Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Águila Busca Marido
Eduardo García Gaspar
27 agosto 2010
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión, Y FABULAS E HISTORIAS
Catalogado en:


Se cuenta que hace muchos siglos, en un alejado bosque, vivían varios animales, entre los que se destacaba uno de ellos. Un águila de gran belleza, a la que todos los días podía verse volando a grandes alturas. Todos la admiraban y deseaban ser sus amigos.

Sin embargo, el águila se mantenía alejada y en muy escasas ocasiones entablaba conversación con el resto de los habitantes del bosque. Un cierto día, un ruiseñor se encontraba parado en una alta rama de un gran roble y para su sorpresa escuchó algunos lamentos y lloros.

Se acerco el ruiseñor cautelosamente, para no ser oído, hasta poder ver a quien así lloraba y constatar que era el águila la que lo hacía. Se acercó aún más y con su suave canto interrumpió al águila. Le dijo que le sorprendía escuchar sus lamentos porque todos en el bosque la admiraban y pensaban que era feliz.

El águila respondió. Dijo al ruiseñor que lloraba por no encontrar un esposo digno de ella, galante y fuerte, digno y de buen hablar. Dijo además, que daría lo que fuese por encontrar a ese marido ideal que, por lo visto, no existía en el bosque. A esto, el ruiseñor respondió con sus más bellos cantos, los que lograron consolar al águila.

La serenata, y se puede decir que sí lo fue, fue seguida por una propuesta del ruiseñor. Propuso al águila que se casase con él, ya que era galante y fuerte, digno y un marido ideal. Y no sólo eso, cantaba como nadie más podía hacerlo en el bosque. El águila intrigada lo miró e interrogó sobre su fuerza.

Respondió el ruiseñor, “Señorita águila, no estoy yo para decirlo, pero soy fuerte. El otro día, yo sólo, tomé con mis garras un avestruz y volando lo llevé hasta mi nido”. Estas palabras y los suaves cantos del ruiseñor, persuadieron al águila y aceptó la petición de matrimonio del ruiseñor.

Terminada la boda, al día siguiente, dijo el águila, “Ahora, ya como matrimonio, pido a mi esposo que vuele alto y rápido y traiga a este nuestro nido una de esas presas de las que me ha hablado, por ejemplo, otro avestruz, que satisfaga nuestro apetito”. Y fue así que el ruiseñor emprendió el vuelo.

Lo hizo con una elegancia que jamás se había visto en el bosque. El águila esperó algunas horas y cuando comenzaba a sentirse impaciente, vio llegar a su esposo. No traía él el avestruz prometido, sino un ratón viejo y famélico, que llevaba un par de días de muerto.

“¿Es así cómo satisfaces las promesas matrimoniales que hiciste hace unos días?”, preguntó el águila. A lo que el ruiseñor respondió de inmediato, “Con tal de casarme contigo hubiera prometido lo que sea, aún sabiendo que era imposible cumplir mis promesas”.

La anterior es una de las fábulas de Esopo, en la que he cambiando un personaje. Puse al ruiseñor en lugar de otro pájaro, un milano, porque el ruiseñor tiene fama más amplia de su bello canto. Pero el punto es, como en el resto de las historias, que existe una lección, esa famosa moraleja. Usted puede imaginar la suya.

Por mi parte, encuentro en esta historia una lección política. Veo al águila como al ciudadano ingenuo en busca del ideal que no existe, lo que lamenta y solloza, con tanta desesperación que está dispuesto a caer en los más claros engaños. Es el ciudadano que busca la solución de todos su males y todos sus bienes en otros.

El ruiseñor es el político en campaña, alguien astuto y bribón, que es capaz de ocultar sus mentiras en las más bellas palabras, y envolver a las más inverosímiles promesas en suaves arrullos. Una vez que ha logrado su propósito, este político muestra su real cara, la de un malicioso ser al que no limita regla alguna.

El contraste de los personajes es lo que hace rica a la breve historia. Es ese contraste de candor e ingenuidad frente a la bellaquería y doblez. No es muy diferente a lo que se tiene en los discursos políticos de campaña, que son en realidad actos de conquista amorosa y emotiva, llenos de promesas envueltas en palabras de enamorado.

Más en profundidad, la historia permite echar un ojo a la dimensión oculta que la política tiene y que es moral: ese problema de mentir, de decir cosas intencionalmente falsas con tal de lograr el propósito de tener más votos. Porque, al final de cuentas, la política es en el fondo un asunto de moral y de ética, de honestidad y verdad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Águila Busca Marido”
  1. Corina Dijo:

    Asi come ese maravilloso, Ruiseñor, es exactamente Obama, enamoró a los ingenuos con sus promesas de cambio, solo que estos ingenuos, no se dieron cuenta que el cambio iba ser desastroso, para el Pais, como ejemplo Obama esta gastando los dineros publicos en remozar las Mezquitas del mundo, siendo que Estados Unidos está pasando por muy malos momentos economicos.





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