Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Castigar al Inocente
Eduardo García Gaspar
20 agosto 2010
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Fue un anuncio como los que suceden tantas veces, por lo que su falta de lógica pasa siempre desapercibida. El Secretario de Economía en México dijo que se van a elevar aranceles de ciertos productos estadounidenses, es decir, que al consumidor mexicano le va a salir más caro comprar esos bienes. Todo por una razón.

Dijo el secretario que esa decisión de gobierno mexicano es una represalia en contra del gobierno estadounidense. La cosa es fantástica: para realizar un acto de protesta en contra del gobierno de EEUU se van a elevar los precios de los bienes que compran mexicanos. Es digno del surrealismo más puro.

La historia comienza a principios de 2009, cuando se hizo eso con casi 90 productos estadounidenses. Ahora se va a hacer lo mismo, con casi cien productos en total. La curiosa forma de protesta tiene una razón: el gobierno de EEUU no cumplió con el acuerdo de permitir la entrada de transportes mexicanos, como se había acordado en el tratado de libre comercio (en buena parte por la oposición de sindicatos estadounidenses).

La medida anunciada por Bruno Ferrari, el secretario actual, es la continuación de otra igual tiempo antes. Es la prolongación de decisiones gubernamentales que son curiosas y pintorescas cuando se examinan un poco más de cerca que lo usual. En el análisis superficial, cuando las cosas se toman como vienen, la noticia forma parte el paisaje político de usos y costumbres.

Pero examinadas con poco más detalle, le digo, resultan pintorescas. Resulta que el sindicato de transportistas en los EEUU presiona a su gobierno y logra evitar la competencia de transportistas mexicanos. Lo normal en casos de sindicatos que viven de protección estatal, pero con una peculiaridad: eso estaba acordado en el tratado de libre comercio.

Hasta aquí es comprensible el asunto al estar frente a una violación de un tratado entre estos países. Pero lo que sigue es llamativo. Para protestar en contra de esa violación de acuerdos, el gobierno mexicano procede a dañar a personajes ajenos al problema: al producto en EEUU que exporta esos bienes y al consumidor mexicano que los compra.

Ninguno de ellos violó acuerdo alguno. Al contrario, los dos se portaron correctamente y se beneficiaron mutuamente. Son los héroes del asunto y para nada responsables de violación de acuerdos. El que violó el acuerdo fue el gobierno de los EEUU por presión del sindicato, los teamsters. Estos sin son responsables de la falta de respeto a lo acordado.

Y es así que se toman medidas de represalia, no contra los culpables de no respetar acuerdos, sino en contra de inocentes que nada tienen que ver en lo sucedido. Es como si su vecino roba la casa de otra persona y deciden meter a usted a la cárcel. No tiene sentido. Parece un guión de una obra surrealista.

Una vez comprendida la naturaleza fascinante de este tipo de medidas gubernamentales que dañan a quienes no son responsables de falta alguna, merece la pena adentrarnos más en los vericuetos del libre comercio. Muy bien, ya sabemos que la represalia de mayores impuesto a las importaciones daña a la empresa que vende y al consumidor que compra, que son terceros inocentes.

Estos absurdos suceden por una razón de mucho más fondo y más sutil. En pocas palabras se debe al mismo tratado de libre comercio, que es un acuerdo entre gobiernos para permitir la compra venta de bienes entre los países. Suena bien, respeta libertades naturales, pero tiene un problema esencial: ese comercio sigue estando bajo el mando arbitrario de los gobiernos.

La situación ideal es una en la que no existan tratados de libre comercio y simplemente exista libertad de paso de bienes de un sitio a otro, igual que existe libertad de comercio dentro de un país. Pero con los tratados de libre comercio, a pesar de su buena apariencia, se mantiene la posibilidad de medidas gubernamentales como la que aquí se señala.

Y esa posibilidad de intervención estatal, aún dentro de una situación de libre comercio acordado, deja la puerta abierta a lo que siempre causa el intervencionismo: el cometer actos de miopía legendaria, los que me imagino que en tiempos futuros serán motivo de risa, la misma que ahora nos causa saber que en tiempos pasados se creía que el cerebro servía para enfriar la sangre.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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