Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Síndrome de Marx
Leonardo Girondella Mora
4 junio 2009
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
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El 27 de enero de 2009, en La Jornada, Javier Flores escribió una columna titulada Nuevo Golpe al Neoscurantismo. La estructura y contenido de lo escrito por Flores son un ejemplo que bien muestra un síndrome que deseo explicar por medio de sus rasgos centrales. Este es sólo un ejemplo de lo que es padecido por otros muchos.

El tema de la columna es una disposición del presidente Obama —quien a los pocos días de tomar su puesto, rescindió la prohibición establecida por la administración anterior: ahora las fundaciones estadounidenses podrán dar recursos para la realización de abortos en otros países fuera de EEUU.

La posición de Flores apoya a Obama y a la realización de abortos. Esa posición está explicada en su columna, a la que divido en diversas secciones para mostrar mi idea.

Una realidad simplificada: dominación mundial

Flores, como algunos más, sufre de una visión global. Es un entendimiento del mundo como uno de asociaciones de grandes poderes que pretender dominarlo todo, mostrado en las siguientes frases textuales:

Con la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos se rompe un acuerdo de la mayor potencia militar y económica del planeta con el Vaticano

• una corriente neoscurantista que quiso adueñarse artificialmente de la conciencia del mundo

• George W. Bush quiso apoderarse del siglo

• la mano del Vaticano trataba de imponer una ideología

• La ruptura de Obama con el Vaticano en un aspecto que es irreconciliable cambia de raíz la conformación del bloque neoscurantista a escala mundial

Es el mundo comprendido como un escenario de lucha de poderes, de planes de dominación mundial, de asociaciones malévolas —una visión de blanco y negro. Es comprender que sólo existe una dualidad posible, la de dominar o ser dominado y que O. Paz expresó con el reasgo mexicano de pensar en dos opciones solas, chingar o ser chingado, que es lo que piensa Flores.

Otra realidad simplificada: el gran enemigo

Es la definición del enemigo y que ayuda a entender la posición propia —Flores da su definición de neoscurantismo:

… ¿a qué me refiero con neoscurantismo? El oscurantismo medieval basaba el conocimiento no en la evidencia, sino en un principio de autoridad, es decir, se omitía la contrastación de un saber con lo que ocurre en la realidad. El neoscurantismo, que hoy priva, le añade un disfraz científico. De este modo, la oposición del Vaticano a la investigación en células troncales presentada en el seno de la ONU, por ejemplo, se presenta como un paper o un artículo científico, en el que se manipula el resultado de investigaciones para desvirtuar el conocimiento científico. Son muy tramposos. Mienten con antifaz académico.

Hay dos tiempos aquí, el del oscurantismo de antaño y el nuevo.

El oscurantismo medieval, afirma Flores, su sustentaba en la falacia ad baculum, es decir, la que toma como ciertas las ideas dependiendo su fuente: cuanta más autoridad se perciba en la fuente, más cierta es la idea. No lo explica con claridad, pero supongo que se refiera al tomar a la Biblia como la única fuente de todo lo creíble: lo que la contradiga debe ser falso.

Es cierto, en parte. La Edad Media dio cabida al razonamiento —de lo que es buen ejemplo Santo Tomás de Aquino (1225-1274) y sus escritos incorporando a los filósofos griegos; también puede citarse al grupo, más reciente, de los Escolásticos en siglos siguientes y sus muy modernos conceptos económicos.

La aseveración drástica de Flores es verdad a medias —la realidad es más compleja que esa simplificación e ignora el amplio nivel que jugó el uso de la razón en la Edad Media. La simplificación medieval le sirve al autor para la siguiente simplificación, la moderna —ya no basada en el apelar a la fuente de autoridad, sino diciendo mentiras intencionales.

Mi punto en esto es apuntalar una necesidad obligatoria de la concepción de un mundo en pugna por la dominación total —bajo este punto de vista no puede hacerse otra cosa que simplificar la realidad al máximo posible y encontrar una fuerza simple mala que se oponga a otra fuerza simple buena. Lo mismo que hizo Marx con el materialismo histórico.

Se trata de apoyar la idea de un mundo en conflicto de poderes y de imposiciones y dominio.

El síndrome necesario

No es mi intención argumentar sobre las tesis de la columna, sino sobre algo más —su estructura subyacente, las hipótesis de las que parte, las nociones que toma como verdaderas y que no son explícitamente mencionadas.

El análisis, del que Flores en un ejemplo, exhibe la creencia en un mundo dividido en grandes poderes que luchan por el dominio mundial —dentro de un conflicto en el que la realidad se simplifica creando dos posiciones únicas y opuestas producto se alianzas de centros de poder. El Vaticano con Bush, por ejemplo (a pesar de que Bush no es católico) y ahora Obama aliado con la ciencia moderna liberadora.

Este es el síndrome que quiero hacer notar y que está presente en esta columna, pero en muchos otros escritos también. Es un conjunto de síntomas que tomados en conjunto tienen una individualidad y naturaleza propias. Quizá pueda llamarse Síndrome de Marx —con las siguientes características:

• Crea la visión de un mundo dividido por la lucha de poder —nada más existe en la realidad que el objetivo de la dominación mundial.

• Crea o define centros de poder, a los que asigna influencia y grandeza enorme, que siempre están en conflicto —nada más puede explicar la realidad.

• Crea una clasificación dual de esos centros de poder: los buenos y los malos —nada puede haber que sea más complejo.

• Toma partido por los que entiende como buenos, calificando a las ideas de los malos como imposiciones y a las creencias de los buenos como adelantos. Esto es por definición previa.

• No admite discusión de su posición —quien lo intenta es parte del bando opuesto, el que por definición está en el error. Nada más es posible que luchar por el poder y lograr la dominación mundial.

No hablo de la posición de Flores en esa columna —ni la defiendo ni la ataco. Mi única intención fue mostrar, con este ejemplo, una estructura mental, una manera de pensar que tiene consecuencias en las conclusiones que obtiene y que las sesga, me parece, sin gran conocimiento del que la sufre.

Sería muy fácil mostrar el error lógico del síndrome: si lo que trata de hacer es luchar contra la imposición de las ideas del enemigo, necesariamente se concluye que lo que quiere es la imposición de otras ideas, las suyas —y comete el mismo error del que se queja. Reclamaba el oscurantismo, pero propone otra forma de lo mismo: la imposición de las ideas del que gana la lucha por el poder (otra vez el regreso a la falacia ad baculum).

Finalizo con un punto solamente. Este síndrome tiene una consecuencia práctica de gran repercusión: hace imposible un diálogo razonado y tiene una sola solución: la toma del poder por los medios que sean. Un síndrome que es caldo de cultivo de toda teoría de complots y conspiraciones.

Nota del Editor

Creo que a Girondella se le olvidó añadir otro elemento de Marx que muestra esa obsesión con la dominación mundial: Obreros del mundo, uníos. Conviene ver Filosofía del Complot.


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