Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Venganza del Ciudadano
Eduardo García Gaspar
2 junio 2009
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


De lo obvio como punto de partida es necesario ir a lo que no lo es. Todos vemos la superficie del panorama político mexicano, lleno de esfuerzos electorales y conflictos entre partidos. Pero no es tan fácil de ver a lo que eso nos lleva.

Comienzo por el principio, lo que todos podemos ver. En pocas semanas más tendremos elecciones en México. Las campañas electorales iniciaron también hace semanas. Estos momentos son los vitales de todo gobernante, cuya razón de ser es el ganar elecciones. Por eso existen.

Es natural por tanto que los partidos mexicanos, como en otras partes, dediquen todo su trabajo a ganar las elecciones. Todo lo demás tiene una prioridad secundaria, incluyendo el bienestar de país. Reconocer esto ya es ganancia. Es parte del sistema democrático y su realidad: el gobernante antepone su bienestar al del resto en todo momento, pero muy visiblemente en tiempos electorales.

Son tiempos bélicos en los que unos pierden y otros ganan. Y los gobernantes arriesgan su supervivencia. Están dispuestos a todo. Cualquier crítica los desquicia. Toda alabanza los aloca. Nada de lo que sucede les es ajeno y lo ven a la luz de sus intereses personales. Nada les detiene para atacar a sus opositores. Nada, ni siquiera el que la ley les prohiba campañas negativas. Es lo natural.

Para el ciudadano no es un panorama agradable. Los sucesos electorales, las discusiones entre partidos, sus ataques mutuos, la vulgaridad de sus argumentos, la superficialidad de sus declaraciones… todo eso crea en los ciudadanos una opinión mala de la política. Ellos suponen que los gobernantes debían ser al menos razonables, pero ven que no lo son y eso los irrita y desespera.

¿Qué hace un ciudadano irritado con sus gobernantes? Una de las más comunes opiniones, de la que se ha hablado mucho, indica que el ciudadano irritado tenderá a reaccionar dejando de votar. ¿Para qué participar en esa farsa de incapaces dispuestos a todo? La predicción es lógica: en estas elecciones habrá mucho abstencionismo.

Siempre lo hay en las elecciones intermedias, en relación a las sexenales, pero ahora incluso más. Se ha dicho que esto es intencional. Que los candidatos han querido producir asco hacia sus partidos para que no participen los ciudadanos independientes y que sólo lo hagan los partidarios incondicionales de cada partido.

Si esto es cierto, y no creo que haya manera de demostrarlo, se trata de una de las decisiones más estúpidas jamás tomadas entre gobernantes. Pero no resulta imposible esa tamaña estupidez, pues el poder tiene el efecto de embrutecer a quien lo detenta o lo desea a toda costa.

Todas estas cosas ya han sido mencionadas de maneras diferentes por otros. Repetirlas tiene la utilidad de recordarlas. Pero lo que no ha sido mencionado es otra idea que tiene el atractivo de ir a contrapelo de la lógica aparente.

Cuanto más irritado y desilusionado esté usted frente al miserable espectáculo político en las elecciones mexicanas, más debe ir a votar. Cuanto menor abstencionismo exista mejor para el país y peor para los gobernantes. Si usted los odia y desprecia, su mejor venganza es ir a votar por el que usted crea que sea el menos malo (no anule su voto).

Quienes piden que se acuda a votar y anular la boleta tienen un serio problema: están fomentando lo opuesto que piden. Ellos no quieren abstencionismo, pero es lo que obtendrán. Muchos se preguntarán la razón por la que se debe ir a votar si en realidad anular la boleta es anular su voto… es más sencillo no votar.

Eso escuché de un amigo que tiene el mérito de pensar fuera de la caja. Y creo que tiene razón, o al menos más razón que el que cree que dejando de votar manifiesta su desengaño con los políticos. Al contrario, dice él. Cuanto más desprecio sienta alguien por los partidos y los gobernantes, más razón hay para que vote.

Para los gobernantes, en este momento, nada puede haber tan reconfortante como un número bajo de votantes. Eso les hará pensar que a los ciudadanos poco les importa la política y sentirán que pueden seguir con su miserable conducta. Pero si el abstencionismo es muy reducido, eso los asustará y ya no se sentirán tan libres de seguir como van.

Debo confesar que, por primera vez, en estas elecciones sentí la tentación de no ir a votar… hasta que escuché el razonamiento de mi amigo. Tiene razón. Y como pocas cosas serán tan agradables como el asustar a nuestros gobernantes que el impedir que dependan de los votos duros de sus partidarios, lo mejor que puede hacerse es elevar al participación del voto independiente, el suyo y el mío.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Venganza del Ciudadano”
  1. Octavioregio Dijo:

    Somos varios los que pensamos no ir a votar por la razón de campañas tan asquerosas, pero debo decir que me convenció con esto de vengarme de los políticos yendo a votar con más ganas.





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