Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sí, Ambos Ganan
Leonardo Girondella Mora
29 abril 2009
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Análisis
Catalogado en: ,


Mi punto de partida es el reconocimiento de una creencia popular muy arraigada —la de que en las transacciones de una bolsa de valores, lo que uno gana otro pierde.

En palabras actuales, muchos creen que en una bolsa de valores se tiene un juego de suma cero.

La consecuencia de la creencia, que es errónea, deriva en una imagen negativa de la compra y venta de acciones, y en general de la comunidad financiera, la que en algunos casos puede merecer tal reputación —pero no por causa del mecanismo de una bolsa de valores.

Lo que sigue es una exploración de tal creencia de suma cero, con la explicación del por qué están equivocados quienes sostienen que en una bolsa de valores lo que uno gana otro pierde.

El primer paso es examinar a los intercambios de manera genérica —se trate de una compra venta de un automóvil o acciones de una empresa. Con la condición de que el intercambio sea voluntario, en toda transacción ambas partes resultan beneficiadas. Si eso no sucediera, al menos una de las partes se negaría a participar.

Con ese razonamiento es muy sencillo explicar que no es un juego de suma cero, sino uno de suma neta positiva. Es la negación de la falacia de Montaigne y la confirmación de la idea de Rothbard sobre el daño que las partes pueden recibir si son forzadas a hacer lo que no desean.

Ya que, de seguro, el argumento anterior no bastará para muchos, por poderoso que sea, para aceptar que en una bolsa de valores no hay un juego de suma cero, me adentro en ejemplos específicos de compra y venta de acciones en una bolsa de valores.

• La secuencia inicia con Antonio. Compra él acciones, las que sean, a un precio de 10 pesos cada una. Es obvio que alguien las vendió y que ambos estuvieron de acuerdo en el precio.

Pasan días, semanas, o meses, no importa. Ahora las acciones están cotizadas en 15 pesos. Antonio decide venderlas y lo hace. Las compra Benito, a ese mismo precio. Es obvio que la inversión resultó redituable a Antonio y gana con la venta 5 pesos por acción —gana de hecho más, porque el venderlas significa que ha encontrado un uso mejor a ese dinero, que es exactamente lo mismo que le sucede al comprador. Benito compró a 15 pesos las acciones y también resulta ganador, en el sentido de que obtuvo lo que quiso a un precio que aceptó —por necesidad piensa que ese era el mejor uso que podía dar al dinero que tenía. Antonio y Benito han ganado ambos.

• Ahora Benito es el poseedor de las acciones. Pasa tiempo y ellas se cotizan a 18 pesos. Benito no hace nada, mantiene esa propiedad suya. Pasa más tiempo y las acciones suben a 19. Benito decide venderlas. Las compra Carlos a 19 pesos.

La situación es igual a la anterior. Benito ha vendido porque piensa que es mejor y eso le beneficia —ha encontrado un uso mejor a ese dinero. Eso mismo piensa Carlos: ha encontrado un mejor uso a su dinero y por eso, voluntariamente, compra las acciones a 19 pesos. Los dos han ganado.

Alguien podrá acordarse de Antonio y lamentar que, de haberse esperado un tiempo más, habría vendido sus acciones en 19 pesos y no en 15 —quizá se concluya que Antonio perdió. Es falso: Antonio ganó en dos niveles; en la inversión comprando a 10 y vendiendo a 15, pero también en el mejor uso que hizo de su dinero, con el que quizá logró más bienestar que habiéndose esperado y vender a 19.

En todas estas transacciones, Antonio, Benito y Carlos han ganado —es una suma positiva. Los tres han hecho lo que deseaban y lo hicieron porque eso es lo que ellos juzgaron que les convenía. En su inversión, Antonio y Benito tuvieron buenos resultados. Pero falta saber qué le sucede a Carlos.

• Carlos ha comprado a 19 pesos las acciones. Transcurre más tiempo. Las acciones ahora se cotizan en la bolsa de valores a 15 pesos. Carlos decide mantenerlas porque no tiene un mejor uso para ese dinero y piensa que pueden volver a subir.  Las acciones se recuperan y suben de nuevo a 19.

Carlos decide venderlas, recuperando su inversión inicial (menos el costo de oportunidad). Lo hace porque tiene un mejor uso para ese dinero y en esto sí ha ganado, pero en su inversión creyó qué ganaría y se equivocó.

• Las acciones de Carlos las compra David a 19 pesos. Pasa el tiempo. Las acciones caen a 17. David decide venderlas  aceptando la pérdida. Es claro que prefiere tener el dinero en la mano que en las acciones y en eso gana, aunque haya perdido en su inversión, que fue un error: él creyó que ganaría y por eso las compró, pero cometió un error dados los resultados reales.

• Las acciones de David las compra Eduardo a 17 pesos. Lo hace porque cree que eso le conviene, que es la misma razón por la que David las vendió. Sigue pasando el tiempo. Las acciones bajan a 14 pesos, pero Eduardo decide no venderlas: no tiene un mejor uso para ese dinero. Vuelven a bajar, ahora están en 13 pesos.

