Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Barroco, Demasiado Simple
Eduardo García Gaspar
6 abril 2010
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
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También se le conoce con la palabra muy elegante: parsimonia. Es “La Navaja de Occam”, a veces escrito como Ockham, pero da lo mismo. En pocas palabras, el célebre fraile franciscano del siglo 14, propuso que la más simple explicación es la mejor.

Tiene su razón de ser la propuesta, que en latín suena realmente impresionante: pluralitas non est ponenda sine necessitate, y que en castellano significa que la pluralidad o complejidad no necesita ser usada sin necesidad. Es como un reclamo a lo sucinto. Lo simple es mejor, lo sencillo es preferible en la selección de la explicación de un fenómeno.

Y ahora, del siglo 14 regresemos al siglo 21 con la reforma al sistema de salud en los EEUU, eso que ha sido llamado ObamaCare. La ley tiene más de dos mil páginas y es realmente compleja.

Nada más por eso, es causa de sospecha intuitiva. No es una  prueba contudente de que se trata de una mala ley, pero sí es una señal muy preocupante. En una entrevista de televisión, el mismo Obama, se observó, no conocía todo su contenido. Esto tiene problemas prácticos de consideración.

Resulta muy difícil aprobar una ley así por parte de legisladores, algunas partes pueden ser aprobadas, otras no. Resulta complejo implantarla y toma tiempo conocerla, lo que significa un costo en tiempo que es cuantioso: las empresas deben respetarla y para hacerlo deben conocer a fondo los miles de páginas.

Hay otro problema, el de la congruencia interna: conforme más compleja sea la ley hay más probabilidad de que contenga disposiciones opuestas entre sí y con otras leyes, y obligue a complejos procesos burocráticos para poder cumplir con ella. En todo esto, no hay nada ideológico, ni de convicciones políticas. Los mismos defectos tendría esa ley si hubiera sido propuesta por Bush o por Reagan.

También, conforme más disposiciones contenga una ley, existirá mayor probabilidad de que cause efectos colaterales indeseables, cosas no previstas y que se desconocían. Uno de ellos, ya salió a la superficie con el caso de AT&T, para el que el ObamaCare le representa un cargo financiero de mil millones y hay otros casos similares ya, aunque de menor cuantía.

No era la intención, pero es el efecto inesperado debido a la complejidad de la ley: demasiadas reglas, demasiados detalles, demasiadas condiciones. Su objetivo original era simple, se trataba de ayudar a cubrir gastos médicos de personas que no tenía esa protección y de mejorar la atención médica a todos.

No es un objetivo con el que uno pueda estar en desacuerdo. Al contrario, es algo deseable. Pero, el problema no es ése. El problema es cómo lograr ese objetivo, que es cuando vamos del vuelta al siglo 14 con Occam y su navaja. Él propuso la simplicidad de las explicaciones y nosotros podemos proponer la simplicidad de las soluciones.

La primera gran ventaja es que una solución simple significaría una ley de escasas páginas, que todos entenderían y sería aprobada o no con pleno conocimiento. Otra ventaja es que sería más sencillo anticipar efectos colaterales. Lo más prometedor es que habría buena posibilidad de que sea mejor.

Un ejemplo: en la actualidad la competencia entre estados de compañías de seguros está muy limitada. Si se abrieran las fronteras estatales, habría más competencia y mejores seguros. Reglamentar esto ocuparía dos o tres líneas y no más.

Si lo sencillo es mejor, más fácil y deseable, queda por explicar la razón por la que miles de páginas son preferibles a unas pocas. Hay una razón: las leyes que son complejas y complicadas son fuente de negocio a grupos de presión que en ellas encuentran oportunidades de beneficio y se vuelven defensores de la ley.

Otra razón es la mentalidad usual en el gobernante, para quien el estilo barroco es una variación del minimalismo: aman lo complejo, lo vago, lo extenso y confuso, porque ello les da poder con escasas limitaciones. En busca de lo perfecto, además, logran lo monstruoso.

Para el ciudadano, las leyes abundantes y complejas, son fuente de miseria: ocupan tiempo, producen gastos innecesarios, crean desprecio por la legalidad, quitan recursos productivos y mantienen el temor de estar siempre y sin remedio fuera de la ley.

El caso del ObamaCare es un ejemplo brillante de lo que no debe hacer un gobierno.

Post Scriptum

Hay una buena explicación de las ventajas de las Reglas Sencillas en una idea de Epstein. El exceso de leyes es un error mencionado hace siglos por Saavedra Fajardo


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