Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Universidades Ayer y Hoy
Eduardo García Gaspar
9 diciembre 2009
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las universidades, en su origen, hasta donde sé, se basaron en la idea de una educación universal (de allí su nombre). Una educación que partía de la premisa de la búsqueda de la verdad y que admiraba el conocimiento como valioso en sí mismo.

La universidad, en ese sentido, no es la universidad actual. En nuestros tiempos, estas instituciones educativas no son tan universidades como escuelas de especialidades profesionales de diversos niveles: desde el primitivo nivel de licenciatura hasta el más refinado nivel de doctorado.

Esta es, creo, una diferencia notable y el primer punto que quiero señalar. Hay gran diferencia entre el alumno de una universidad en el sentido más clásico, y el alumno de una universidad actual. Este último es un especialista generalmente de buen nivel, muy conocedor de su campo de acción… pero no es un hombre universal, que conozca de cosas más allá de su campo.

Otro punto importante, en cuanto a las diferencias, es el sentido elitista de una educación universitaria. Si bien en nuestros tiempos, se piensa que la educación universitaria debe ser masiva, la idea original fue más selectiva. No todos tienen la capacidad y el gusto para lograr esos conocimientos universales.

Los dos puntos están conectados. Una preparación profesional especializada, sí puede ser una ambición masiva, destinada a muchos y orientada a mejorar la vida con empleos más productivos. Una educación universal, en cambio, no es para todos. Ella atrae a menos personas y suele sufrir del prejuicio de su escasa utilidad práctica.

Llego así al tercer punto que quiero señalar y que bien vale una segunda opinión. Visto en palabras sencillas, se trata de una situación universitaria actual: generan ellas numerosos especialistas profesionales, expertos en sus campos y eso es bueno. Pero hay algo malo: esos egresados especialistas no tienen un conocimiento de universidad, sino de especialización.

Quizá un ejemplo real ilustre mejor lo que intento decir. Un hombre que conozco, egresado de dos universidades, con un título de maestría, experto en un campo de administración, con una trayectoria personal muy exitosa. Cualquiera lo calificaría como un caso de realización individual.

No está nada mal, pero hay algo que molesta en todo eso. Un amigo lo ha expresado en preguntas. a hacer a ese hombre. ¿Si se le habla de Otelo, o del Quijote, sabe de qué se habla? ¿Tiene una idea siquiera vaga de Platón o Aristóteles? ¿Puede siquiera intuir el significado de una palabra por sus raíces latinas o griegas? ¿Puede tararear alguna obra de música clásica? ¿Se conmueve viendo una pintura?

No se trata de ser un experto en filosofía griega, ni en literatura clásica, ni en música barroca, ni en pintura. Pero sí se trata de tener algo en común con el resto de la gente y que no son las especialidades. Fuera del tema de la especialidad personal, hay muchos y muy grandes temas, fascinantes y que son comunes denominadores humanos.

Cuando yo daba clases, el primer día recibía alumnos de las más distintas especialidades. En un pizarrón gigantesco, que abarcaba tres paredes del salón, en uno de sus rincones, dibujada un pequeño ser humano y un pequeño círculo a su alrededor. Les decía, “ese dibujo son ustedes, el círculo es su especialización, el resto del pizarrón es el mundo y deben tener una idea de lo que está más allá de su especialidad”.

A lo que le tengo pavor es a un especialista exitoso que no ve más allá de su campo de acción. Se concentra él en un mundo pequeño y aislado, que le imposibilita ver fuera de su caja. Sabrá la fórmula de un compuesto químico, o calcular el valor presente de una cifra, pero desperdiciará la riqueza que está más allá y que es lo que nos hace humanos.

Hablo de algo como una especie de mínimo de conocimientos deseables en toda persona adicionales a los de su especialidad. Hablo de conocimientos históricos, musicales, artísticos, económicos, matemáticos, biológicos, de Lógica, éticos, conocimientos que son un fin en sí mismos porque nos hacen humanos, capaces de conversar y ser mejores.

Creo que la idea de la universidad, en su sentido original, es ésa en primer lugar. La de tener seres humanos con esos conocimientos amplios. Rescatar esa idea es un deber educativo y puede lograrse sin renunciar al logro de especialidades. Se trata de lograr lazos de unión entre todos.

Post Scriptum

Algunas de las sugerencias que me vienen de inmediato a la mente, para incluir en ese currículum universal de las universidades, son: (1) enseñanza de razonamiento económico, con principales conceptos; (2) hisstoria de las principales ideas políticas; (3) razonamiento ético; (5) principales nociones lógicas.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Universidades Ayer y Hoy”
  1. ALBERTO Dijo:

    Buenas tardes, bien lo decía Carl Sagan, el conocimiento es com el oceano, y los seres humanos apenas comenzamos a tener las pantorrillas dentro del mismo… ¡Cuanto nos falta conocer! Saludos y Felicidades.

  2. placido s. Dijo:

    Efectivamente, es cierto lo que dice y una muestra de ello es la clase política. Los que han pasado por una universidad no saben ni de lógica, ni de economía, ni de historia. Y los que no han pasado por una universidad tampoco, pero al menos tienen una excusa.

  3. Carlos S. Dijo:

    Me hubiera gustado saber más del tema antes de ingresar a la universidad pues aprecio la universidad original, tal como surgió. Creo que es el caso de varias universidades de Monterrey, carecen de una postura filosófica y no les queda más que los números, es decir, no queda más que presumir la cantidad de egresados. Muy buena columna. NOTA DEL EDITOR: cada persona puede por sí misma hacerse su propia universidad original si se dedica a leer libros serios de historia en general y de historia de las ideas en específico.

  4. Celia Palacios Dijo:

    Coincido con usted en su premisa base. La universidad debería proporcionar una educación universal, de conocimientos amplios en diversos temas. Yo tuve la fortuna de ser formada por una universidad así, en México del siglo pasado, y enaltezco la oportunidad y el privilegio que tuve, pues mi cultura es amplia, sin ser especialista mas que en la materia en la que me gradué. Esa universidad a la que hago referencia, desafortunadamente para el país, no es del sector público, sino del privado. De cualquier modo, existe y es posible en nuestro hermoso país.





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