• Tampoco las vende ahora. Pasa más tiempo y las acciones suben a 16. Eduardo las vende perdiendo dinero con respecto a su precio de adquisición. Gana algo porque ha encontrado un mejor uso a su dinero, pero su decisión de compra fue errónea. Un año después, la acción se cotiza en 25 pesos.

En estas transacciones, Carlos, David y Eduardo, hicieron una inversión que no les dio resultado —tuvieron pérdidas los tres, pero al actuar de manera voluntaria, pensaron que era mejor aceptar la pérdida y en esto se beneficiaron. Lo que perdieron en su inversión no se lo llevó nadie, ni tampoco los compradores iniciales, Antonio y Benito.

En la secuencia de ganadores, de Antonio y Benito, los dos ganaron comprando y vendiendo acciones. En la secuencia de perdedores, están Carlos, David y Eduardo. Los cinco actuaron con libertad, es decir, creyeron que sería mejor comprar o vender las acciones y en eso todos ganaron. Sin embargo, sólo dos de ellos tuvieron resultados positivos en sus inversiones —los tres restantes equivocaron sus pronósticos.

La clave para comprender esto, está en “equivocación” —cometieron un error: creyeron que ganarían y perdieron. El error no fue inducido por nadie, fue personal. No puede acusarse a Antonio de ganar a costa de Carlos, o David, o Eduardo. Los tres hubieran ganado de mantener la posesión de sus acciones, pero no lo hicieron porque no tenían la seguridad de que eso sucediera y, sobre todo, pensaron que era mejor dedicar su dinero a otras cosas.

La clave para comprender un juego de suma positiva está en estas variables:

Primero, cada persona hace una estimación de lo que le conviene y que cree que sucederá en el futuro —comprará acciones si cree que eso le beneficia, igual que las venderá si piensa que eso es de su interés. Ese pronóstico puede resultar atinado o erróneo, pero no importa, hizo algo porque creyó que en el futuro ganaría.

Segundo, cada persona realizó en su momento lo que fue de mayor beneficio, así sea aceptar una pérdida, o renunciar a una ganancia posterior. Si Antonio no hubiera vendido sus acciones, compradas a 10, mucho tiempo después ellas habrían estado cotizadas a 25. Las vendió a 15 y ganó, pero renunció a una posible utilidad o pérdida posterior.

Tercero, los precios de la acción no dependieron de ninguno de ellos —fueron el resultado de decisiones de compra y venta de muchos otros. Por esto no pudo haber intencionalidad para ganar uno mismo, o hacer perder a otro. Ninguno pudo predecir con exactitud lo que sucedería en el futuro.

Cuarto, las decisiones pueden ser erróneas, en el sentido de tener malos resultados —los cinco inversionistas pensaron que las acciones subirían de precio, pero no todos acertaron en su pronóstico. Podrían haber todos ganado de mantener las acciones sin venderlas, pero decidieron no hacerlo porque encontraron otro uso mejor a su dinero (un uso que no se sabe qué fue ni qué resultados tuvo: pudo ser el abrir un negocio que resultó un gran éxito, o no).

Quinto, la base de análisis no puede ser la transacción aislada de compra venta de acciones, sino la persona y los beneficios o daños que su bienestar tiene en un plazo mayor al de la transacción bursátil.

Creo que de lo anterior puedo deducir una tendencia de las bolsas de valores a crecer en el tiempo —si fuese lo contrario, las bolsas de valores habrían desaparecido hace mucho. Y si fuese suma cero, sería una cueva de ladrones en la que muy pocos se atreverían a entrar.

Addendum

Lo anterior supone un mercado de valores libre y amplio —cuanto más grande estará menos sujeto a presiones individuales y más libre de conductas fraudulentas, las que no puede desecharse. Sí es una posibilidad que David, por ejemplo, haya sido engañado con información falsa, lo que puede suceder en cualquier mercado.

 


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.  



1 comentario en “Sí, Ambos Ganan”
  1. cesar antunez Dijo:

    Lamentablemente, creo que todo el argumento se derrumba con el primer ejemplo y no hace falta seguir con el resto. En la transacción del coche el vendedor ganará dinero pero pierde un bien, el coche. Asimismo el comprador gana un coche y pierde el dinero. En resumen un juego de suma cero… esto es de 1º de economía: la escasez de recursos. Este es el problema actual de los mercados, están fuera de la realidad pensando que todos ganan y encima tratan de calmar su conciencia con esta peregrina teoria del win-win. Seamos honestos, esto solo puede suceder en el mundo digital, donde existe la replicabilidad, nunca podrá ser en el mundo físico. NOTA DEL EDITOR: no, absolutamente no, el auto para uno vale más que el dinero, por eso lo intercambia; y para el otro el dinero vale más que el auto. Su razonamiento es extraordinariamente falso.





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