Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cuidado Con lo Que Haces
Eduardo García Gaspar
14 octubre 2010
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá las más grandes controversias emergen de las confusiones en el significado de las palabras. Imagine usted que alguien dice que todos los humanos tenemos derecho a satisfacer nuestras necesidades.

Pocos, quizá nadie, se opondrían a ese reclamo. Es atractivo y van con los tiempos. Sin embargo, la cuestión no es tan simple.

Tenemos sin duda derecho a satisfacer nuestras necesidades, pero el asunto de fondo no es ése. Es cómo lo hacemos.

Si lo hacemos con nuestros propios medios y sin alterar ese mismo derecho en otros, no hay problema. Pero si afectamos a los demás, entonces si entramos en dificultades.

Dificultades claras, como en el caso del ladrón que roba bienes de otros para satisfacer sus necesidades, las que sean. Con este modo de satisfacer necesidades ya no puede hablarse de ese derecho. La aclaración es importante porque anula las políticas redistributivas de ingreso de los gobiernos, que quitan a unos para dar a otros. No es un asunto menor.

Lo anterior es muy conocido, pero hay más. Cuando alguien afirma que los humanos tenemos derecho a satisfacer nuestras necesidades, está diciendo algo tan vago que no tiene sentido en sí mismo. Tendría que especificar cuáles son esas necesidades y hacerlo con claridad.

Piense en esto. Si usted siente necesidad de comer, tiene derecho a hacerlo en el sentido de que nadie deberá impedírselo, por ejemplo, robándole la cartera con la que comprará sus alimentos. Igual, si usted quiere ir a misa los domingos, nadie debe impedírselo y si lo hace, viola un derecho de usted. Es fácil de entender.

Pero surgen más dificultades. Imagine a otra persona, una que siente necesidad de maltratar a otros. Es un caso extremo, el de un sádico que busca placer lastimando a otros. No puede argumentarse que tiene ese derecho porque todos tenemos derecho a satisfacer nuestras necesidades. El problema puede ya verse claramente.

La satisfacción de nuestras necesidades puede ser el resultado de hacer el bien o de hacer el mal. Una persona puede derivar un gran placer y una satisfacción grande al dedicar su tiempo a organizar labores de ayuda como llevar comida a los afectados por una inundación. Claramente esta persona está haciendo un bien.

Pero sucede que puede hacerse un mal derivado de la satisfacción de necesidades. Por ejemplo, otra persona puede sentir satisfacción al insultar personas, o peor aún, al violarlas. Por mucha satisfacción que sienta, es obvio que no tiene el derecho a satisfacer sus necesidades, como se afirma sin ser más específico.

El tema bien vale una segunda opinión para señalar que la satisfacción de necesidades no puede ser usado como un criterio para establecer si una acción es buena o mala. Todo depende de qué necesidad se tiene y de cómo será satisfecha. Existen casos muy claros en los que esto se entiende sin problemas.

El caso del adicto que secuestra para tener dinero y satisfacer sus necesidades de consumo no tiene problema: todos lo veremos como reprobable. Su necesidad de droga es negativa y el modo de satisfacerla, también. Pero hay casos en los que esa claridad se vuelve un tanto borrosa.

He leído sobre uno de ellos. El de dos personas, ambas con una libido alta que buscan ese tipo de placer con frecuencia. Y se satisfacen mutuamente, tantas veces como les place. No importa si son heterosexuales o no. En apariencia, los actos que realicen para satisfacer sus necesidades son por acuerdo mutuo y se juzgaría que no hay daño entre ellas: los crímenes sin víctimas.

Al menos, un daño que pudiera ser castigado legalmente, como sí lo sería en el caso de un ladrón. Pero la duda queda. Muy bien, no hay un daño legal, pero ésa es una visión estrecha. Podría argumentarse que sí existe un daño moral que ellas mismas se hacen al usar al sexo parcialmente (en su sentido de placer y no en su sentido de crear vida).

Todo lo que he querido hacer es apuntar que esa idea de que todos tenemos derecho a satisfacer nuestras necesidades es una vacía y peligrosa. Muy peligrosa porque consideraría moralmente deseable todo acto libre, sin limitación alguna. No, no todo acto libre es bueno en sí mismo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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