Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sigue la Campaña
Eduardo García Gaspar
20 agosto 2009
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Si usted recuerda a Vicente Fox, el expresidente mexicano, quizá recuerde también que uno de sus rasgos fue el permanecer en campaña electoral aún cuando ya había ganado la elección: seguía hablando mal de sus enemigos políticos cuando ya no había necesidad de hacerlo.

Se le consideró en parte un mal negociador por eso mismo, lo que concluyó en pocos resultados políticos reales de acuerdos entre partidos. Bien, pues un fenómeno similar está sucediendo en los EEUU ahora mismo, un fenómeno que no he visto tratar en los medios nacionales (aunque obviamente mi examen no es total).

Obama, en opinión de varios, se mantiene en campaña. ¿Cómo saberlo? Por los ataques que reciben sus enemigos. Por ejemplo, quienes se oponen a su sistema de salud manejado por el gobierno reciben críticas del mismo gobierno, calificándolos con muchos adjetivos y tratando de asociarlos con imágenes negativas.

Una de las pruebas de lo anterior fue una nota aparecida no hace mucho con información de la AP (Grupo Reforma, 13 agosto 2009). Se decía allí que hay gente preocupada por la actuación de un gobierno progresista como el de Obama. Es cierto esto, pero a esos oponentes los asoció tramposamente con “milicias radicales de derecha”.

La pequeña nota menciona que esas milicias iniciaron su actividad en 1993, cuando murieron unas 80 personas en Waco, Texas, las del culto religioso davidiano. Y que han sido responsables además de la bomba de Oklahoma City en 1995, cuyo responsable fue Timothy McVeigh. ¡Uy¡ Oponerse a Obama es igual a aliarse con esos dos sucesos.

Es una táctica política muy típica de campaña electoral: embarra al opositor con los más despreciables sucesos y personas. Pero que lo haga un medio es otra cosa muy grave, que no corresponde a la realidad. No puede igualarse a un opositor del ObamaCare, y su reforma de salud, con terroristas, asesinatos y bombas.

La campaña ha terminado y eso es lo que debería hacer que las cosas dejaran de ser tan calientes como lo son en campaña. Esto ha sido llamado el Síndrome de Campaña Extendida (K. Rove, WSJ 13 agosto 2009). Durante una campaña las cosas no son iguales a lo que sucede cuando el ganador ocupa su posición, una distinción que no hizo Fox y que, según lo que sucede, tampoco Obama ha hecho.

Ser presidente es diferente a ser candidato. Hay síntomas de que no se ha hecho esa distinción: la casa Blanca ha negado que el presidente haya dicho lo que todos pueden ver que dijo en un video antes de su presidencia; se ha ordenado en la Casa Blanca monitorear información “sospechosa” opuesta al ObamaCare. Nancy Pelosi acusó a sus enemigos de ser nazis, el insulto favorito del incapaz.

Y, por supuesto, se dan las acusaciones más usadas en los EEUU, las de ser “un-American” y que se asignan a cualquiera que se oponga a lo que alguien diga. El problema podría radicar en un problema semi-oculto de Obama.

Por un lado, no hay duda de que en muchos años no ha habido en los EEUU nadie con las habilidades retóricas que él posee. Convencer a los intelectuales es una consecuencia de esa habilidad de las formas. Su apariencia e imagen, más aún, ha sido cultivada por los medios de su país hasta la ignominia. La nota de la AP que mencioné es un ejemplo.

Muy bien, se tiene en la Casa Blanca a un retórico de primera y que lo sabe. Recuerde usted que prometió dialogar con el régimen de Irán y acercarlo. No ha habido resultados en esto a pesar de discursos varios. Pero ser un gran retórico no basta en una posición que se llama Presidente y que es la rama ejecutiva de los poderes políticos.

Las habilidades retóricas son invaluables en un candidato político, pero cuando él ya ha ganado necesitará esa habilidad y otra más, muy importante, actuar, ordenar, ejecutar, hacer, con habilidad. La retórica sigue siendo importante, pero pasa a segundo plano. Con palabras, mucho me temo, no se remedian los problemas e intentar hacerlo, los agrava.

El déficit del gobierno de EEUU ha sido agrandado. Desde que Obama es presidente se han añadido partidas: 787 mil millones de un paquete de estímulo, 33 a salud infantil, 330 a rescate bancario, 410 a gasto discrecional. Más, por supuesto, el gasto que signifique el sistema gubernamental de salud.

Mi punto es simple: hablar bonito no basta para hacer que las cosas sucedan. Creer que la campaña continúa y que siendo presidente también se trata de atacar a los enemigos, empeora las cosas.

Post Scriptum

Las cifras del presupuesto están en la misma columna de K. Rove citada en la columna.

• Un reporte de FoxNews, de Bill Sammon comenta el fenómeno de los medios reportando de manera incendiaria las protestas contra el ObamaCare, sin haber hecho lo mismo durante la presidencia anterior:

News outlets that are focusing on the incendiary rhetoric of conservatives outside President Obama’s town hall meeting Tuesday ignored the incendiary rhetoric — and even violence — of liberals outside an appearance by former President George W. Bush in 2002.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


No hay comentarios en “Sigue la Campaña”
  1. G Matus Jr Dijo:

    muy bueno y muy cierto





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