Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Admedia, Adquijes, Alípedis
ContraPedia ContraPedia
11 enero 2010
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
Catalogado en:


Admeda

Nombre dado a la parte delantera de las toallas en los baños de visita de muchas residencias y que por lo general es la más usada y, por tanto, la más húmeda.

Es una costumbre común que esas toallas se encuentren dobladas de tal manera que una de sus partes se encuentre detrás de la otra y que, consecuentemente, la primera sea la más usada y se encuentre más sucia y más húmeda.

Aunque no existen fundamentos sólidos que hayan sido cuantificados, se dice que visitas experimentadas han adoptado la táctica de usar la parte trasera de las toallas, la que está menos expuesta al uso y, consecuentemente, cumple mejor con el propósito de secar las manos.

Si esto es cierto y esta costumbre se hace popular, entonces deberá esperarse que la admeda se convierta en contradmeda, es decir, la parte más húmeda de las toallas será la del doblez trasero y no el frontal. Por consiguiente, es posible proyectar que se trata de movimientos cíclicos en las costumbres de las visitas y que, según ciertas doctrinas, podría estar asociado con los movimientos de la bolsa de valores de Camerún.

De lo que no hay duda alguna es de la costumbre de muchas casas en las que la mujer que la administra selecciona toallas cada vez más pequeñas para los baños de visitas. Estas toallas son justificadas por su valor estético mas no por su utilidad práctica, pues son bonitos artículos decorativos, pero presentan admedas y contradmedas al poco tiempo de celebrarse una reunión en esa casa.

La revista de la Facultad de Psicología y Conductas Graciosas de la Universidad de Teocaltiche Campus Pedornes en Galicia, publicó un artículo sobre el caso extremo de un invitado que llevaba consigo una toalla previendo casos de toallas demasiado húmedas para secarse las manos y que ocultaba esa toalla en la cabeza dándole forma de turbante.

Si bien estos casos son extremos, en la actualidad se espera una tendencia creciente en este tipo de costumbres, lo que sería fácilmente detectado con el incremento en el uso de turbantes en las visitas que se tengan en casa.

Adquijes

Nombre con el que son designados una serie de objetos que pertenecen al tipo de los que son con frecuencia olvidados en los viajes y que obligan a quien los olvidó a adquirir en la farmacia del hotel, de última hora, y a precios exorbitantes.

Se trata por lo común de artículos de tocador, como desodorantes, cepillos de dientes, pastas dentales, peines y objetos similares en los que también son incluidos los medicamentos más comunes, como aspirinas y antiácidos.

Aunque ignorando la palabra propuesta, varias revistas de negocios han tratado la controversia que rodea desde hace tiempo a los adquijes, con respecto a si deben o no ser absorbidos por las empresas como un legítimo gasto en el viaje de negocios. Las posturas han sido divididas en dos bandos que parecen no haber logrado avance alguno en la solución estandarizada del problema.

Por un lado, se afirma que los olvidos son plena idiotez de quien ha olvidado esos artículos y que la empresa no tiene obligación de pago alguno; por otro lado, se sostiene que cualquiera está expuesto a olvidar cosas de viaje y que eso es parte de la vida, lo que hace que las empresas sí deban pagar “montos razonables” de adquijes.

Quizás nunca lleguemos a ver una solución plenamente satisfactoria, pero al menos es posible esperar que los adquijes se conviertan en parte de la lengua cotidiana, como lo demuestra el siguiente diálogo.

— Estás de mal humor, ¿qué te sucedió? —pregunta la esposa al marido que llega después de un viaje de negocios.

— Otra vez los adquijes, tuve que pagar veinte pesos por una pasta dental que no vale siete y los de la empresa no han querido aceptar nunca esas notas de viaje. No puedo hacer nada.

— Bueno, pues sólo tengo que decirte que la próxima vez tengas más cuidado con esto, pues por las cuestiones de los adquijes ya hemos tenido que reducir los gastos en esta familia y tenemos más pastas dentales de las que jamás usaremos en dos años —comenta la esposa ya con cierto enojo.

— Pues sí, mujer, pero no sé qué hacer para recordar que en cada viaje tengo que llevar tantas cosas. Es un milagro que jamás se me hayan olvidado las corbatas —contesta él con humildad.

— Creo que el asunto se puede arreglar muy sencillamente —afirma ella con tono amenazador—. La próxima vez que suceda algo así y regreses a la casa con una pasta nueva de dientes, voy a lanzarte todas las pastas dentales que hay en esta casa.

Alipedis

Sustantivo que nombra las bolitas u ornamentos, generalmente dos, que cuelgan de los mocasines en su parte delantera. Muchos modelos de mocasines corresponden a modelos diseñados con alipedis, un accesorio ornamental común.

Desafortunadamente muchos fabricantes de zapatos realizan trabajos de escasa calidad en los mocasines que tienen alipedis, lo que ocasiona que ellos puedan desprenderse de los zapatos y ocasionar una falta ornamental muy notoria. La necesidad de una fácil referencia de este objeto es grande, pues sin esta palabra las conversaciones tendrían un potencial muy grande de confusión, como se demuestra en el siguiente diálogo.

— Perdón que lo moleste, señor —dice la mujer que entra a una zapatería dedicada al calzado para hombres—, pero es que a mi marido el otro día se le cayó una bolita…

— Perdóneme usted señora, pero creo que usted entró al lugar equivocado —responde el vendedor—. Esta es una zapatería.

— ¡Ay qué pena! —se sonroja ella—. Me refiero a que perdió una bolita de esas que vienen con los mocasines y que son de adorno en algunos zapatos, unas que también son de piel del mismo color que el zapato y que…

— Usted lo que quiere es un repuesto de alipedis. No, no tenemos repuestos. Tendrá usted que comprar un par nuevo.

No hay antecedentes confiables sobre el origen de los alipedis. Sin embargo, es de notar que en una de las partes del manuscrito que narra la guerra del Górgoro en los tiempos del rey Tabis II, en el siglo III AC, en los tiempos de los Temitas, el ejército del mencionado rey perdió varias batallas debido a un ornamento que su esposa había insistido en colocar a los soldados.

Se trataba de, precisamente, dos bolas atadas a los tobillos de la tropa, que en el momento de atacar producía caídas y tropiezos, lo que facilitaba la acción del enemigo. Podemos suponer que se trataba de lo que hoy se conoce como alipedis, pero que eran mucho más largos y pesados.

También, Herodoto en el capítulo tres de la parte diez de la sección séptima, en el párrafo ciento veinte de su famosa obra, hace mención de este hecho histórico y añade que la esposa de Tabis II en la realidad tenía una fábrica de su propiedad, que manufacturaba esos ornamentos y que gracias a esa artimaña pudo gozar de grandes ingresos que se vieron mermados en el momento en el que su uso fue prohibido.


ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.





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