Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Dogma Para Afuera
Eduardo García Gaspar
18 diciembre 2009
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
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En papel no se ve nada mal, aunque falta ver detalles. Me refiero a la propuesta del presidente de México sobre cuestiones de manejo gubernamental, como la segunda vuelta en elección presidencial en caso de no obtener ningún candidato más de la mitad de votos.

La reacción de la clase política ha sido la esperada, especialmente los comentarios de que se ponga a debate. “Poner a debate” es una frase en código no tan secreto. Significa que se pondrá de lado, se ignorará sin oposición abierta. Los debates y diálogos políticos en México son interminables, improductivos e insoportables.

La otra frase común en ese código no tan secreto, es decir que la propuesta “es insuficiente”. Significa un rechazo general sin necesidad de especificar causas, ni explicar razones.

La parte de la propuesta que más llama la atención es la de la reelección en puestos públicos. México, desde 1910, tiene un gobierno basado en un dogma absoluto, la no reelección. Pero ahora se propone, la reelección de alcaldes, miembros de ayuntamientos y equivalentes hasta por 12 años. Y los mismo para legisladores.

Es más asombroso de lo que se ve en la superficie. Es ir en contra de un tabú político adorado hasta el absurdo. No está mal. La idea central es el incentivo para mejorar la calidad del desempeño de quienes están en esos puestos públicos: la posibilidad de reelección los haría más sensibles a la evaluación de los ciudadanos. Ellos se preocuparían por dar buenos resultados.

Por supuesto, la propuesta ha sido criticada. Por ejemplo, se ha dicho que la reelección hará que el gobernante use fondos públicos con propósitos para mejorar su imagen y que realice proyectos inútiles pero llamativos. Es cierto, puede suceder y esto es lo que me lleva a una segunda opinión añadiendo algo que no suele ser mencionado con frecuencia.

Por supuesto, en primer lugar, existen legislaciones mejores que otras. En este caso, creo que es superior la reelección que su prohibición. No es un remedio total al alejamiento del gobernante de los ciudadanos, pero es un paso en la dirección correcta. Más aún, no dará resultados inmediatos, pues necesita un proceso de aprendizaje del gobernante y del votante.

Pero, en segundo lugar, hay que reconocer que no hay leyes perfectas. Todas tendrán defectos y sería un error monumental el estar en búsqueda permanente de esa perfección legal. La clave está en reconocer la otra variable legal. La ley es al final de cuentas una serie de palabras razonablemente pensadas, que deben ser simples y capaces de ser comprendidas por todos.

Esas palabras serán aplicadas a seres humanos que tratarán de sacar el mayor provecho de ellas. A veces de manera torcida e indeseable. Es decir, debe considerarse ese segundo elemento, el humano y su imperfección. Los remedios puramente legales, por tanto, adolecen de un defecto, el ignorar la naturaleza del elemento humano.

Es un hecho más o menos reconocido en todas partes que los gobiernos son instituciones que atraen a cierto tipo de personas que no son mejores que el resto y muchas veces, son peores que el promedio. Solucionar esto por medio sólo de leyes, es imposible a la corta.

Por eso precisamente es que la propuesta de permitir la reelección, que es buena en el papel y seguramente a la larga, no dará resultados maravillosos inmediatos. La clase política que tenemos no es de calidad siquiera aceptable y tomarán esa nueva ley como toman a la actual, para su provecho personal. Esto sucede en todas partes en diversas intensidades.

De lo que se trata, por tanto, no es de tener gobernantes de excelencia notable. Eso será imposible. Pero sí se trata de tener gobernantes más o menos aceptables que trabajen bajo las condiciones correctas y la reelección es mejor que la no reelección en ese sentido.

La propuesta de reelección en municipios y legislaturas es un buen paso inicial hacia una democracia más basada en la evaluación pública del gobernante, pero no es perfecta. Criticarla porque tiene algún defecto es idiota. Lo que debe hacerse es juzgarla en comparación con la actual y nada más.

¿Va a haber abusos y violaciones de esa ley? Por supuesto, como en todas partes. Pero ella es mejor que la ley actual que prohibe la reelección. La razón: la reelección iniciará un proceso de aprendizaje mutuo del votante y del gobernante de la nueva situación. En general, a la larga, se tendrán mejores resultados. Y esos resultados son humanos no legales.

Post Scriptum

Las otras medidas, generales, no mencionadas antes, de la propuesta de F. Calderón, son:

• Tener 96 senadores, no 128. Tener 400 diputados, no 500. La medida es correcta en su esencia, pero aún permite legisladores que no son electos por el votante.

• Aumentar a 4% el mínimo de votos para que un partido político conserve su registro, en lugar del 2% actual. Otra medida correcta que evita partidos enanos que son oportunidad de negocio personal

•  Agregar la posibilidad de iniciativas ciudadanas para que las personas puedan proponer iniciativas de ley. Buena idea.

• Permitir las candidaturas independientes para todos los cargos de elección popular. Se remediaría una falla notable de la actual ley.

•  Implementar la segunda vuelta electoral para la elección de presidente de la República si ningún candidato llega a 50%, en una elección posterior entre los dos con mayores votos iniciales. Tiene sentido, pero hay riesgos en un sistema en el que los partidos están acostumbrado a reaccionar con violencia ante derrotas electorales.

• Suprema Corte de Justicia de la Nación puede presentar iniciativas de ley en el ámbito de su competencia. No hay problema y apunta en la dirección correcta de ampliar la fuente original de propuestas de ley.

• Facultar al Poder Ejecutivo para que pueda presentar al Congreso dos iniciativas preferentes que deberán votarse antes de que concluya el periodo. En caso contrario éstas se considerarían aprobadas. Un poco forzado, con intención de acelerar al legislador perezoso, pero podría ser un truco presidencia no productivo. Depende de detalles.

• Establecer la facultad del Ejecutivo para presentar observaciones parciales o totales a los proyectos aprobados por el Congreso y al Presupuesto de Egresos de la Federación. Establece la figura de la “reconstrucción presupuestal”. No está mal.


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