Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Arráncame las Plumas
Eduardo García Gaspar
15 noviembre 2010
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es un texto cínico y despiadado, pero ilustrativo. Dice que “el arte de cobrar impuestos consiste en desplumar de tal manera a un ganso que se obtenga la mayor cantidad de plumas con la menor cantidad de graznidos”.

La frase es de Colbert (1619-1683), ministro de Luis XIV, en Francia.

La idea puede ampliarse con la imagen de varios gansos que son testigos de cómo despluman a uno de ellos y alaban lo que ven, sin pensar que serán los siguientes a desplumar. Esto no es únicamente un asunto de gansos. Lo es de ciudadanos.

También a los humanos nos sucede algo similar. Vemos a alguno de nosotros que es desplumado por el gobierno y algunos, demasiados, se alegran. Ven con beneplácito cómo se cargan más impuestos a otros y aplauden con vehemencia, más aún, si son a quienes odian. Es cierto.

Tomo un ejemplo reciente, el de la intención gubernamental de asignar impuestos especiales a cierto tipo de alimentos y bebidas (las bebidas energizantes en México, por ejemplo). Esas empresas y productos son vistos como los gansos a quienes despluman los burócratas.

Hay aplausos y halagos, igual que cuando se argumenta que los de más ingresos deben pagar aún más impuestos.

Curiosa mentalidad ésa que se alegra de ver desplumar a otros cuando en realidad el desplumado es él: exactamente lo que dijo Colbert. Cobrar impuestos es un arte y se explica muy bien es este caso, cuando quien en realidad está siendo desplumado no grazna, ni se queja. Lejos de eso, se siente satisfecho y goza su tortura.

La realidad es innegable. Se puede imponer grandes impuestos a las empresas, o se pueden aplicar impuestos a la venta de productos, que todo da lo mismo.

Al final de camino, esos impuestos se acumulan a los precios de los productos y son pagados por los consumidores. Sí, gravar a las grandes empresas significa que serán los consumidores los que eventualmente pagarán.

Por eso es notable la frase de Colbert. De seguro, muchos de los que compran los productos de grandes empresas aprobarán que ellas paguen más impuestos, sin darse cuenta que los desplumados son ellos, no las empresas. Y desplumados son incluso aquellos que no compran sus productos.

Por ejemplo, el impuesto adicional de siete pesos para el tabaco en México. El no fumador ingenuo verá, quizá, con beneplácito que se desplume al fumador. No se dará cuenta de que también a él le quitan una o dos plumas, sin que proteste.

El dinero que el gobierno recolecta se convierte en una pérdida potencial de ingresos para él. El fumador ya no le comprará algunas de las cosas que podía haberle comprado.

Para ponerlo en palabras más claras: los impuestos, no importa quien los pague formalmente, son directa o indirectamente pagados por los ciudadanos que trabajan y consumen. Incluso por aquellos que tienen ingresos bajos y hacen poco consumo y no trabajan.

Otra demostración: es más o menos común el clisé de que los bienes de lujo deben pagar más impuestos. Es el caso de los autos caros. ¿Quién paga ese impuesto? En apariencia el dueño de ese auto, pero en realidad, sus consecuencias se difunden por toda la economía. Menos autos de ese tipo significarán menos oportunidades de empleo para mozos de limpieza en sus talleres.

La frase de Colbert es no sólo cínica, sino también ilustrativa de lo que en realidad sucede. Gansos que están siendo desplumados se felicitan unos a otros creyendo que los desplumados son otros. Ciudadanos que creen que son otros los que pagan más impuestos, sin darse cuenta que también ellos los están pagando.

Otro francés, Bastiat (1801-1850) explicó muy bien fenómenos como éste, usando la idea de que en la economía hay cosas que se ven y cosas que no se ven. Es muy fácil ver, por ejemplo, un impuesto especial a las empresas que producen alimentos chatarra y aplaudir tal medida.

Pero es mucho más difícil ver otra cosa que es igualmente real y que sucede: tales impuestos son pagados al final por los consumidores y sus consecuencias llegan incluso a los que no son consumidores. De allí el arte de desplumar, que consiste en la habilidad gubernamental para impedir que el ciudadano vea estas consecuencias posteriores.

Si el ciudadano, la mayoría de ellos, comprendiera que cualquier impuesto es en realidad igual a quitarle algo a él mismo, muy pocos impuestos serían aprobados.

Post Scriptum

La frase de Colbert la usé en otra columna, El Arte de Desplumar.

Hay más materiall sobre el tema en ContraPeso.info: Impuestos, donde tal vez interese explorar el clisé impositivo clásico en Impuestos, la Idea Obvia.

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