Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un intercambio de Ideas
Selección de ContraPeso.info
4 agosto 2009
Sección: EDUCACION, Sección: Análisis
Catalogado en: ,


Una columna Animales que se desprecian, produjo un intercambio de ideas entre su autor, Eduardo García Gaspar, y un lector, Paco Cuellar. ContraPeso.info ha juzgado interesante publicar ese intercambio en tres correos. Es realmente un placer sostener un diálogo educado y racional.

Primero Correo

Paco, buen día y gracias por escribir.

No es frecuente recibir cartas como la suya, razonadas y pausadas. Respondo o comento el contenido como aparece en el orden en el que usted lo presenta.

>D. Eduardo, he leído el artículo que ha publicado en Noreste.com y como veo que no se publica mi respuesta, se la mando en el presente correo.

De nuevo, Paco, gracias por escribir.

>En primer lugar, no creo que exista ningún tipo que goce despreciando su propia naturaleza. Reconocer lo que se es no es despreciarse. Cuando el hombre reconoce que la Tierra gira entorno al Sol en vez de ser el centro del Universo no es menospreciar a nuestro planeta al relegarle a un papel subordinado al astro rey sino admitir la realidad para avanzar más en las ciencias astronómicas. Cuando un hombre reconoce que es alcohólico es un paso adelante para superarse; pues bien, parafraseando la forma de presentarse en Alcohólicos Anónimos, mi nombre es Paco y soy un simio.

Contrario a lo que piensa usted, sí hay un goce cuando algunos desprecian su naturaleza. Si usted se considera un simio, lo está haciendo… claro que es un simio un tanto especial, como no hay otro: uno capaz de hablar de su naturaleza y de tener una discusión que escapa la comprensión del resto de los simios. No interesaría a ellos la idea del sistema heliocéntrico, ni siquiera la noción de un sistema planetario pasa por sus mentes.

>El hombre lleva siglos creyendose imagen y semejanza de Dios y centro del Universo y así ni supera guerras, ni infidelidades, ni violencia, ni envidias, etc. Muchas de nuestra fisiología y psicología tiene origen animal y si la entendemos la podremos superar. Le pondría ejemplos pero sería muy largo para este espacio; no obstante le propongo un desafío: ¿porqué los hombres somos más altos y pesamos el doble que las mujeres?. La respuesta la encontrará en la zoología, nunca en la Biblia.

Creo que fue Schumepeter en su obra acerca de la historia del análisis económico el que escribió que las críticas que solemos hacer tienen demasiadas veces como objeto la caricatura simplificada de aquello que es objeto de nuestra crítica. Lo digo por su comentario sobre la falta de respuesta de la Biblia a la pregunta de las diferencias entre hombres y mujeres. ¡Vamos, usted es más inteligente que eso! Tampoco en la Biblia está el diseño del iPhone, ni el número de galaxias… y si la Biblia tuviera una descripción del DNA, yo dejaría de ser cristiano.

La noción de “imagen y semejanza de Dios”, me parece obvio, nunca ha significado igualdad con Dios (sería ilógica la existencia de otro ser igual a Dios, incluso para un ateo). Por otro lado, la noción del “hombre fuera del paraíso” es la que hace referencia a las imperfecciones humanas, otra idea que me ha parecido siempre muy lógica: la misma idea de ser libre necesita el supuesto del poder pensar y decidir acciones que no son las mejores. Las ideas de “valor”, “justicia”, “prudencia” no tendrían sentido en un mundo sin libertad y sin razón. Un simio, por inteligente que sea, no podría jamás escribir la milésima parte de lo de Aquino sobre la prudencia.

>Siguiendo su escrito, es cierto: compartimos entorno a un 99% de genes con los chimpancés y con él tenemos un antepasado común más antiguo que el antepasado que tenemos en común con los neandertales y más reciente con el antepasado que tenemos en común con los gorilas.

Sí, eso es lo que se sabe en este momento: una enorme similitud en términos de DNA con algunos simios y, además, la idea de antepasados comunes. Entiendo y no me presenta dificultad la idea de adaptación/mutación de especies, incluso tampoco la de los cambios accidentales en el DNA. Lo que aún no alcanzo a entender aún es la creación de una especie nueva a partir de otra con la que ya no es posible la procreación.

