Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Salarios y Conquistas
Leonardo Girondella Mora
17 marzo 2009
Sección: Sección: Asuntos
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En el Universal (México, 5 marzo 2009), una columna de Jeffrey Bortz, titulada En Defensa del Salario Mínimo, da un valioso material para tratar ese tema. Bortz es profesor de historia de la Appalachian State University, en los EEUU. Examino la defensa que Bortz hace del salario mínimo en México y sobre eso, hago comentarios.

Bortz reacciona contra declaraciones, publicadas en los medios, que piden desaparecer los salarios mínimos en México, y ofrece una defensa sustentada en datos históricos:

• Para responder y pacificar a los obreros, el 2 de septiembre de 1914, el general en jefe del Cuerpo de Ejército del Nordeste y gobernador de Puebla, Pablo González, emitió un decreto militar que estableció el salario mínimo para el estado de Puebla.

• Los obreros textileros de Orizaba también eran revolucionarios… el 19 de octubre [de 1914] el general y gobernador de Veracruz… Cándido Aguilar, emitió su decreto militar que también estableció el salario mínimo en Veracruz: un peso por una jornada de nueve horas.

Esto lleva al autor a opinar que, “El salario mínimo nació como conquista de los trabajadores durante su revolución, no como regalo burocrático de los gobiernos posteriores”. No hay mucho que decir más allá de que, según el mismo autor, en realidad fueron decretos militares los que establecieron salarios mínimos. Siguen los datos históricos:

• [En 1915] el secretario de Gobernación del gobierno constitucionalista… Rafael Zubarán Capmany, escribió un proyecto de Ley sobre Contrato de Trabajo, que incluyó provisiones para… reglamentar el salario mínimo…

• El artículo 123 de la Constitución… de 1917 recuperó estas ideas y el salario mínimo se hizo asunto federal y un derecho de todos los trabajadores del país.

Estos datos adicionales le llevan a la misma conclusión esencial: “… en México, el salario mínimo es una conquista de la lucha revolucionaria”. La frase es demasiado ambigua como para ser examinada en detalle —basta entenderla como una disposición legal de gobiernos en la época de la Revolución Mexicana. Una simple ley, como existe ahora en otros países.

Su siguiente paso es contestar la pregunta del por qué los “obreros revolucionarios” buscaron tener un salario mínimo. La respuesta, según el autor, está en un estudio de Manuel Aparicio Guido, quien anotó que un obrero “en 1792 sólo podía comprar 23 medidas de 100 kilos de trigo, en 1891 sólo podía adquirir 9.71, y en 1908, 5.25”. Se aprecia en esas cifra disminución de poder de compra, lo que lleva a Bortz a concluir que:

… un siglo de desarrollo capitalista sólo trajo pobreza a los asalariados. Si no interviniera el Estado al lado de los asalariados, el mercado capitalista globalizador de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, sólo traería pauperización para la clase obrera.

La afirmación presupone que entre 1792 y 1908, México poseía un sistema capitalista, una aseveración increíble —en esos años, de 1810 hasta el inicio del gobierno de Díaz, en 1876, el país estuvo en guerra interna, con la consecuente caída en la actividad económica. Y el régimen de Díaz no fue capitalista, al contrario.

Un dato interesante es el que provee J. Norberg: “Cuando murió Marx en 1883, el inglés promedio era tres veces más rico que el año en el que Marx nació, en 1818”, en una economía que sí puede considerarse capitalista. Y, desde luego, en los EEUU se tuvo un sistema capitalista desde incluso antes de su independencia en 1776. Continúa Bortz con más datos históricos:

• el Constituyente de 1917 dejó a los estados la tarea de implementar las reformas laborales del artículo 123 de 1917.

• la… Ley Federal de Trabajo de 1931 y las reformas del general revolucionario  Rodríguez en 1934 determinaron la federalización del salario mínimo.

• El establecimiento de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos fue parte del esfuerzo del gobierno mexicano por combatir el impacto de la Gran Depresión en México.

• La intervención federal tuvo éxito cuando el salario real se incrementó entre 1935 y 1940 a pesar de la depresión, un logro más del gobierno del general Cárdenas.

