Los sectores sociales y cómo ellos son usados para comprender a la sociedad entera. Y como medio para emprender soluciones a todo problema social mediante la acción gubernamental.

Sectores sociales y sociedad

Es una visión de la sociedad, una forma de comprenderla y definirla como un conjunto de sectores o grupos sociales distintos y diferentes, muchas veces en conflicto.

Un marco mental sustentado en el colectivismo, es decir, en la formación de sectores que reciben atención primaria y el desdén de la persona individual — que tiene como efecto principal a la política de identidad.

Procedimiento central

Entender a la sociedad como un agrupamiento de sectores sociales distintos sigue un proceso mental:

  1. Tomar a la sociedad entera y encontrar en ella grupos de diferente naturaleza según un criterio previo.
  2. Dar forma e identidad a cada uno de los grupos encontrados, determinando sus funciones y rasgos propios.
  3. Definir el tipo de relación que existe entre ellos, generalmente de antagonismo y conflicto.
  4. Proponer medidas que solucionen el conflicto mediante la formación de otro sector, el que tiene ese función de árbitro en el conflicto.

Efectos y consecuencias

El tomar a la sociedad y entenderla enteramente como formada por sectores sociales produce (1) el olvido de la persona individual y de la sociedad en su totalidad —solamente los sectores son tomados en cuenta.

También, (2) el uso de criterios preconcebidos para la formación de grupos simples con rasgos que compartes todas las personas en ese grupo por igual —olvidando la complejidad de la identidad personal.

Ignorando también (3) la posibilidad real de cooperación entre personas al enfatizar los conflictos intersectoriales y no la colaboración posible.

Y la apertura oportunista a regímenes de poder centralizado que sustenten su plataforma ideológica en la envidia social entre los sectores sociales predefinidos.

La mentalidad de sectores sociales y sociedad

Uso un ejemplo concreto como muestra representativa de esa manera de pensar en sectores solamente.

Esta dentro del libro Sociedad, desarrollo y ciudadanía en México. México. Limusa. Concretamente en el primer capítulo titulado «Ciudadanía: verdadera levadura para la transformación social», pp. 15-30, y su autora es Adela Cortina.

Los inevitables sectores sociales de toda sociedad

La gran misión futura: «… la gran tarea del siglo XXI es conseguir una necesaria articulación entre los tres sectores característicos de la sociedad».

Sabiendo que «En nuestra sociedad hay tres sectores: el sector político, el sector económico y el sector social».

Es decir, la mayor labor del siglo que inicia está fundada en la premisa de clasificar a las personas en uno de tres sectores.

Los tres sectores sociales que forman a toda sociedad son definidos así (mi énfasis)

«El sector político se identificaría con el Estado, mientras que el sector económico y el sector social se identificarían con la sociedad civil… [es] necesario conseguir articular estos tres sectores de forma que trabajen conjuntamente y cada uno se ocupe de su campo específico, pero en conexión con los otros dos». Ibídem.

Se toma a la sociedad entera, se le divide en sectores con identificación preasignada, mostrando una visión propia del rediseñador de una sociedad en la que los roles de las personas son asignados por órdenes superiores.

El sector político

Este es definido así:

«El sector político debería preocuparse fundamentalmente de la justicia de la sociedad, de intentar conseguir que se protejan y respeten los derechos humanos”.

La vaguedad es grande en esta función y abre la posibilidad de legitimar cualquier régimen —pero sobre todo, tiene la semilla dictatorial que impediría a otros tratar cuestiones de justicia y similares, pues eso no es su especialidad, sino la del gobierno.

Los otros dos sectores

El sector económico es identificado así, como una especialidad: «El sector empresarial… tiene que asumir su responsabilidad social corporativa».

Ni una palabra sobre creación de riqueza, ni funciones productivas y de desarrollo —lo que debe hacer el sector empresarial es ser socialmente responsable y lo que se define de acuerdo con la exigencia de la ONU que consiste «fundamentalmente en comprometerse a presentar anualmente un balance económico, pero también social y medioambiental».

En cuanto al tercero de los sectores sociales en los que ha dividido a la sociedad, dice que

«… las organizaciones cívicas tienen que asumir su corresponsabilidad. Como dice el filósofo alemán Karl-Otto Apel, una persona o una asociación en solitario no puede ser responsable del buen funcionamiento del mundo, pero sí que es co-responsable y la co-responsabilidad nos urge a formar asociaciones, a formar grupos, a participar de tal manera en la vida pública que este mundo se transforme hacia mejor».

Es demasiado confuso y vago para poderse comentar —un llamado al cambio hacia lo mejor asignado al tercer sector, como si el resto no lo tuviera.

