Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tonto, son los Gobernantes
Eduardo García Gaspar
8 abril 2009
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una de las disposiciones constitucionales más curiosas en México es una parte del artículo 41. Ella dice que, “En la propaganda política o electoral que difundan los partidos deberán abstenerse de expresiones que denigren a las instituciones o a los propios partidos o que calumnien a las personas”.

La traducción de eso es una prohibición de campañas electorales negativas, las que se basan en ataques al opositor. No importa que lo que diga algún mensaje electoral sea verdad, si es algo negativo, está prohibido. La teoría detrás de esa ley es, en general, tener elecciones con mensajes constructivos y no destructivos.

• Se ha defendido la prohibición diciendo que los ataques entre opositores reducen el número de personas que votan (aunque no se han citado cifras que lo prueben y, más aún, negarían lo sucedido en 2006 en México).

• Se dice también que las campañas negativas producen una afectación a la credibilidad de los partidos políticos y el gobierno. El problema es que no sólo eso afecta la credibilidad de los gobernantes. Lo mismo hace su desempeño diario.

• Se ha afirmado también que las campañas negativas producen votos negativos, que son los que emite la gente por un candidato cualquiera del que no está convencida y motivada por tratar de evitar que su contrario llegue al poder. Todo esto causado por campañas negativas. Esto es tan absurdo que sólo vale la pena apuntarlo y ya.

• Se dice también que las campañas electorales negativas aumentan los cambios volátiles en las preferencias políticas de los ciudadanos, lo que afecta la calidad del gobierno. Es decir, los cambios de gobierno son malos. No tiene sentido.

• Se dice también que las campañas electorales negativas producen un clima negativo, que fomenta las enemistades entre políticos y la desconfianza entre ellos, lo que imposibilita acuerdos necesarios para gobernar y crea un medio ambiente institucional de desconfianza. Este es el único punto válido.

Y lo es por una razón. Es el único que se refiere a los gobernantes mismos y sus partidos, y no a la gente común. Lo malo es que se refiere a las campañas políticas nada más. Nuestros gobernantes son en realidad clubes de alianzas políticas emisores de insultos y críticas a los opositores. Eso es todo lo que hacen, cuando hay elecciones pero también cuando no las hay.

Con una piel tan delgada que cualquier cosa les parece un ataque personal, nuestros gobernantes aprobaron una ley que no cumplen. Argumentan que ella es buena para el electorado, que así verá propuestas constructivas y nada más. Pero en la realidad, el electorado ve ataques y contraataques, todos los días.

La razón de esto es simple. Nuestros gobernantes están siempre en campaña. Siempre, sean o no tiempos electorales. Y sus campañas reales son básicamente los ataques a sus opuestos. No podrán hacer mensajes negativos de campaña, pero eso no importa. Todo su desempeño político es un ataque constante a la oposición.

Consecuentemente, el texto de esa parte de la constitución es lo que dije y nada más, una curiosidad legal que tiene un uso sólo: ser usada para atacar al opositor argumentando que se ha sido atacado y que eso es ilegal.

El tema bien vale una segunda opinión para señalar que los argumentos a favor y en contra de esa disposición constitucional mexicana son irrelevantes. Por supuesto, ella viola la libertad de expresión e impide el flujo de información a los ciudadanos. Pero hay que ir más allá de la discusión tradicional del tema para apuntar lo que realmente importa.

En apariencia la ley desea mejorar la calidad de las decisiones de voto de la gente presentando una imagen engañosa de los partidos políticos. En la realidad, la ley intenta hacer lo imposible, que es evitar los ataques entre gobernantes durante los tiempos electorales. No lo va a lograr jamás porque esos ataques se dan también cuando no existen elecciones. Peor aún, cuando las hay.

El problema es haber definido mal el problema, que no es el de tener campañas electorales negativas, sino el tener gobernantes que no saben gobernar si no es por medio de atacar a sus opositores. No saben lograr consensos, no saben negociar, no saben ceder, no saben dialogar. Este es el problema y no el de campañas negativas.

Post Scriptum

El 6 de abril, Grupo Imagen reportó que,

El presidente nacional del PRD, Jesús Ortega Martínez afirmó que el pleito entre el PAN y el PRI es una especie de duelo de full contact, donde todo se vale, “un torneo de ataques, descalificaciones y agresiones ausente de propuestas para resolver el tema de la inseguridad y que lo convierten en una estrategia vulgarmente electorera”, porque lo que en realidad disputan estos partidos en los comicios del 5 de julio, dijo, es la elección presidencial de 2012. El político informó que su partido se mantendrá abajo del ring de blanquiazules y tricolores, en tanto el gobierno federal y su partido, así como los priistas no afecten políticamente al PRD, sobre la base de inventar escándalos policiacos. De lo contrario, anunció “pasaremos a la ofensiva. ¡Nos vamos a defender, que estén seguros!”


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras