Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Recesión es Corrección
Eduardo García Gaspar
12 marzo 2009
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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Estamos viviendo una fase de un ciclo económico, la que sigue a la fase del boom, y que suele llamarse recesión o depresión, dependiendo de su gravedad. En esto es necesario entender la clave del problema y que no es solucionar depresiones, sino evitar el boom que las causa.

Una vez aclarado que el síntoma es la recesión y que su causa es el boom anterior, hay que hacer una distinción: no son lo mismo los ciclos económicos que las fluctuaciones. La economía siempre está cambiando, fluctuando. Malo sería que no lo hiciera (estaríamos todos muertos).

• Las fluctuaciones son causadas por las acciones de las personas y lo que ellas piensan que suceda en el futuro. Por eso ahorran, gastan, invierten, crean, abren empresas, las cierran.  También hay causas no humanas de fluctuación, como el clima, desastres naturales y otros. Sería una tontería querer estabilizar a la economía quitando esas fluctuaciones. Para hacerlo tendría que prohibirse que las personas tomaran iniciativas.

• Un ciclo es distinto. Ya no es una fluctuación en la que unas industrias abren, otras cierran, otras se modernizan, otras quiebran. En un ciclo existe una concentración general de la economía que se expande toda o se contrae toda. En una fluctuación, le va bien a Apple y mal a Sony. En un ciclo le va bien o mal a las dos, y al resto.

El gran problema a explicar es el por qué existe un movimiento general de la economía en un sentido y en el otro. Las fluctuaciones normales son un conjunto de bienes y males que en su resultado neto producen un ritmo sostenido de crecimiento. Pero en un ciclo, primero toda la economía se expande mucho y más tarde se contrae mucho.

La causa del ciclo debe ser también algo general, que altere a toda la economía con independencia de sectores, industrias y empresas. La explicación más razonable que conozco es la que dice que se trata de una causa monetaria. El dinero es la única variable general que alcanza a todos.

Los cambios generales de precios se ocasionan por cambios en la demanda y la oferta de dinero. Si se eleva la oferta de dinero y su demanda permanece igual, el resultado en una reducción del precio del dinero, es decir, de su poder adquisitivo y se tendrá un aumento general de precios. Es una característica del boom, pero que puede pasar desapercibida, si se tienen reducciones de precios por productividad, como sucedió en los años 20 en el boom previo a la Gran Depresión.

Y lo contrario. Si se eleva la demanda de dinero y su oferta se mantiene igual, el resultado es una elevación del precio del dinero, o sea, un aumento de su poder adquisitivo y, por tanto, una reducción general de precios. Es una característica de la depresión, pero que puede pasar desapercibida si se decretan estímulos al consumo y se controlan precios, como sucedió en los años 30 durante la Gran Depresión.

Durante el boom, hay una bonanza que se percibe en elevaciones de ventas y pronósticos basados en ellas. Todas las perspectivas son positivas. Quienes toman decisiones de inversión, gasto y ahorro, perciben la bonanza y toman decisiones que, sin darse cuenta, están sustentadas en la elevación de la oferta de dinero.

Muchas de sus decisiones serán por eso erróneas, basadas en algo artificial, aunque en el inicio se vean lógicas. Esto es lo que, por ejemplo, produciría el control de las tasas de interés, como se inclina a hacer el senado mexicano.

Es decir, un boom es un gran cúmulo de decisiones erróneas de negocios y personas, y de lo que no hay gran conciencia. Cuando la oferta de dinero cambie, pues no puede continuar por siempre, se verán esos errores: las expectativas eran demasiado optimistas y comienza el ciclo en su segunda etapa, la recesión, que es una corrección de errores anteriores. Todo fue iniciado por la intervención monetaria, que creó más oferta de la natural, que fue lo que sucedió en los años anteriores a 2008.

Todo esto bien vale una segunda opinión por un un par de razones. Primero, confirmar que la manipulación de la oferta de dinero crea primero una sensación de bienestar y más tarde un problema serio.

Segundo, entender correctamente a la crisis o depresión. Una recesión económica, como dice M. Rothbard, es el anuncio de la recuperación, el regreso a lo normal. La enfermedad fue el boom, el remedio es la recesión. Más o menos como el abuso de bebidas alcohólicas: su consumo produce alegría artificial y la cruda es el retorno a la realidad. Una reducción de tasas de interés es como producir alegría en la gente haciéndole beber alcohol en exceso.

El problema se complica si para evitar la cruda, sigue el consumo de alcohol, es decir, si el gobierno mantiene su intervención monetaria creyendo que eso resolverá la crisis. Lo único que hará será prolongarla y profundizarla. En palabras distintas: evitar el ajuste de la recesión es como retirar la medicina del paciente. El remedio de las recesiones está en evitar el boom que las antecede, pero si ya existe una depresión, su remedio no es querer convertirla en otro boom.

Post Scriptum

De nuevo usé la obra de Rothbard, Murray N. America’s Great Depression. BN Publishing, 2009, a la que encuentro fascinante: claramente escrita, genialmente razonada.

Un columnista, no importa quién, calificó de inhumana a una persona del gobierno mexicano por decir que las tasas bajas de interés decretadas por una autoridad lastiman a los pobres, a quienes se pretende ayudar con esa reducción de tasas. Si alguien no comprende que efectivamente se lastima a toda la economía al manipular tasas de interés, la situación es más dramática de lo que parece.


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