De nuevo, son datos de la historia, que no pueden considerarse más que descriptivos. No son argumentaciones, ni razonamientos, ni evidencias —es una simple narración que menciona cómo se implantó una medida gubernamental. Sigue los datos históricos de Bortz:

El afán modernista de los años 40 y la creencia liberal-neoliberal en las bondades de la mano invisible del mercado llevaron a los gobiernos del PRI y a sus colaboradores en el movimiento obrero, desde Lombardo hasta Velázquez, a la idea porfirista de que un mayor desarrollo capitalista traería mayor abundancia salarial, pero no fue así.

De nuevo surge una hipótesis falsa, la de que el a partir de los años 40 en México se aplicó un modelo de economía liberal —cuando lo que en realidad se aplicó fue un sistema de intervencionismo estatal sustentado en el proteccionismo industrial, algo que difícilmente puede considerarse capitalista y de lo que existe evidencia absoluta.

El autor insiste en su error, al afirmar que, “La terca realidad es que el crecimiento capitalista de los 40 trajo una caída salarial de casi 50%”. De inmediato se refiere a más datos históricos:

• A pesar de la recuperación salarial de los 60, sucesivas crisis mexicanas a partir de 1976 han traído de nuevo un deterioro dramático del salario.

•Entre 1982 y 2000, el salario mínimo real cayó 75%, y hasta la fecha sigue cayendo.

La referencia a las crisis económicas del país es importante —en efecto, ellas provocaron afectaciones en los ingresos personales y un poder adquisitivo menor —pero el olvido del autor es prácticamente un engaño: esas crisis fueron provocadas por excesos gubernamentales, dentro de un sistema económico de alta intervención, incluso dentro del gobierno de Salinas; en los casos de L. Echeverría y J. López Portillo hablar de un sistema capitalista es absurdo.

Debo señalar que el autor no provee ningún tipo de tabla con números que demuestren el poder adquisitivo del salario mínimo.

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Lo que sigue es francamente sorprendente —Bortz dice que “Aunque el gobierno no es responsable de los ciclos económicos, sí lo es de cumplir los mandatos constitucionales. La sabiduría de los constituyentes determinó un mandato constitucional” que manda a que “Los salarios mínimos deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.

Esto es de colección —existen evidencias abrumadoras que prueban lo opuesto: los ciclos son causados por la acción gubernamental que favorece políticas de creación de dinero y crédito barato. Y complica el error al justificar que, por encima de cualquier otra consideración, el salario suficiente sólo puede cumplirse por medio de su decreto gubernamental.

La acumulación de errores es asombrosa. Yerra al no ofrecer pruebas, sólo datos históricos. Se equivoca en la asignación de responsabilidad por ciclos. Es erróneo, también, el creer que en el sistema capitalista se aplicó en México desde finales del siglo 18. Y yerra al dar por supuesto que los gobiernos del PRI apoyaron políticas liberales. Ni siquiera en estos momentos el país puede considerarse capitalista.

La conclusión final del autor señala que, “La historia de México demuestra que el desarrollo del mercado capitalista… no puede dar una vida satisfactoria a los obreros”. De nuevo, el mismo y craso error, el de suponer que el país es capitalista y lo ha sido desde finales del siglo 18 —algo digno de señalar en un profesor de historia.

Y termina afirmando que, “la importancia del cumplimiento del mandato constitucional es un reflejo no sólo de las luchas revolucionarias del pueblo mexicano, sino del papel de la intervención estatal contra el deterioro del nivel de vida de las mayorías, como sucede en todas las economías avanzadas del mundo”.

A los errores anteriores suma otro —el de afirmar que por ley pueden decretarse precios sin que existan consecuencias negativas. Si lo que Bortz dice fuera cierto, la pobreza habría sido remediada hace siglos: habría bastado una ley que estableciera un salario mínimo de, por ejemplo, 10,000 pesos la hora.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Salarios y Conquistas”
  1. Guillermo Rodríguez G Dijo:

    Que curioso. El Profesor Bortz al afirmar ese capitalismo mexicano tan temprano, está negando (además de la verdad del intervencionismo) todas las teorías falaces de la dependencia, capitalismo periférico y ejercito industrial de reserva del marxismo; del propio Marx a Samir Amin…

  2. Comentador ContraPeso.info Dijo:

    Sobre el comentario de Guillermo: es un gran punto que ignoró la columna y que merece ser destacado.

  3. daniela lizet sol martines Dijo:

    está muy bien el texto





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