Mi único punto aquí es considerar estos avances en el conocimiento como una etapa del saber, que seguramente será refinada, corregida e incluso sustituida por más profundos conocimientos. Lo que temo es que se considere a cualquier conocimiento como el “máximo posible de lograr” y se convierta en un obstáculo al progreso científico. Menciono esto porque un par de personas que conozco han tomado al evolucionismo más como dogma que como búsqueda de conocimiento y se han vuelto fundamentalistas de su área.

>Pregunta Si existen tan pocas diferencias en el DNA, ¿a qué se debe la enorme diferencia entre los chimpancés y los humanos? Si lo piensa bien, se dará cuenta que la diferencia no es tan enorme.

En la dimensión del DNA, en efecto, lo que sabemos en este momento indica que no hay grandes diferencias. En este punto no se comprende bien lo escrito por usted. Por un lado pregunta a qué se debe la enorme diferencia y por el otro afirma que la diferencia no es tan enorme. Por el contexto, imagino que usted sostiene que no hay tanta diferencia entre chimpancés y humanos.

Bueno, pues es la diferencia, sin necesidad de calificar su monto, que permite un intercambio de opiniones como éste entre dos seres humanos. Cuando dos simios hagan esto que estamos haciendo usted y yo, comenzaré a creer que en realidad no hay diferencia alguna.

Para explicar diferencias entre cosas, se necesita un modelo o alguna herramienta analítica. Si se trata de explicar diferencias, el acudir a una sola variable, el DNA, aparentemente no es útil ya que unas pocas diferencias en el DNA no explican mayores diferencias en las cosas por explicar. Podría ser que existan rendimientos crecientes y su mecanismo tendría que explicarse… o bien, lo más obvio, podría ser que se necesitan más variables predictoras de la variación a explicar. Es decir, hay otras causas más allá de DNA, que conocemos pero que no se han incorporado, o que simplemente desconocemos que las desconocemos.

>Por otro lado, nuestro caso no es único en la naturaleza; por ejemplo, los delfines son mamíferos, tienen muchos más genes en común con los hipopótamos que con los tiburones; sin embargo se parecen más a estos últimos. ¿Cuantas extremidades tiene un chimpancé, un humano, un hipopótamo y un delfín?, ¿quien es el más diferente de todos?. Y no olvide que estamos hablando de genes, no estamos hablando de nuestro componente cultural que es lo que más aparentemente nos hace diferentes.

Lo que creo que está usted diciendo con esto es que hay animales muy distintos que tienen escasas diferencias genéticas. No tengo problemas con eso. Lo acepto como una etapa presente de conocimiento que seguramente será mejorado en el futuro, incluso hasta cambiando de paradigma.

Y usted lo ha dicho mejor que yo, “estamos hablando de genes” y no de cultura que es lo que “aparentemente” nos hace muy distintos. ¿Aparentemente? ¡Por favor! Somos las únicas criaturas que pueden pasar conocimientos abstractos de una generación a otra, que pueden hablar de cultura, que tienen una idea de lo que cultura es, que pueden tener diferencias de opiniones sobre asuntos como éste.

>Más adelante afirma “Somos una especie muy diferente a las demás”; pero todas las especies son diferentes a las demás. Nosotros somos muy inteligentes pero nuestra vista es peor que la de las águilas, nuestro olfato peor que el de los perros y el sistema de radar de los murciélagos ni siquiera nos podemos imaginar como es.

Su razonamiento es inválido. Por supuesto, una especie es diferente a otra, si no lo fuese no sería otra especie. Y la especie humana tiene sus diferencias con las demás, no vemos como las águilas, pero tampoco lo hacen los topos. No tenemos el olfato de los perros, pero tampoco tienen olfato algunos otros animales. No tenemos sistema de radar como los murciélagos, pero tampoco lo tienen los gatos.

Y usted lo señala, somos una especie inteligente, la más inteligente que existe (a pesar de que algunos que conozco de hace tiempo me hagan dudar en algún momento). Somos los únicos que entienden qué es “inteligencia”.

