Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Bases: Cultura Occidental
Selección de ContraPeso.info
25 octubre 2010
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Jaime Rodríguez-Arana, quien es Catedrático de Derecho Administrativo. Agradecemos a Análisis Digital el amable permiso de publicación.

La idea central del escrito es examinar la controversia de los símbolos religiosos en lugares públicos, lo que hace con una perspectiva de mero sentido común.

El derecho romano, la filosofía griega y la cultura cristiana han sido, como se sabe, los tres fundamentos sobre los que se ha construido en el pasado el viejo continente. En efecto, la cultura occidental tiene este origen y en su día dio lugar nada menos que al Estado de derecho que trae su causa de la centralidad de la dignidad de la persona.

En realidad, el humanismo que por largo tiempo inundó la vida europea no se puede entender sin comprender el sentido de estos tres elementos sobre los que ha basculado el desarrollo y el progreso de la humanidad en momentos bien difíciles de la lucha del hombre por la libertad.

La separación de los poderes, la primacía de la ley y el derecho y el reconocimiento de los derechos humanos son tres derivados de este trípode que explica, insisto, una manera de entender el mundo y la vida a partir de la capitalidad de la condición humana. 

Por estas razones, es lógico, natural y coherente que personas como Ulpiano, Sócrates o Jesucristo estén presentes en los centros docentes, bien sean de la educación primaria, secundaria o universitaria.

Es más, no son pocas, como es lógico, las facultades de filosofía en las que relevantes figuras de la historia del pensamiento como Platón, Aristóteles, Tomas de Aquino, Hume, Locke, Vives u otros tiene reservado un lugar destacado en las aulas o en los claustros.

Lo mismo ocurre, por ejemplo, en las facultades de derecho en las que no es infrecuente encontrar bustos de Vitoria, Suárez, Belarmino, Von Ihering, Raimundo de Peñafort o Savigny, por ejemplo.

Del mismo modo, al presencia de Jesucristo en las aulas debiera ser considerada, si somos leales a nuestra historia, como una figura muy relevante en orden a la consecución de grandes cotas de libertad e igualdad en el mundo.

Ahora, en estos días, vuelve a saltar la polémica de los crucifijos de la mano de una resolución judicial que entiende que tal presencia lesiona los derechos fundamentales. Algo realmente incomprensible si contemplamos la cuestión desde una perspectiva histórica y desde las bases reales de la construcción del continente europeo.

Es más, la presencia de Jesucristo en las aulas, si de algo es memoria es precisamente del valor de la generosidad, de la compasión, del perdón, de la solidaridad, de la libertad y de la igualdad de todos los hombres.

Valores que están en la misma entraña del compromiso histórico del viejo continente con la lucha por la libertad y que, como se sabe, también tienen una clara conexión con la educación.

 Por todo eso, resulta sorprendente reducir la cuestión del crucifijo a una dimensión de credo religioso cuando la cuestión debe ser abordada, si se trabaja desde el pensamiento abierto, plural, dinámico y complementario, desde esquemas más amplios. Seguimos en la estrategia de la provocación, de la crispación.

Y ante tal planteamiento, la mejor respuesta es la de la realidad, la de la verdad. ¿O es que en la historia de la civilización Roma, Atenas y Jerusalén no fueron las tres grandes metrópolis del progreso de la humanidad en tantos asuntos? ¿Podría molestar a alguien la presencia de Heráclito, de Alejandro Magno o de Ulpiano en las aulas?

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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