Una forma de división social

La intención de mostrar lo anterior es señalar otro una mentalidad improductiva —la idea de que es posible entender a la sociedad como un ente sectorial en sí mismo sin necesidad de poner atención en las personas que la forman.

Es un serio error intelectual que lleva a un cul de sac: la inevitable creación de grupos o sectores a los que las personas son asignadas con las especialidades teóricas preasignadas en un diseño por la fuerza.

Es lo mismo que sucedió en el marxismo. Marx y Engels adoptaron por la fuerza un esquema que dividía a la sociedad en dos grupos opositores, los dominantes y los dominados.

Cuando alguien define como la gran tarea del siglo XXI el logro de la articulación entre sectores —lo que sea que eso signifique—, no tiene otra opción que crear esos sectores, los que sean no importa.

La mentalidad de sectores sociales es un artificio intelectual, como el del marxismo, que no tiene apego a la realidad de una sociedad mucho más compleja y variada que la de la primitiva creencia en que todos los seres humanos caben limpiamente en una de tres clases previamente definidas por alguien en su escritorio.

En ese diseño, casi siempre, el gran poder es asignado al sector público, o como se le llame —en este caso, el poder de administrar la justicia, mientras que los otros sectores solo tienen responsabilidades y deberes frente al sector público.

Y eso conduce a un tipo de política.

Política o gobierno de bienestar sectorial

Es la política de bienestar sectorial —la de medidas gubernamentales dirigidas a sectores sociales específicos, no a la sociedad en general.

Por ejemplo, ayudas a madres solteras, ayudas a ninis, precios de garantía a agricultoresuniversidades gratuitas, regalo de preservativos, prohibición contra competencia a taxistas —decisiones gubernamentales con un sector específico en mente.

Estos casos son evidencias que ilustran una de las estrategias de gobierno, la política de bienestar sectorial, y que está caracterizada por la segmentación de la sociedad en sectores sociales predeterminados a quienes se dirige cada una de múltiples acciones gubernamentales.

Pueden, por tanto, los gobiernos tener políticas enfocadas a sectores concretos —como estudiantes a quienes se da transporte gratuito, personas mayores a quienes se otorga una pensión, jóvenes a quienes se ofrecen abortos gratuitos, empresas a quienes se da protección contra importaciones, agricultores a quienes se dan créditos preferenciales y otras similares.

Multiplicación gubernamental

Este tipo de política de bienestar produce cientos y miles de programas, planes y políticas de tratamientos especiales a porciones de la sociedad —se habla de más de 5,000 programas sociales en México y de 13,000 en Argentina.

Los problemas de esa política de bienestar tiene los problemas obvios: duplicidades, ineficiencia de gasto, control dificultoso, fraudes frecuentes, burocracia multiplicada, clientelismo —más las usualmente olvidadas dificultades de cancelarlos sin riesgos de protesta violenta y su crecimiento ilimitado.

Política sectorial o general

Se tienen, entonces, dos estrategias gubernamentales de bienestar —políticas por las que los gobiernos pueden optar para cumplir con sus funciones:

1. Política de bienestar sectorial. Es la ejemplificada en los planes mencionados antes, cada uno dirigido a un sector específico y concreto de la sociedad —y que no necesito explicar más.

Esta política sectorial es muy característica de los regímenes de centralización del poder, como los socialismos, el estado de bienestar y sus similares.

2. Política de bienestar general. Es la que no hace distinción entre sectores sociales y dirige sus decisiones a la totalidad de la sociedad sin diferencia alguna de derechos, libertades y obligaciones —el gobierno gobierna para todos.

Esta política de bienestar general es muy característica del liberalismo —como lo ha expresado Mises:

«El liberalismo siempre ha tenido a la vista el bien del todo, no de un grupo especial […] Históricamente, el liberalismo fue el primer movimiento que se dirigió a la promoción del bienestar de todos, no de grupos especiales». Ludwig von Mises Liberalism: The Classical Tradition.

Entre la política de bienestar general y la política de bienestar sectorial los gobiernos deben escoger su camino principal —y no hay duda de cuál es. ¿Por qué buscar beneficiar a unos sí y a otros no, cuando a todos puede beneficiarse?

Sectores sociales y sociedad, en resumen

Se ha explicado, con un ejemplo, la mentalidad que intenta comprender a la sociedad como un mecanismo de relaciones entre sectores predeterminados que pueden ser intervenidas por el gobierno.

Una mentalidad que desprecia la complejidad de la sociedad y la individualidad personal. Y que se presta admirablemente a la construcción de utopías sociales de optimismo sin fundamento.

Y unas cosas más para el lector curioso…

Conviene ver: