Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cambio Voto Por Comida
Eduardo García Gaspar
22 octubre 2010
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La noticia, aunque pasó sin bombo ni platillo, no dejó de ser notable. En varios medios se reportó lo que dijo un representante de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la FAO.

Dijo que Venezuela “va en la dirección correcta” en cuanto a la meta de la ONU de erradicar el hambre. Según Alfredo Missair, las cifras de desnutrición infantil en Venezuela están “muy por debajo de la media regional del 6 por ciento… cuando se une la voluntad política con la capacidad técnica y con el apoyo de la comunidad se logran grandes cosas”.

De acuerdo con Elías Jaua, vicepresidente de ese país, esto es un logro revolucionario de Hugo Chávez y es el subsidio de alimentos y la gratuidad de ellos para casi cinco millones de pobres. En fin, otra noticia que pasa por los medios con muy pocos dándose cuenta de su fondo.

Lo que cuenta es en realidad que un gobierno cualquiera regala alimentos total o parcialmente: esos subsidios y esa gratuidad. Este es el hecho desnudo en su más pura esencia y, a eso se añade lo usual, una serie de halagos colaterales que el mismo gobierno se da a sí mismo y que recibe de otros (la FAO en este caso).

La noticia queda allí, convertida en un acto de relaciones públicas que es por demás curioso: resulta que es encomiable regalar alimentos total o parcialmente porque eso va en la dirección correcta. Si se proyecta al futuro, resultaría que la mejor situación es aquella en la que el gobierno regala alimentos a todos.

Lo más notable de la noticia es lo que ella supone, que se trata de un acto de benevolencia de los gobiernos. No lo es. La única manera de que un gobierno regale algo es que haya tomado ese algo de alguna otra parte. El poder para dar tiene que ir acompañado por el poder para quitar.

El tema es uno generalmente no tratado en las noticias de este tipo: el del origen de los fondos gubernamentales. De algún lado tienen que venir. Puede ser que vengan de impuestos, es decir, de otros ciudadanos que son quienes en realidad hacen tales regalos, no la autoridad. Puede ser que vengan de préstamos, que son al final impuestos futuros.

También, puede ser que vengan de empresas que el mismo gobierno posee. Las petroleras son un caso clásico. Sus ingresos son ingresos gubernamentales y, dependiendo cómo sean administrados, podría llegarse a lastimar la salud financiera de la empresa y su viabilidad. Con suerte y altos precios, el gobierno tendrá por algún tiempo buena cantidad de recursos.

Una vez aclarado el origen de los fondos, debe examinarse su administración. Es de sobra conocido que los fondos que llegan al gobierno sufren mermas que pueden ser significativas. Por un lado, se tienen gastos de administración que son ingresos para la burocracia y su mantenimiento. Por otro, deben considerarse actos de corrupción, que no son infrecuentes.

Pero quizá la merma mayor venga de la mentalidad con la que se realizan los gastos gubernamentales. Sobre ingresos ajenos a esfuerzos personales, la burocracia tiene egresos para el bienestar de terceros. Es la combinación perfecta para producir un gasto descuidado, deshonesto y viciado.

Ya que se vio el origen de los fondos y su administración descuidada, queda por ver el aspecto político: la creación de hábitos de dependencia del ciudadano. Esos casi cinco millones de personas que reciben alimentación gratuita serán, sin remedio, votos fieles en las elecciones (un caso abierto de compra de votos).

Peor aún, esos subsidios y alimentos gratuitos, crean en las personas hábitos de dependencia y costumbres ajenas a la realidad: se les habitúa a dejar de lado el trabajo y el esfuerzo para vivir de la venta de su lealtad política. No puede ser esto el estar en la dirección correcta, como dijo el representante de la FAO.

El análisis de situaciones como ésta, muy frecuentes en América Latina, quedaría incompleto sin mencionar el costo de oportunidad: eso que se pierde por usar los recursos en subsidios y alimentación gratuita. Son éstas medidas de corto plazo que exigen ser mantenidas indefinidamente. No son medidas correctivas, ni temporales.

En fin, otro caso de eventos reportados que suelen quedarse en el limbo comunicativo, sin que se examine lo que ellos significan: finanzas irresponsables, estatismo creciente y pérdida de oportunidades. Pero, sobre todo, eventos que son casos descarados de sobornos para la compra de votos y la creación de lealtades políticas por parte de ciudadanos a los que se les crean hábitos y costumbres de dependencia estatal.

Post Scriptum

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1 comentario en “Cambio Voto Por Comida”
  1. Liborio. Dijo:

    Los gobiernos como el de Chavez que hoy aspiran a perpetuarse en la persona de sus gobernantes, se dirirgen y necesitan de esos millones de pobres, no para sacarlos de la pobreza con iniciativas de empresas o trabajos dignos, sino para mantenerlos, con los dineros publicos y de esa forma tener un ejercito dispuesto a defenderlo en todo momento. Esta es una nueva forma de sutil esclavitud, diriamos que del siglo XXI, pero creada desde inicios del siglo pasado, con los fracasados proyectos comunistas europeos. Se resume en la idea de las politicas publicas de supuesta proteccion y gratuidades , por parte de de un estado protector y dueño absoluto de la economia a cambio de la sumision y la obediencia de quienes la reciben





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