>Solemos dar mucha importancia a la inteligencia porque es nuestra mejor capacidad pero los neandertales eran los más inteligentes de su tiempo y se extinguieron, los homo erectus eran los más inteligentes de su tiempo y se extinguieron, etc, etc, todos nuestros antepasados desaparecieron en cuanto apareció una nueva glaciación. Ahora estamos en un periodo interglaciar, veremos si lo superamos cuando termine. Sin embargo las arañas llevan existiendo unos 200 millones de años y no parece que estén amenazadas.

¿Qué prueba lo que usted dice? Seres inteligentes no sobrevivieron, muy bien, no lo hicieron, pero tampoco sobrevivieron otras especies menos inteligentes. Su razonamiento no conduce a nada que pruebe que los más inteligentes son los que menos sobreviven. La supervivencia a cambios de clima tiene otras explicaciones independientes a la inteligencia. Eso es todo.

>¡Oh por favor! Olvídese de esa idea de la creación divina. Si suena a disparate lo de los genes que compartimos con los chimpancés, es mucho más disparate lo de nuestra semejanza con Dios. ¿Que quiere decir?¿que Dios tiene brazos, pierna, cabeza y pene?; ¿que Dios tiene una mente como la nuestra y por lo tanto capacidad para amar y asesinar?

No, no puedo olvidarme de la creación divina. Vuelvo a recordar lo de Schumpeter: caricaturizar el objeto de la crítica simplifica la crítica, pero la invalida. Y, mucho me temo que usted hace eso. Su observación sobre la posibilidad de que Dios tenga brazos le haría objeto de burla entre ateos que toman su papel en serio.

Un buen ateo, convencido y que piensa, no ridiculiza el objeto de su crítica. Recordé una novela corta de Chesterton que contiene un divertido duelo entre un creyente y un ateo, en el que ambos consideran importante su discusión, en medio de una sociedad en la que esa discusión no tiene sentido. Si quiere ser ateo, séalo en serio.

>Veo que lo que se le resiste en la teoría de la evolución fue el asunto del azar, la casualidad; a mi me pasaba lo mismo; es lo más difícil de entender. Es largo de explicar, por eso le invito a visitar mi blog…

No es una cuestión de creer o no en la evolución. Ella es más que el sostener que todo ha sido fortuito (una hipótesis que no incluye la existencia misma). Los cambios y adaptaciones de las especies, los accidentes que modifican el DNA, con esto no tengo problemas. Pero de allí a concluir que las cosas son aleatorias es un non sequitur gigantesco. No es una cuestión religiosa, sino una de lógica.

>Y si no tiene tiempo, piense en lo siguiente: hace unos 65 millones de años, un meteorito cayó por casualidad en la Tierra y gracias a ello se extinguieron lo dinosaurios, dando paso a los mamíferos y entre ellos al hombre. Si ese meteorito no hubiese caído quizás ahora la Tierra estaría dominada por un dinosaurio inteligente que mientras saca le lengua de manera compulsiva afirmaría que estaba hecho a imagen y semejanza de Dios.

Pintoresco su razonamiento, pero sujeto a la falacia del “slippery slope“: si cae o no cae un meteorito es la causa por la que usted presupone que se darían una serie enorme de acontecimientos que terminarían, después de millones de años, sólo en dos opciones posibles y únicamente dos: el ser humano o el dinosaurio inteligente. Es totalmente absurdo.

Segundo correo

Paco, buen día y gracias de nuevo por escribir. El intercambio de ideas, me siento obligado a establecer de nuevo, no persigue el convencimiento de la otra parte sino el mayor conocimiento mutuo de ideas opuestas… y eso es provechoso. Igual comento que me concentro en sus observaciones centrales más recientes, no en las anteriores.

>Yo no se de donde saca usted que yo desprecio mi naturaleza. Yo no me considero un simio: se con certeza que soy un simio y usted también lo es. Y no lo digo yo, es reconocido por la comunidad científica mundial. Creerme imagen de un dios es pretenciosos y falto de toda mínima prueba. Reconocer que soy animal, mamífero, primate, simio y miembro de la especie Homo sapiens es reconocer mis limitaciones, mis debilidades y mis imperfecciones.

