Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Síndrome de Mente Abierta
Leonardo Girondella Mora
15 diciembre 2009
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Una columna sobre temas de televisión —que no tuve la precaución de guardar—, afirmaba que en una cierta telenovela se mostraban escenas de cama que eran excesivas. Al respecto, su autor comentó algo como, “no es que sea mojigato y me asusten las escenas de cama…”.

Ese caso me recordó lo que pienso que es un síndrome en muchas personas —consiste es expresar una opinión que contiene un elemento básico, el de decir que la persona no se asusta con algo, típicamente acciones consideradas inmorales. En en el fondo una exaltación de las mentes abiertas a todo.

Otro ejemplo ayudará a tener una idea más clara de lo que digo —el caso es real, una persona afirmó: “no soy mojigata, ni me asusto con cualquier cosa, tampoco soy una fanática moralista, tengo la mente abierta a todo, la película de los vaqueros homosexuales, está muy bien hecha y deben verla todos”.

Lo que quiero examinar es ese síndrome, el de expresar que “no soy moralista, ni mojigato, y tengo la mente abierta…” —una expresión que sin duda debe ser considerada como superior a su contraria, la de ser moralista y mojigato. Explorar el tema, requiere primero definir términos.

La Real Academia en España, define mojigato como “Beato hazañero que hace escrúpulo de todo” —y hazañería es “demostración o expresión afectada con que alguien da a entender que teme, se admira o siente entusiasmo, no teniendo motivo para ello”.

Moralista, por otra parte, es alguien que es respetuoso de las reglas morales a las que toma en serio.

Creo que en resumen, la posición de “no soy moralista, ni mojigato, mi mente está abierta” expresa el rechazo a una posición extrema de respeto a la moral y que es falsa y afectada. No tengo problema con esto en sentido estricto —pero sí lo tengo cuando decir eso se interpreta como el rechazo a la moral y que lleva a la aceptación de todo justificada en la superioridad de una mente abierta a lo que sea.

A lo que voy es a señalar un seguro efecto de ese síndrome, el de la superioridad del que presume de una mente abierta a todo —y que se muestra en otro ejemplo real, el de una exposición de dibujos obscenos hechos por un pintor famoso y que una persona justificó hablando de que “se necesita una mente abierta para apreciar como arte esos dibujos que los mojigatos no entenderán”.

Si bien, en su sentido estricto, mojigato es quien adopta una posición moralista petulante —el de la mente abierta no deja de ser otra posición igualmente petulante, que acepta todo sin discriminación. Y esta es mi tesis: si la posición del mojigato es reprobable por falsa y afectada, de los mismos defectos sufre la posición del que se precia de ser una mente abierta a todo. Los dos cometen el mismo error.

Un mojigato comete un error de mente cerrada y poco sustentada —y quien presume de mente abierta, comete un error de aceptación indiscriminada y también poco sólida. Son errores de extremos y por eso son iguales. Ninguno de los dos usa la razón.

Unos rechazan todo y otros lo aceptan todo —por eso son extremos indebidos, porque no usan la mente. En la mente del que está abierto a todo y no se asusta de nada, se introducirá todo por igual, no importa que sea algo bueno o algo malo, que es lo que ahora quiero explorar.

Parto de un principio que me parece razonable —los actos de autocontrol hacen a la persona más fuerte y disciplinada. Las acciones opuestas, las de cesión a todo acto, las hacen débiles. El ejemplo de las dietas puede mostrar esto: los actos de disciplina personal para cumplir una dieta van reforzando a la persona, mientras que las acciones que la violan, la van debilitando.

Y esto es un peligro que quiero señalar —una mente abierta a todo pertenece a una persona que tenderá a ceder en las ocasiones en las que sería mejor ejercer autocontrol. Es decir, la mente abierta, propongo, debilitará la fuerza de voluntad personal, al aceptar todo sin juicio. Para esa mente todo, absolutamente todo es aceptable.

Aunque repruebo la posición del mojigato petulante y falso, repruebo aún más la posición de las mentes abiertas a todo —y la razón es obvia: una mente que todo lo acepta sin juicio, es una mente que se acostumbra a ceder y se debilita. Y es una mente que estará dispuesta a llamar mojigata a toda persona que no tenga una mente tan poco pensante como la suya.

El síndrome que apunto es por tanto, el de la “mente abierta” —y que se manifiesta por expresar “no soy un mojigato ni un moralista, tengo la mente abierta a todo”. Conduce a una posición de debilidad personal y sin autocontrol, que acepta todo sin pensarlo.

Entre la petulancia del mojigato y la del de mente abierta, existe una posición mejor —la posición de la mente que es capaz de hacer distinciones entre lo debido y lo indebido, entre lo que debe ser aceptado y lo que debe ser rechazado.


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3 Comentarios en “Síndrome de Mente Abierta”
  1. Celia Palacios Dijo:

    Yo creo que usted está confundiendo los términos: una mente abierta no es la de aquel que todo lo acepta indiscriminadamente, sino es la de aquel que está dispuesto a escuchar, sin PREjuicios, las ideas diferentes a su sistema de valores o las ideas que no conoce. Lo que haga después de escucharlas y razonarlas, será harina de otro costal. Lo que usted llama una mente abierta como la que acepta todo, yo defino como la de un tonto (busque la palabra más fuerte que usted desee poner aquí). NOTA DEL EDITOR: buena observación que al final radica en la inteligencia de quien escucha.

  2. Magdis Dijo:

    En días pasados una persona me catalogó de mente cerrada por no aceptar la idea de que se legalizaran la drogas, pues bien escuché sus razones, sin perjuicios, pero aún así sus argumentos no me convencieron, al final de la conversación fuí catalogada nuevamente de mente cerrada . Aunque el término de mente abierta se refiera al escuchar argumentos contrarios a los suyos sin perjuicios creo que al lo que el autor se refiere (por lo menos eso entendí por las palabras destacadas)es al mal uso que las personas le damos, erroneamente para algunos mente abierta significa estar de acuerdo con ellos y para otros como dice el autor es aceptarlo TODO.

  3. Sara Dijo:

    ¡estoy de acuerdo con el comentario de Celia! muy acertado!!





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