Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Banda Criminal a Gobierno
Leonardo Girondella Mora
20 mayo 2010
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


La comparación de un reino con una banda de ladrones data de hace ya muchos siglos —y lo hace de forma persuasiva: si se retira la justicia, no hay manera de diferenciar entre una banda de ladrones y un gobierno.

Los gobiernos, sin justicia, serían bandas grandes de ladrones —y las bandas de ladrones serían pequeños gobiernos. La base de esto es el retiro de la justicia. Sin ella no hay diferencia entre ser gobernante o ladrón.

Una banda de ladrones está formada por personas, tiene un líder que la gobierna, el botín se divide conforme a normas aceptadas y existe un pacto entre sus miembros. Supóngase ahora que a la banda se unen nuevos miembros y ella crece hasta el punto en el que se adueña de lugares, conquista ciudades, conquista ciudades y somete a sus habitantes.

Así crecida, la banda toma ahora el nombre de gobierno gracias a la impunidad. Es la misma historia que se piensa le aconteció a Alejandro Magno —habiendo capturado a un pirata que robada y asaltaba pueblos de sus dominios, Alejandro lo recriminó por su hostilidad, a lo que el pirata respondió diciendo que la única diferencia entre las acciones de Alejandro y las suyas era la escala en la que se realizaban.

Un barco pequeño con una tripulación escasa y un líder, recibía el nombre de pirata —un gran ejército con muchos barcos y un líder glorioso recibe el nombre de imperio.

He usado material de un libro, La Ciudad de Dios, escrito por San Agustín (354-430). Muchos siglos después, el razonamiento se conserva intacto —si se retira la justicia del arreglo social, lo que queda es una banda de ladrones que ha sometido a la gente.

La crudeza de la descripción puede causar cierto rechazo a tal afirmación —pero sería un rechazo artificial e injustificado. Un gobierno cualquiera, por propia naturaleza, es la única institución a la que se le permite el uso de la fuerza y la única manera de limitar el uso de esa fuerza es tener justicia.

Sin justicia un gobierno pasa a ser una banda de ladrones —la consideración es teórica y correcta, pero aún así necesita ser completada con otra consideración pragmática. Es la que se debe a Montesquieu: el poder siempre tiende a ser abusado, es decir, a violar a la justicia y el problema puede ser solucionado enfrentando al poder contra el poder mismo.

El contraste entre San Agustín y Montesquieu (1689-1755) es digno de señalar. Agustín va al meollo y toma a la justicia como clave —para evitar tener un gobierno de pillos, se necesita un gobierno con justicia. Montesquieu añade algo: aunque no se tenga un gobierno de justos pueden evitarse las injusticias dividiendo a los poderes —una sugerencia práctica y no de principio.

A esas dos sugerencias puede agregarse otra —la de K. Popper (1902-1994), entender que un gobierno puede ser cambiado por voluntad popular sin violencia: un mecanismo que actúa como un seguro para la eventualidad de un gobierno malo.

Las tres ideas, de Agustín, Montesquieu y Popper, tienen una idea que les es común —los tres dicen, cuidado con los gobiernos que son peligrosos, sin justicia serán una banda de ladrones, sin división del poder abusarán de él y sin posibilidad de cambiarlos se sufrirán gobiernos malos indefinidamente.

Son como tres gritos que advierten sobre los peligros que tienen los gobiernos —todos, de cualquier tipo, desde democráticos y monárquicos hasta dictatoriales, socialistas y capitalistas. No hay excepciones.

A esas tres ideas quiero agregar una más —la sugerencia de otra manera de limitar a los gobiernos, una que resulta pedestre en relación a las anteriores y que es muy concreta. Sugiero limitar el tamaño de los gobiernos por la vía de los recursos que manejan:

• Su presupuesto de gastos y de ingresos debe coincidir —es el llamado déficit cero con una adición: una creación de reserva anual a un fondo de contingencias.

• Su gasto no puede ser mayor al 20% de la economía del país al que gobiernan.

• La deuda pública total no puede exceder del 20% del tamaño de la economía — y esos valores de deuda serán garantizados en primer lugar por las posesiones personales de los gobernantes.

• Ningún gobierno podrá alterar la oferta monetaria en ninguna manera directa ni indirecta, como tampoco tomar decisiones que comprometan fondos públicos en proyectos que no sean redituables por sí mismos.

En otras palabras, lo que Agustín llamó banda de ladrones debe entenderse ahora también como banda de incapaces irresponsables que no saben usar los recursos que manejan. La deuda pública en los EEUU, por ejemplo, ha crecido cada día 4 mil millones desde finales de 2007. ¿Quiere alguien más pruebas de irresponsabilidad? ¿Grecia por ejemplo?


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


1 comentario en “De Banda Criminal a Gobierno”
  1. Aníbal Fadlala Dijo:

    Basta con leer el libro del Alemán Jürgen Roth MAFIAS DE ESTADO





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