Usted ha ofrecido una definición de simio, que tiene consenso científico (una condición débil de certeza) y que incluye al humano. Su conclusión es perfecta, tiene lógica interna y debe aceptarse por ella que el ser humano es un simio. No hay falta alguna en esa conclusión y usted tiene la razón. Más adelante, usted usó de nuevo esa definición con la mención mía de Aquino.

>¡Como que que un simio no podría escribir la milésima parte de lo de Aquino!; pero si Aquino era un simio! (Supongo que se referirá a Tomas de Aquino). Yo creo que el problema está en que usted no tiene claro que es un simio.

De nuevo, bajo la “definición de la comunidad científica mundial” es correcto afirmar que Aquino es un simio. La lógica es perfecta y no contiene error alguno. Pero es una lógica interna que depende de la definición realizada. Podría haber otra que excluyera a los humanos de la definición: tendría que agregarse algún rasgo netamente humano, como conciencia propia o algo por el estilo, para echar por tierra esa definición.

No pretendo convencerle. No creo poder lograrlo. Pero sí intento que usted comprenda que su prueba es débil y que necesita encontrar pruebas más fuertes para colocar al ser humano como un simio no diferente del resto de los incluidos en esa categoría. Supongo que incluso puede acusarse a esa prueba de razonamiento circular.

Confirmo mi sospecha cuando usted insiste en definir a los simios a su manera, de forma que no existe modo de excluir a los humanos. Usted dice que,

>Un mamífero es un grupo zoológico (grupo de animales) que se caracteriza por tener sangre caliente, cuerpo cubierto de pelos y cachorros que maman leche de las glándulas mamarias de sus madres (entre otras características); por lo tanto somos animales mamíferos y reconocerlo no es despreciarse. Un primate es un grupo zoológico, un tipo de mamífero que se caracteriza por tener dedos largos con uñas (no garras). Los humanos no tenemos alas, ni pezuñas, ni garras, ni aletas, etc. somos mamíferos con dedos y uñas planas y por lo tanto somos primates; y reconocerlo no es despreciarse. ¡Como no vamos a reconocer que tenemos dedos en las manos!

>Un simio es un tipo de primate que se caracteriza por no tener cola, por tener el tronco aplanado dorsiventarlmente dejando los omoplatos en la parte posterior y unas largas clavículas (los perro, gatos, caballos, etc son mamíferos con los omoplatos a los lados del cuerpo y este está aplanado lateralmente). ¡Como vamos a negar que somos simios si nuestros omoplatos a la espalda y nuestras clavículas largas nos delatan. Dentro del grupo de los simios hay varias especies: chimpancés, gorilas, orangutanes, gibones y humanos. Un humano es un simio pero no es un chimpancé; un gorila es un simio pero no es un chimpancé.

Fantástico en verdad. Los rasgos de la naturaleza de un simio están allí y con todos ellos cumplen los seres humanos. Ojalá puede yo hacerle comprender el error de su prueba. Para probar que el ser humano es un simio se ha apoyado en una definición de la que no hay manera de salirse de un razonamiento circular. Es una falacia muy conocida con la que usted debe estar familiarizado, pues se estudia en investigaciones.

Un buen ejercicio de revisión de definiciones en general es el hacerse uno mismo el abogado de la causa opuesta y en este caso, por ejemplo, ver rasgos esenciales humanos que no son compartidos por el resto de los simios y que son de tal intensidad que podría justificarse la creación de una categoría separada. Insisto en que no quiero convencerle de nada, sino mostrar un punto débil de su razonamiento y plenamente justificado sin uso de más herramientas que las del reflexionar al respecto.

>Le he explicado que es un simio; ahora me gustaría que me explicase que siginifica “ser imagen y semejanza de Dios”.

Hay dos posibilidades lógicas aquí. Una: que usted no ha estudiado lo que eso significa y si este fuera el caso estaría oponiéndose a lo que desconoce. La otra es más maquiavélica: usted espera que yo explique eso y cometa un error para luego criticarlo.

Si usted critica esa idea de la semejanza con Dios su primera obligación es conocerla a fondo, tanto como para demostrar que no es sostenible. Existe mucho material al respecto, estudie el tema más allá de la interpretación literal. Usted debe ser un experto mayor que yo sobre el tema de la semejanza con Dios. Es un requisito indispensable serlo para ser también su crítico.

