Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dignidad Humana: Consecuencias
Leonardo Girondella Mora
26 octubre 2010
Sección: Sección: Asuntos, SOCIEDAD
Catalogado en:


En búsqueda de los cimientos que explican y fundamenta a la vida en sociedad, el hallazgo siempre suele ser uno: así es mejor para el ser humano —la vida aislada no conviene ni a su bienestar material ni a su salud espiritual.

En otras palabras, se vive en sociedad porque es mejor que la opción opuesta, la de vivir en una situación de aislamiento —aunque aquí falta definir que significa eso de “mejor”. Dos respuestas suelen darse repetidamente:

• La más común es la que afirma que el humano es un ser social por naturaleza, que en su esencia misma está el vivir con otros. Tendría, a modo de ilustración, escasa utilidad el poder hablar si no hay nadie que escuche. El punto central aquí es de esencia humana.

• Menos común, pero también aceptada es la idea del pragmatismo: se vive bajo mejores condiciones en sociedad que aisladamente. Son cuestiones como la de una más fácil defensa personal en grupo que de manera aislada —y, muy considerablemente, la división del trabajo, que eleva el bienestar material.

Hasta aquí, supongo, será fácil admitir la conveniencia de vivir en sociedad —aunque la mente pueril sólo alcance a ver sus ventajas prácticas, la mente más refinada comprenderá las razones esenciales. Hay, sin embargo, una idea que falta en todo esto.

De lo que se carece hasta aquí es del panorama completo del ser humano. La justificación de la sociedad sustentada en una “esencia social” y en ventajas prácticas deja un hueco significativo que ayude a definir a la sociedad. Con esos dos elementos solamente podría argumentarse en favor de una sociedad de amos y esclavos, o algún otro régimen que causaría repulsión.

También, a falta de este elemento faltante, se tienen discusiones sin término entre doctrinas e ideologías —progresistas, conservadores, liberales, socialistas, todos se enfrascan en conflictos que podrían suavizarse considerando los rasgos que una sociedad debe tener dada la naturaleza humana.

Lo que quiero explorar es eso mismo —la idea de que hace falta tener un concepto sobre el ser humano para sobre ese cimiento determinar la naturaleza de la sociedad que es compatible con esa esencia humana. Si sólo se especifica que es necesario vivir en grupos y que eso tiene ventajas prácticas, muy poco se dice del tipo de sociedad deseable al humano.

Mi tesis es directa: se necesita tener alguna idea sobre la naturaleza humana para sobre ella y sus consecuencias lógicas determinar las características de la sociedad conveniente al ser humano. Existe una propuesta muy conocida sobre esa naturaleza humana y que es de ayuda para establecer los rasgos de una sociedad.

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Creo que esa propuesta puede ser muy identificada en las ideas cristianas: Dios creó al ser humano, y se trata de una creación divina que, por eso, tiene dignidad en sí misma —tan alta es esa dignidad humana que está destinada a la inmortalidad. Es lógico concluir, de acuerdo con esta propuesta, que la dignidad humana está por encima de la sociedad, la trasciende.

Por supuesto, esta idea cristiana de la esencia humana individual que hace a cada persona un fin en sí misma, tiene problemas —es un acto de fe en muy buena medida, lo que choca con las mentes que no aceptan las creencias religiosas, o quienes pertenecen a otras religiones.

Pero estas mentes se enfrentan a un problema: si rechazan la idea cristiana de la dignidad individual de la persona tendrán que aceptar que la persona humana no es digna, o que hay dignidad en unas, pero no en otras —lo que han solucionado proponiendo que efectivamente la persona es digna, todas lo son, como una creencia basada en la fe o razonabilidad de la creencia y nada más.

Han puesto de lado la creación de Dios, pero han llegado a la misma creencia básica: la dignidad humana.

Y si se acepta esa dignidad humana individual, ella puede ser el cimiento de la sociedad conveniente al ser humano —será muy fácil concluir que en esa sociedad, por ejemplo, se considerará malo matar. Pero también será malo esclavizar —siendo el punto central de todo esto el igual valor de cada persona y su vida: nadie puede sacrificar a otro en su favor.

De ese nivel que puede llamarse primario puede derivarse una consecuencia lógica —si cada persona es igualmente digna, entonces, no puede dañársele. Es la corroboración de una regla de prohibiciones: no hacer a ningún otro lo que sería opuesto a la dignidad propia.

Hay otra consecuencia lógica también, derivada de la dignidad humana igual en todos —no sólo debe evitarse hacerle el mal a los demás, también debe procurarse hacerle el bien. El mal va en contra de esa dignidad, el bien va a su favor. Se le puede llamar solidaridad, compasión, o cualquier otro apelativo, que al final de cuentas es tratar a otros como uno desearía ser tratado.

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Las dos consecuencias lógicas anteriores, derivadas ambas de la dignidad humana igual en todos, emerge otra que altera el tipo de régimen de esa sociedad —puede verse como el principio de subsidiariedad y que suele interpretarse negativamente como el evitar la sustitución de las capacidades personales con acciones gubernamentales. Es cierto, pero debe irse más allá de esa interpretación tan limitada.

Si la persona es digna y tiene valor en sí misma, eso significa que es inevitable reconocer su autonomía —solamente a un ser sin esa dignidad se le podría considerar incapaz. Es decir, la dignidad manda reconocer la libertad humana y es esa libertad la que hace reprobable la sustitución de las decisiones personales con las de otro. Ese otro sólo podría ordenar a los demás a hacer lo que él quiera presuponiendo que los demás no tienen dignidad, que valen menos que quien les ordena.

Al final, creo, la exploración ha llevado a grandes conclusiones sobre el tipo de sociedad que es compatible a la naturaleza humana:

• Sustentada en un principio tan inmutable como el de la dignidad humana, la regla de no hacer a otros lo que daña a la dignidad propia.

• Sustentada en ese mismo principio, está la regla de tratar a otros como una persona digna quiera ser tratada ella misma —ya no se trata de evitar el mal, sino de hacer el bien.

• Y, además, si toda persona es digna en sí misma, resulta lógico que ninguna persona pueda sustituir a otra —evitar que alguien actúe por sí misma sería igual a negar esa dignidad. Y esto pone en entredicho a la expansión del poder estatal.

Sobre estos principios y consecuencias está cimentada la sociedad compatible con la naturaleza humana —cuando ellos sean violados, se estará actuando contra la dignidad humana que es la base de la sociedad.

Addendum

En la revisión de la columna, se me anticipó que ella sería criticada con detalles como el no señalar el qué hacer con los incapaces (bebés, por ejemplo). Sí, ese tipo de crítica puede hacerse, pero señalo que sólo me dediqué a los más grandes principios de una sociedad compatible con la dignidad humana —no traté los detalles, que serían enormes. Me limito a apuntar que esos detalles deben respetar a los grandes principios señalados.

Nota del Editor

El tema es fascinante y existe más material e ideas en ContraPeso.info: Naturaleza Humana.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Dignidad Humana: Consecuencias”
  1. Eli Dijo:

    GRACIAS… ESTA MUY COMPLETO





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