatoria para un grupo. Incluso a pesar de que exprese argumentos y razones.

Cualquiera podría alegar ofensa frente a actos u opiniones que le son contrarias. El ateo podría decir que le ofenden las cruces de las iglesias en la vía pública y el religioso podría alegar que le ofende que se exhiba una película contraria a su religión.

Proclive a la censura

Lo anterior muestra que esa definición de discriminación anularía la libertad de expresión —ya que nadie podría expresar una opinión opuesta a la de nadie más. Cualquier acto u opinión que se piense maltrate u ofenda a otros sería prohibida.

Este es un efecto colateral imprevisto causado por la extraordinaria amplitud de la definición de discriminación que examino. Las comedias desaparecerían, las opiniones serían anuladas, se acabaría con la investigación social. Nada subsistiría en caso de aplicarse.

Si alguien está en contra de lo que aquí digo, bastaría que alegara que mi opinión le causa ofensa y exclusión, para que se me acuse de discriminación.

También sería acusado de discriminación el alumno que opinara diferente de sus compañeros, los que podrían alegar exclusión y maltrato mental.

En resumen

Los errores y fallas de esa definición común la anulan haciéndola inútil, lo que es desafortunado porque la discriminación es un asunto serio que merece un tratamiento de mucha mayor calidad.

Me sigue pareciendo mucho mejor la la definición propuesta antes que la define considerando acciones intencionales y consistentes que muestran un patrón claro de conducta que realiza una o más personas identificables.

Al examinar esa definición de discriminación he tenido el propósito de mostrar que la amplitud extrema y la indefinición de términos actúa en prejuicio de una buena idea.

[La columna fue revisada en 2019-07]