>En la Biblia no está el diseño del iPhone; pero si esta el diseño del hombre y de la mujer y no da explicación a porqué el primero es mayor que el segundo; la zoología sí. La Bliblia no explica de donde salieron los hombres negros (suponiendo que Adan y Eva fueran blancos); la evolución sí. Etc, etc.

Creo que es un tema sobre el que ya no existe discusión alguna: la Biblia no contiene todo el conocimiento humano. Es posible y deseable que seamos los humanos los que estemos en proceso continuo de aprendizaje. Sería absurdo que en ese libro estuviera la explicación de las razas, las especies, la evolución… si allí estuviera todo, no habría ciencias naturales, bastaría con leerla. La Biblia, para los creyentes, es un libro religioso que contiene el mensaje de Dios a los seres humanos. No es un sustituto de libros científicos.

>La evolución se sustenta en varios requisitos: VARIEDAD al azar; por ejemplo: Todas las mujeres son diferentes y entre ellas hay mujeres de parto fácil y mujeres que pueden morir en durante el parto (Al azar, porque ¿que razón hay para que haya mujeres que tengan más facilidad de parir que otras). SELECCIÓN NATURAL. Las mujeres de parto dificil mueren más que las de parto fácil y por lo tanto tienen menos hijos (pueden morir en el primer parto; mientras que las de parto fácil pueden parir muchos hijos). HERENCIA. Las mujeres de parto facil tienen más posibilidades de trasmitir esa característica a sus hijas mientras que las de parto difícil, con su dificultad en trasmitir esa característica tienen a la extinción. Como resultado, la mujer evoluciona hacia parir cada vez con mayor facilidad (a menos que la intervención humana facilitando el parto por cesárea dificulte esa evolución dando igualdad de oportuindad a las mujere de parto dificil).

No tengo dificultad es suponer que esto es cierto. Tiene lógica, y comprobación científica. En el futuro sabremos más de esto.

>Bueno es un ejemplo rápido provocado por la falta de tiempo; pero el azar lo rige todo desde el camino que recoren las raices bajo la tierra que no obedece a ninguna lógica (solo a las piedras que se encuentre en su camino) hasta el que uste y yo hablemos ahora; simple azar, no hay una predestinación. ¿Porque le evolución es diferente en África y en Autralia?. ¿Porque no hay canguros en Africa ni elefantes en Australia si ambos territorios están en un mismo planeta, tienen un mismo Sol, misma atmósfera, misma antigüedad?

>La vida se abre paso como puede y los primitivos mamíferos evolucionaron a marsupiales en Autralia y placentarios en el resto del planeta. El hombre occidental ha legado a la Luna y los habitantes de Papúa no ¿porqué?, ¿son razas inferiores?, no AZAR; en el siglo V antes de cristo a un griego llamado Tales de Mileto le dió por dar explicación cientificas a las cosas en vez de dar explicaciones divinas como hasta entonces y lo puso de moda; si embargo nunca hubo un Tales de Mileto en Papúa. Etc, etc.

Su argumentación central esta sustentada en el azar como fuerza primaria de explicación del mundo material. Otra falacia y una muy grande, la de querer explicar fenómenos complejos en extremo con una variable solamente. Es fácil de destruir esa prueba: si todo fuese aleatorio no habría leyes físicas ni naturales. Ya que obviamente las hay, el azar debe ser reconocido como una variable de muchas. Su razonamiento en esta parte es francamente erróneo; por ejemplo decir que es aleatoria la llegada a la luna es algo francamente curioso.

>Creerme imagen de Dios es ridículo.

En una de sus observaciones usted dice eso, que creerse uno que está hecho a la imagen de Dios es ridículo. Creo que usted tiene razón. Es una afirmación extrema, enorme, quizá hasta absurda y una extravagancia. Si se hablase de una historia de detectives, quizá recuerde la famosa práctica de Sherlock Holmes: cuando todas las explicaciones han sido descartadas, la más improbable se convierte en la cierta. ¿Como explicar rasgos humanos como el sentido de la libertad, el uso de la razón, las invenciones, la creación de ideas abstractas, la herencia de cultura? Sí es ridícula, pero por eso gloriosa y fascinante, llena de consecuencias positivas.

