Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Quiere Usted Hacer Algo?
Eduardo García Gaspar
1 julio 2009
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá usted sea de ese tipo de persona. Leer editoriales suele ser una característica de ellas. Son los políticamente inquietos, los que sienten insatisfacción con el desempeño de su gobierno y los que, lo más importante, quieren hacer algo para cambiar esa desilusionante realidad política.

En mi vida de columnista, encuentro con frecuencia a esas personas, las que suelen interrogarme: ¿qué puedo hacer para cambiar las cosas? Con la respuesta que les doy se quedan impávidas, o me tiran a loco, o aumentan su desilusión.

Estimo en verdad mucho a quienes tienen esas ansias de acción, de intervenir para mejorar las cosas de su gobierno, para protestar y mostrar abiertamente que sus gobernantes tienen un pésimo desempeño. Pero no admiro su prisa ni su apetito por los resultados casi inmediatos.

Muchas de ellas se han metido a la política y siguen en ella. Otras han salido desilusionadas de su falta de logros. Sufren el síndrome del chico bueno en medio de los chicos malos, que le impiden hacer lo que debe y lo enlodan para ser igual a ellos. Si usted quiere meterse en política, adelante, no lo voy a detener, al contrario. Sólo le prevengo que estará en un estercolero y probablemente no haga mucho.

Mi respuesta me apena en ocasiones, pero creo sinceramente en ella. Mi respuesta a qué hacer para mejorar la política es directa y simple.

Comienza con un consejo: si quieres resultados para mañana, olvídalo, no los vas a lograr. Sigue con otro: no busques la perfección, que es imposible; reconoce que nuestro mundo es imperfecto y siempre lo será. Si buscas el diseño de la sociedad perfecta, harás más daño que bien.

Lo peor viene después, ya que suelo aconsejar que lean mucho y bueno. Es imposible que una persona posea conocimientos espontáneos sobre asuntos políticos si no ha leído mucho de historia y otras materias similares. Y me refiero a los libros adecuados, que no son los best-sellers.

La Democracia en América, de Tocqueville, es uno de los que siempre les aconsejo. Las historias del pensamiento económico de Schumpeter y de Rothbard son maravillas, igual que Economía en una Lección, de Hazlitt. Quizá lo más útil en esto es qué no leer: nada que tenga que ver con grandes conspiraciones, poco o nada de sociología.

Pero sí, historia de las grandes ideas filosóficas. En fin, les digo todo esto por una razón: sin conocimiento histórico básico y sin preparación teórica, nada puede hacerse para cambiar la política de un país.

El cambio para mejorar tiene que tener antes una idea muy desarrollada de lo que se quiere. Y esa idea tiene que definirse muy claramente en la mente de la persona antes de actuar. Actuar sin esa idea buena le llevará a nada, o quizá muy probablemente a la copia de eso que quiere cambiar: acabará con más de lo mismo. Quizá el PAN en México sea un ejemplo de esto.

La otra parte de mi respuesta es pensar fuera de la caja, salirse de los clisés y de lo políticamente correcto. Si la gente habla de la tolerancia, del calentamiento global o de la igualdad, la persona debe aprender a ponerlas en tela de juicio. Esto lleva a tener independencia de pensamiento.

Sin esa independencia que se logra con la costumbre de no dar nada por supuesto, olvídese de querer cambiar las cosas. Usted hará que sigan igual.

Ese pensar fuera de la caja requiere una habilidad adicional, la de detectar razonamientos falaces. Son en esencia cuestiones de sentido común combinado con disciplina. Alguien definió todo eso como el ser una persona ilustrada, que no es la que sabe de memoria las cosas, sino la que entiende la lógica de las cosas. Es la que se ríe de las explicaciones simples.

Mi respuesta llega hasta ese punto, que es el de sugerir a la persona que se convierta en esa persona ilustrada (un proceso que nunca acaba). En algún momento, ella se dará cuenta de lo que puede hacer para influir en la política con efectividad. Ella sola encontrará su papel. Creo que eso es lo que le sucedió al Maquío Clouthier y a otros más.

En algún momento de su vida encontraron que habían acumulado algo en sus alforjas mentales y que ya podían hacer algo. Unos entran a la política y, si son ilustrados, en ese sentido, tendrán una base sólida para realizar cambios. Otros escriben libros que hacen lo más importante de todo: alteran las ideas, como Popper.

Ésa es mi respuesta. No es emocionante.

Post Scriptum

Si realmente le interesa hacer algo y lo he convencido de que desarrolle ideales sólidos por medio de una mayor ilustración personal, le doy una sugerencia como punto de partida.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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