Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Si Polanski Fuera Otro
Eduardo García Gaspar
7 octubre 2009
Sección: CRIMEN, FAMOSOS, Sección: Una Segunda Opinión
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Todo empezó en 1977. Polanski dio drogas y alcohol a una joven de 13 años y tuvo sexo con ella. Antes de dictarse sentencia, en 1978, el director huyó del país para evitar ser encarcelado. Hace muy poco fue aprehendido en Suiza y toda la historia ha vuelto a la superficie pública.

La acción de Polanski es doble. Primero, el tener sexo con una menor a quien drogó. Segundo, huir del país para evitar cumplir la condena. Si eso sucediera a un ciudadano común, la historia apenas habría sido tocada por los medios. La variable que la hace distinta es Polanski mismo, una celebridad de la comunidad de artistas de cine.

El director, lo sabemos, se confesó culpable del delito. Y del acto de huir, no hay necesidad de declararse o no culpable. Es uno de esos pocos casos en los que se sabe con certeza la culpabilidad de la persona. No hay dudas al respecto.

Lo que hace fascinante el caso de Polanski en estos momentos es la combinación de elementos: un culpable de dos delitos dentro de la comunidad de cineastas. Un ciudadano común culpable de lo mismo, sería para Hollywood un caso de aburrimiento total. Pero si es uno de los suyos el culpable, hay causa para un movimiento de defensa.

Y eso es lo que ha ocurrido. No todos los cineastas, pero muchos de ellos han salido en su defensa, con argumentos como “ya pagó su condena con tantos costos de abogados”. Es la continuación de una tradición: el artista es la excepción y no puede ser tratado como el resto. Leer sobre la vida de Picasso es un buen ejercicio para ver esto.

Pero, el caso específico de Polanski ilustra una dimensión cultural actual. No sólo la comunidad de artistas está dispuesta a defender a los suyos no importa qué haya hecho, también se ve que el público en general parece inmune a las maldades de sus celebridades. Las cosas han cambiado notablemente.

Si antes se cuidaba la exposición pública de la vida privada de los artistas, el giro actual es de 180 grados. Entre quienes firmaron una petición para la liberación de Polanski, más de cien de ellos, están nombres importantes: Woody Allen, Martin Scorsese y Steven Soderbergh. Están defendiendo a uno de los suyos y aunque no sea comprensible, resulta aún menos la reacción pública.

La reacción de inmunidad que provoca el ser artista célebre y que es una especie de licencia para ponerse en otra dimensión moral. Considere usted la posibilidad de que los mismos actos hayan sido cometidos por otros: un hombre de negocios, o un ministro religioso. Estoy seguro que ellos recibirían un tratamiento diferente. Michael Moore haría un “documental” sobre el tema, atacándolos.

La pregunta que se plantea es irresoluble. ¿Hacer una gran película es un vale que se presenta en una corte para ser perdonado por violación? ¿Ser un gran jugador de futbol da permiso para no ser arrestado por posesión y consumo de drogas?

El caso de Polanski no es tan digno de notar en sí mismo, sino como un ejemplo del cambio cultural que se ha sufrido. Es como una distorsión maléfica que usa a lo irrelevante para ignorar lo esencial. Una posible explicación sea la siguiente.

Se llama “ética casuística” y significa emitir juicios morales caso por caso, sin reglas universales. ¿Cometió alguien una violación? Si efectivamente la cometió, la violación será o no una falta dependiendo de quién se trate. ¿Es una celebridad? Entonces, nada, los artistas pueden hacerlo, igual que las celebridades.

El tema bien vale una segunda opinión para señalar la esencia del problema que este caso presenta. No es tanto que no existan reglas morales, sino que ellas se aplican selectivamente. Y con reglas éticas que no obligan a todos, no hay posibilidades de salud moral. A lo que debe añadirse otra cuestión.

Parece ser que la variable que exceptúa la aplicación de las reglas morales es la celebridad de las personas: a más fama pública más permisividad moral, la que a su vez alimenta la fama pública. Pero si el personaje es odiado, sobre él caerá toda la indignación. Piense usted en el caso Lewinsky, el de Clinton, e imagine usted que le hubiera sucedido a Bush.

Al final de cuentas, neto, neto, reconocer que tenemos un problema moral en nuestros tiempos ya es de ayuda. Ignorar que se padece es quizá el mayor problema actual.

Post Scriptum

Mi punto de partida para esta columna fue un artículo de Terry Teachout (WSJ, Hollywood Justice, 5 octubre 2009), de donde tomé algunos datos.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Si Polanski Fuera Otro”
  1. Corina Dijo:

    Como siemrpe muy buen articulo, es cierto como ustedes dicen en este mundo bizarro, ya no hay moral, y tambien como ustedes indican si se tratara del Presidente Bush, con un escandalo de la magnitud de ClintonLewinsky se lo hubieran comido vivo, si asi que ya no es Presidente le siguen achacando todos los fracasos que esta teniendo Obama en su Presidencia, nada menos el dia de Hoy 7 de Oct. en un periodico de gran circulacion del Distrito Federal, viene en su Editorial, otro ataque descomunal en contra del Presiente Bush, y una gran defensa de Obama, no cabe duda que estamos viviendo en una Socieda Bizarra, que se le sigue llamando a lo malo bueno y a lo bueno malo.





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