Tampoco pretendo convencerle de esto, simplemente se trata de un comentario personal. Saludos Eduardo

Tercer correo

Paco, buen día. Comento sobre sus observaciones.

>No existe nada que diga que el hombre no es un simio, dentro de la comunidad científica. Si, dentro de la comunidad religiosas. Sin embargo tiene usted razón cuando dice que “Podría haber otra que excluyera a los humanos de la definición”. Los simios se dividien (o se dividian hasta 1997) en dos familias: la de los “póngidos” que incluía a los chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos, y la familia de los “homínidos” que incluía al hombre y sus antepasados ya extintos como el hombre de neandertal, el homo erectus, el homo habilis, etc, etc). Esa separación de los simios en dos familias estaba justificada por diferencias apreciables (falta de pelo en el cuerpo, andar erguido, capacidad de nadar, un intelecto muy complejo, etc). Sin embargo, la genética ha vuelto a dar un vuelco a esta opinión…

Las escasas diferencias genéticas entre los 5 grandes simios es suficiente prueba para reconocer que los 5 grandes simios pertenecemos a la família de los “homínidos”; pues si, chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos tienen pocas diferencias con nosotros, aún tienen menos con neandertales, y menos aún con erectus, hábilis, etc.

Entonces estamos ante un problema de definiciones que se afinan y corrigen en el tiempo. Mi punto en este aspecto es hacer notar la pasmosa diferencia entre los humanos y sus más cercanos “parientes”. Una diferencia tan grande que tiene que recurrirse a aspectos más allá de los biológicos y zoológicos para completarla.

>Yo pertenezco a una organización (Proyecto Gran Simio) que pretende que se respete los derechos de los chimpancés, de los gorilas, de los orangutanes y de los bonbobos como respetaríamos los derechos de los australopecus si aún existieran. No les reconocería el derecho al trabajo o a la libertad de expresión o el derecho al voto porque seguro que un australopitecus no sabría de lo que estabamos hablando; pero si les reconocería el derecho a la vida, a la libertad y a no ser torturados.

Es otro tema muy diferente: el de los derechos de los animales y al que no deseo entrar ahora. Sólo apunto mi noción general de no usar la misma palabra, “derechos”, para describir los reclamos que los humanos asignamos a otras especies.

>Del resto de su escrito solo se me ocurre decir que usted me parece una persona muy razonable, capaz de admitir que su interlocutor puede tener razón (ese valor es muy difícil de encontrar hoy día) alejado de cualquier fanatismo religioso.

Agradezco su comentario, que es el mismo que emplearía yo para describir su papel este intercambio de ideas.

Me parece que tiene una dotes innatas para tener un razonamiento brillante; pero que está negativamente influenciado por la religión (es un mal que azota a toda mi quería América latina y de la que tenemos la culpa los españoles, porque fuimos nosotros los que os llevamos la religión allá).

No creo que sean innatas, pues buen trabajo de lectura me han costado. Respecto a la influencia religiosa sólo apunto que hace años me encontraba en una posición similar a la suya y que me provocó la necesidad de leer y saber más sobre cuestiones religiosas. Tiempo después terminé por concluir que el Catolicismo es más lógico, más natural que el resto de las creencias.

>No le pido que abandone sus creencias religiosas, si no quiere; solo que le dé la misma oportunidad a la ciencia, que le da a la religión; que lea libros de divulgación científica con el mismo respeto y razonable ecuanimidad que le da a la Biblia. Sería una pena que no aprovechase sus capacidades.

¡Y aunque me lo pida, no lo haría! Pero eso sí, tenemos que entender que Dios nos dio una gran ayuda que es el pensar como instrumento de consecución de la verdad. Mientras entendamos que la verdad existe habrá esperanza de seguir dialogando como en este caso. ?¿Leer? Mucho y de muchos temas. No me son ajenos libros de esos temas, aunque mis intereses están más en cuestiones económicas y políticas.

Saludos, Eduardo


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras