Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Crímenes Sin Víctimas
Leonardo Girondella Mora
20 enero 2010
Sección: CRIMEN, Sección: Asuntos
Catalogado en:


En muchas partes he escuchado la noción del victimless crime —que puede traducirse como crímenes sin víctima. Y, por llamarles así, se da por supuesto que son inocentes, o que al menos, la autoridad debe permitirlos. La difusión de la idea me parece exagerada al haber producido un efecto indeseable, el de ver como inocentes a actos que no lo son.

En lo que sigue, exploro la definición de los crímenes sin víctima, tratando de proponer que en realidad que no hay tales.

Comienzo por lo obvio, el de los crímenes que sí tienen víctimas —y que son con facilidad posibles de comprender. Un robo tiene una víctima con facilidad identificable. Un asesinato, aún más. Lo mismo sucede con otras acciones, como fraudes y similares. Dejo estos a un lado, para explorar los otros.

¿Qué acciones criminales no tienen víctimas? Generalmente, la lista de éstas incluye al consumo de drogas, al suicidio, a la prostitución, al consumo excesivo de alcohol y otros parecidos. Lo que ellos tienen en común es lo siguiente:

• Son actos voluntariamente decididos por quienes participan en ellos —sea una o más personas.

• Son actos que sí producen daños en esas personas, sean físicos o mentales —pero que son aceptados por las personas, las que los toman como parte de las consecuencias de sus actos.

En el consumo de drogas, por ejemplo, la persona las usa por decisión libre, comprándolas a un proveedor en un intercambio voluntario entre ellos. En un suicidio, la persona ejecuta una acción que es voluntaria y libre. En otro caso, la persona acepta hacer un pago por los servicios de una prostituta, la que también de manera voluntaria acepta el trato.

Estos y otros actos similares son los llamados crímenes sin víctima y puede ser explorados bajo dos ópticas.

• La primera es el examen de si efectivamente no producen víctimas —lo que creo que es fácilmente demostrable como falso. El consumo de drogas, por ejemplo, o el del consumo excesivo de alcohol, causa daño físico a la persona que lo hace. Es decir, sí existe una víctima identificable directamente.

En el caso de la prostitución, también es posible identificar víctimas —la persona que se prostituye y que, por eso, está en riesgo de contraer enfermedades y vivir en un medio de alto riesgo físico. El suicidio igualmente tiene una víctima, la persona que muere.

En ese sentido estricto, por tanto, sí existen víctimas directas e identificables —pero también existe un sentido amplio de víctimas. El drogadicto lastima a familiares y amigos, lo mismo que el alcohólico o el que se suicida. Bajo la misma situación está la persona que se prostituye.

Creo que no necesito pasar mucho tiempo en esto —sí existen víctimas: las personas involucradas directamente en las acciones, pero también quienes los rodean y son cercanos a ellos.

• La segunda forma de ver esto es la libertad con la que estas acciones se realizan —contrario a lo que sucede en otros crímenes en los que una de las partes, la víctima directa, no actúa de manera voluntaria, en estos crímenes sí hay libertad de ambas partes. No significa esto que no haya víctimas, sino que hay consentimiento entre ellas.

La persona que aficionada al juego de azar, tiene una acción que la daña, pero que es voluntaria y se realiza sin violencia entre el casino y ella. Lo mismo entre una prostituta y su cliente. Pero esa voluntariedad, no significa que no haya víctimas, simplemente que son actos libres.

La conclusión es cristalina: no se trata de crímenes sin víctimas, sino de crímenes en los que no existen acciones forzadas, sino voluntarias —decisiones libres de todas las partes involucradas directamente.

Sin embargo, la exploración no puede permanecer en ese nivel —se trata de actos que son descritos como crímenes y la discusión siguiente es si ellos deben o no ser castigados o prevenidos por el gobierno. Esto es lo que quiero explorar a continuación.

Un principio general que tiene sentido es el de no castigar ni perseguir los actos que son voluntarios, así produzcan víctimas —la ley, se dice, podría sólo tener capacidad para intervenir cuando una de las partes es forzada a realizar una acción en contra de su voluntad. Por ejemplo, el secuestro para fines de prostitución; o cuando la víctima directa no tiene la mayoría de edad.

Además, la ley sólo podría intervenir cuando la persona que abusa del alcohol o de las drogas realiza actos que ponen en riesgo a otros, como conducir bajo su influencia —pero no si ese consumo se realiza en, por ejemplo, la casa de la persona.

Este principio no se aplica de forma congruente —se tienen situaciones en las que el juego está permitido, igual que el consumo de alcohol, pero no las drogas y la prostitución en ocasiones.

Si bien es claro que los llamados crímenes sin víctimas no existen y sí tienen víctimas directas e indirectas, lo que no lo es tanto es el tema de si la ley debe castigarlos o no —el que es el tema de mayor envergadura en este campo.

Termino la exploración con algunas conclusiones:

• No existen crímenes sin víctimas —todos los tienen, de manera directa e indirecta por tratarse de actos opuestos a la naturaleza humana. El mismo hecho de que existan personas lastimadas indica que existen víctimas directas de una acción.

• Sí son crímenes, pero en los que existen una naturaleza que los hace especiales: ellos se realizan con el consentimiento voluntario de las partes.

• Esa libertad de decisión apunta, en lo general, a que el gobierno no deba castigarlos legalmente —excepto en casos en los que alguna de las partes directamente involucrada sea forzada. Son acciones que deben ser toleradas a pesar de saber que son dañinas a las personas. Es decir, no tiene sentido que el gobierno prohiba el alcohol para evitar su abuso, ni las drogas para evitar su consumo, ni los alimentos chatarras para evitar obesidad.


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1 comentario en “Crímenes Sin Víctimas”
  1. Contrapeso » Cuidado Con lo Que Haces




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