Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Uniones a Matrimonios
Eduardo García Gaspar
26 noviembre 2010
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en: ,


La discusión pública —en los medios— acerca de los matrimonios homosexuales para adoptar hijos en igualdad de derecho con los matrimonios heterosexuales, presentó algunas buenas oportunidades de exploraciones instructivas.

Un ejemplo, de muchos, fue la siguiente opinión de un célebre columnista —que dijo lo siguiente:

“Se llegó al extremo de augurar mala educación a los hijos adoptivos de homosexuales, que inexorablemente adoptarán la misma preferencia sexual. Ya ha sido combatido ese sofisma con el contraargumento de que si la educación familiar determinara la preferencia no habría homosexualidad, pues los hijos, naturales o adoptivos son educados por padres heterosexuales cuya conducta sería copiada por los descendientes”.

Quiero explorar lo expresado en esas palabras de M. A. Granados Chapa (Grupo Reforma 16 agosto 2010) —y creo que lo mejor es hacerlo de forma esquemática:

Primero, es obvio que el columnista está a favor de la adopción de hijos por parte de matrimonios de personas del mismo sexo —lo que tiene influencia en la argumentación que hace: quiere probar que esa adopción dada por la ley en México es correcta.

Segundo, el columnista presenta el argumento de sus opositores, los que creen que esa adopción es indebida y afirman que tales hijos adoptados “inexorablemente adoptarán la misma preferencia sexual”. Este es uno de los argumentos usados en contra de la adopción y necesariamente presupone que la homosexualidad es mala.

Tercero, el columnista argumenta en contra de lo anterior diciendo que es un razonamiento inválido, pues “si la educación familiar determinara la preferencia no habría homosexualidad” ya que los hijos educados por padres heterosexuales copiarían la conducta de ellos.

Es una respuesta interesante, errónea pero interesante. La única manera posible de crear vida humana es conocida y requiere de hombre y mujer —es imposible que un matrimonio homosexual produzca descendencia. Por tanto, todos los hijos, sean como sean, tienen ese origen.

De allí salen heterosexuales y homosexuales, inteligentes y tontos, sanos y enfermos.

De una unión homosexual, ninguna descendencia es posible, ni de un rasgo ni del otro. Esto es lo que hace a este punto irrelevante —excepto por una posible especulación teórica: de uniones heterosexuales sale una minoría de descendientes homosexuales, lo que podría hacer suponer que si pudieran tener descendencia, las uniones homosexuales crearían una minoría heterosexual. Una especulación solamente.

Ahora sigue otra consideración —si sólo es posible crear descendencia en una unión heterosexual, ello puede acontecer bajo dos condiciones con diversas posibilidades intermedias.

Una, la familia estable heterosexual que da un ambiente propicio a la educación de los hijos. Otra, la situación de madres solteras que tuvieron hijos no dentro del matrimonio. Más, situaciones intermedias, como los hijos dentro de familias rotas o disfuncionales.

Esta consideración es la que abre la puerta a un terreno más prometedor que el de alegar si los hijos adoptados por homosexuales también lo serán en mayor proporción a los hijos de familias heterosexuales.

Es el terreno de la calificación que puede darse a un matrimonio homosexual —¿forma ese matrimonio una familia funcional, como cualquier otra?

Por más que ese matrimonio homosexual quiera verse como normal no lo es por una razón: le es imposible tener descendencia. ¿Igual a un matrimonio heterosexual que no pueda tener hijos? No, diferente. A esa familia heterosexual le sucede eso como excepción accidental, pero al matrimonio homosexual, le sucede lo mismo por inevitabilidad física esencial.

Lo que he querido hacer es explorar algo más a fondo una de las argumentaciones que sostienen los partidarios de las uniones homosexuales y sus opositores en el caso del derecho a adoptar hijos.

Unos argumentan que los hijos serían homosexuales siguiendo el ejemplo de sus “padres” y los otros argumentan que hay hijos de matrimonios tradicionales que terminan siendo homosexuales.

Esa discusión, me parece, no tiene gran sentido porque la única posibilidad de tener hijos es la relación heterosexual, que es lo que abre la puerta a una discusión más prometedora: la de si un matrimonio homosexual constituye una familia tradicional cuando ese matrimonio no tiene la capacidad de crear vida.

Es opinión razonable que por esa causa, la unión homosexual no puede ser considerada familia y, por tanto, su adopción de hijos es al menos muy discutible.

Nota del Editor

Hay más material sobre el tema general en ContraPeso.info: Sexualidad.

Quizá sea de interés un intercambio civilizado de opiniones entre un lector y uno de los columnistas de esta página, en Carta de un Lector Homosexual.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “De Uniones a Matrimonios”
  1. Angel Gerardo Castillo Rocha Dijo:

    Argumentando en el punto correcto, felicidades Eduardo,

  2. NOE GONZALEZ Dijo:

    Incluso si los hijos adoptivos de parejas homosexuales (o concebidos por uno de ellos con otra pareja, lo que es más común de lo que parece y que usted no ha tenido en cuenta) desarrollaran orientación homosexual, ¿qué de malo habría en ello? ¿De veras usted cree que se llegaría al punto de que toda la población tendría la orientación homosexual? ¿No cree usted que alguna clase de equilibrio natural debe existir?





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