Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Arrestar Conductores Seguros
Leonardo Girondella Mora
4 junio 2010
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Una persona cualquiera —ya no se diga un gobernante que tiene complejo de mesías— tenderá a estar de acuerdo con la propuesta de imponer multas serias y altas a quienes conducen un auto después de haber consumido bebidas alcohólicas.

En lo que sigue intentaré poner en tela de juicio esa idea —usando como punto de partida una idea de Becker, G. S., y Posner, R. A. (2009). Uncommon Sense: Economic Insights, from Marriage to Terrorism. University Of Chicago Press p. 272, a lo que he añadido algunas consideraciones personales.

Comienzo con algunas cifras de esa obra:

• Una realidad, el total nacional de 1.4 millones de arrestos de personas que conducen bajo la influencia de niveles de alcohol que legalmente es prohibido. Al año en los EEUU.

• Una consideración subjetiva de que ese total de arrestos es una parte del total real —muchas más personas conducen bajo condiciones alcohólicas legalmente prohibidas.

• Una suposición razonable: la realidad no es de 1.4 millones, sino del doble, 2.8 millones de personas conducen con niveles de alcohol en la sangre que la ley considera indebidos.

• Otra realidad, el total nacional de personas que mueren por causas de conducción con niveles de alcohol prohibidos es de 2,000.

La comparación es posible de expresar en porcentajes: sólo el 1.4% de quienes conducen con niveles de alcohol ilegales producen muertos en sus accidentes, contra la cifra de arrestos reales. Si en verdad, el total de personas conduciendo bajo la influencia es el doble, entonces el porcentaje es de 0.7%.

Son porcentajes bajos y suponen la existencia de un problema de decisión policiaca —decidir entre arrestar como siempre a quienes se sospecha que han bebido, incluso con retenes en las calles que revisan a todo conductor; o hacer algo diferente: imponer multas y penas muy severas sólo a quienes tengan accidentes habiendo bebido antes.

La decisión es importante para el aprovechamiento de recursos policiacos escasos —es un asunto de productividad en el uso de los impuestos asignados a la policía. Arrestos sin accidente, sólo causados por su posibilidad, distraen recursos que podían ser dedicados a otros asuntos policiacos de mayor prioridad.

Lo que he hecho hasta ahora es poner en tela de juicio la idea generalizada de que el simple hecho de conducir con niveles de alcohol en la sangre que la ley juzga indebidos ha creado una cantidad importante de arrestos, que tienen costos —el porcentaje de muertos en accidentes que esos arrestos hubieran producido es bajo.

Por supuesto, la posibilidad de ser arrestado es un incentivo negativo —las personas que conduzcan tenderán a no hacerlo si han bebido, pero ese mismo incentivo lo tendrían sabiendo que la pena por muertes causadas en accidente de autos por causas de consumo de alcohol es muy fuerte.

Con este punto de partida podría iniciarse una discusión interesante defendiendo cada una de las posibilidades —con una gran ventaja, el dejar atrás la terrible costumbre de aceptar sin dudas el pensamiento establecido por una lógica superficial. No necesariamente es una buena práctica la de arrestar a todos los que han bebido de más, según lo que la ley dice.

Lo que me lleva a examinar eso de los niveles de alcohol en la sangre —ese punto en el que la ley decreta que la persona será arrestada si conduce un auto. Lo que he leído, me indica que ese nivel tiene un rango de 0.08 a 0.10 de concentración de alcohol en la sangre. Pasado el límite, se hace el arresto.

Generalmente es supuesto lo siguiente:

“Un conductor con un nivel de concentración de alcohol en la sangre de .08 a .10 tiene 11 veces mayor riesgo a involucrarse en choques de un solo vehículo que los conductores con un contenido de alcohol en la sangre de cero. Este mismo riesgo es 52 veces mayor entre los hombres jóvenes… En algunos casos es posible de que el conductor sea arrestado aun con un nivel de contenido de alcohol en la sangre por debajo de .08, cuando un policía tiene causas de sospecha debido a la conducta del conductor”.

La comparación es engañosa —es posible que la posibilidad de tener un accidente sea once veces mayor si se ha bebido, pero las cifras anteriores indican que esa posibilidad es pequeña: de 1% en números redondos. Es un buen caso de cómo exagerar la realidad con estadísticas.

Finalmente, no estoy en contra de las disposiciones que castigan la conducción de autos bajo condiciones indebidas, al contrario —pero sí apoyo la idea de que esas disposiciones sean unas basadas en mejores análisis de la situación que quieran remediar. En este caso hay evidencias que ponen en tela de juicio la sabiduría convencional y desperdician recursos policiacos que podrían usarse mejor en otras tareas.


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