Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Complots Son Más Fáciles
Leonardo Girondella Mora
19 abril 2010
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


En su expresión breve son llamados complots —en un lenguaje más universal, se llaman teorías de la conspiración. Describen creencias que se presupone tienen poder para explicar alguna realidad, que es lo que cualquier teoría debe hacer.

Pero las teorías de la conspiración tienen un elemento adicional que las distingue del resto —están basadas en la hipótesis de la existencia de una conducta indebida y secreta que realiza un grupo oculto de personas que persiguen un objetivo de bien personal que usualmente daña al resto.

Consecuentemente, una definición de un complot o de una conspiración, es la de ser una teoría que busca explicaciones de alguna realidad —como cualquier teoría—, pero que supone que esa realidad es producto de las acciones coordinadas de una sociedad secreta pequeña y bien organizada que persigue sus propios objetivos engañando al resto.

La característica esencial de una teoría de la conspiración es el secreto con el que actúa un grupo poderoso que permanece con una identidad oculta realizando acciones organizadas que afectan a los demás en provecho del grupo —su base, en resumen, es el ejercicio oculto del enorme poder de un pequeño grupo cuya identidad apenas se adivina.

Es muy común tener explicaciones de este tipo — quizá la más reciente de ellas, es la que sostiene que los sucesos del 11/09/01 fueron realizados por el propio gobierno de los EEUU. También incluyen interpretaciones de hechos como el asesinato de J.F. Kennedy, cualquier golpe de gobierno, el manejo de las finanzas mundiales, los temas filmados en las películas, los asesinatos de muchas celebridades, el surgimiento de epidemias, y muchas otras realidades.

Las teorías de la conspiración, muchas veces llamados simplemente complots, son resultado natural de la naturaleza de toda teoría. Una teoría cualquiera es un conjunto de hipótesis ordenadas y congruentes entre sí que pretenden explicar un fenómeno —la teoría más famosa es la de la Relatividad. Ellas buscan explicaciones racionales, posibles de comprobar por métodos científicos que revelen relaciones de causa-efecto.

Cuando esas teorías que buscan explicaciones se dedican al terreno de las acciones humanas, surge en mayor grado una limitación intrínseca en toda teoría: la del poder de su explicación. Los humanos tienen límites en su conocimiento y ninguna teoría, especialmente de conducta humana, explica todo de manera satisfactoria y absoluta.

Ante esta falla de toda teoría, es común que se generen otras teorías explicativas —algunas de ellas estarán basadas en conspiraciones. No creo que exista manera de evitar esto, incluso aunque las teorías de conspiraciones se sustenten en presuposiciones poco probables.

Lo que las conspiraciones suponen es lo mismo que el resto de las teorías, relaciones de causa-efecto, pero lo hacen pensando que la causa es la acción de un grupo secreto y el efecto es, por ejemplo, una crisis económica, o el asesinato de una celebridad.

Los hechos que conforman un suceso, como el secuestro de un avión que se estrella contra el Pentágono, son una serie de efectos visibles que están sujetos a interpretación posterior —esa interpretación es la búsqueda de causas y de las causas de esas causas, en una cadena que, si se trata de una conspiración, termina en la decisión de un grupo oculto que trata de mantenerse en secreto y que lo describe algún apelativo general.

Si acaso se padece alguna epidemia que se juzga grave, ése es el hecho, la realidad —pero al buscar su causa, esa búsqueda admite diferentes suposiciones, puede ser la mutación local de un virus en un lugar propicio a esa mutación, pero también puede ser el resultado de un experimento secreto que conducen las empresas farmacológicas que harán un gran negocio vendiendo las vacunas contra el virus si causan una emergencia mundial (muy comprensible si algún político importante tiene una porción de las acciones de una de esas empresas).

Lo anterior ayuda a entender qué es una conspiración: una teoría que asigna la causa de una realidad a la acción de un grupo secreto que busca un beneficio propio a costa de un daño al resto del mundo. Ese beneficio propio a veces es económico, a veces es simplemente poder nada más.

La diferencia entre una teoría estándar y una de conspiración se encuentra en la causa o causas del hecho que se pretende explicar.

La causa de la crisis financiera que estalló a finales de 2008, por ejemplo, ha sido explicada como un producto de acciones gubernamentales que abarataron el crédito principalmente hipotecario —pero también ha sido explicada por la intervención del pequeño grupo que domina las finanzas mundiales y a quien convenía generar una crisis grande (sin determinar por qué).

Las dos teorías anteriores tienen probabilidad de ser ciertas, lo que plantea una tarea adicional —la de encontrar la que mejor explica el suceso, definiendo esto como la más cercana a la verdad. Pero hay un problema: las pruebas que se necesitan para probar una teoría más allá de toda duda no existen. Lo único que puede lograrse es tener pruebas razonables, lógicas, que indican la superioridad de una teoría sobre otras.

Incluso, hay otro problema —uno que no tiene que ver con las pruebas razonables, sino con la capacidad de pensamiento de las personas.

Una teoría de la conspiración, la que sea, es admirablemente fácil de entender por cualquiera, aún los menos educados: sólo contiene una conexión entre el efecto y su causa. Por ejemplo, el candidato X perdió las elecciones porque “intereses internacionales” no querían que ganara. Es muy simple esa relación causa-efecto —no requiere sutileza metal alguna comprenderlo y esto es lo que logra mucho de la popularidad de estas teorías.

Por el contrario, las teorías estándares suelen tener explicaciones más complejas, de varios pasos intermedios. Por ejemplo, tasas bajas de interés decretadas por el gobierno, aumentan la demanda de crédito porque abaratan los costos de nuevas inversiones sobre bases irreales que no pueden mantenerse. Comprender esto es mucho más difícil y no todos lo pueden lograr.

En resumen, he tratado de lograr una definición de complot, de qué es una teoría de la conspiración —y lo he hecho resaltando su elementos, especialmente el de buscar la causa de la realidad en la existencia de un grupo secreto. Y a esto he añadido que es imposible que ellas desaparezcan porque no existen pruebas absolutas de teoría alguna y ellas son increíblemente fáciles de entender en lo popular.

Lo anterior indica que la selección de teorías explicativas de sucesos debe estar basada en el uso de la razón, en la búsqueda del sentido común y la razonabilidad de las causas propuestas como orígenes del suceso —un filtro que en lo general no pasan las teorías de la conspiración.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras