Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Impuesto Perfecto
Eduardo García Gaspar
25 octubre 2010
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La realidad es simple: los impuestos a los cigarros en México se elevaron en siete pesos adicionales. Este producto es único, tiene un precio curioso al público: como dos terceras partes del precio son impuestos.

Esa situación tan notable se debe a una combinación de dos factores. Uno, la insaciable ambición de gastar que tienen los gobernantes, es decir, de crear impuestos. Dos, la poca o nula oposición de los ciudadanos a incrementar los impuestos al tabaco. Es una combinación que logra el impuesto perfecto: gigantesco y alabado.

A nadie le agradan los impuestos, pero éste el uno de los muy pocos que son bienvenidos.

Producirá unos 12 mil millones adicionales (no sin algún efecto en oportunidades de contrabando) y un buen caudal de críticas que hablan del poderío de las tabacaleras, de la amenazas a los empleos, de los costos de salud por tabaquismo y demás. Todo sesgado en favor de ese impuesto perfecto.

Perfecto también, porque combina el clisé de la empresa poderosa que es sujeto del odio estándar y un razonamiento incompleto: el tabaquismo enferma y eleva costos de atención médica que el gobierno da, por lo que esos impuestos se destinarán a atender tales enfermedades.

Si el razonamiento es económico, entonces debe considerarse otro factor: las muertes tempranas también significan ahorros en pensiones y jubilaciones, que deberían considerarse en las estimaciones financieras (más los costos de atender enfermedades posteriores, producto de una vida más larga).

Pero lo que maravilla en todo el asunto es el poner de lado las cuestiones de real fondo.

El fondo no es económico, sino más sutil. Tampoco es uno de temor ante empresas poderosas. Es un asunto de libertades humanas, de decisiones libres, de respeto a derechos y, sobre todo, de la falta de entendimiento de estos conceptos. Uso el ejemplo de una persona que aprueba este impuesto al tabaco.

Está él totalmente de acuerdo con gravarlo severamente y justifica eso por las mismas causas conocidas, las enfermedades que produce y los costos de atención médica (si es que se atiende en instituciones gubernamentales al paciente). Igual que otros muchos, habla del poderío de las tabacaleras a las que acusa de cabildear a su favor y en contra de la salud de los fumadores y la sociedad en general.

Mucho me temo que la razón real de esta persona sea otra, la de no verse afectada por tal impuesto. Lo pagarán otros, esos fumadores que son tan tontos como para consumir un producto que los daña. No se dan cuenta de que el atacar las libertades de otros abre el camino para atacar las libertades propias.

Son los ingenuos que caen en la trampa de los impuestos a los ricos, al fin que ellos no lo son y los dañados son otros. Es una especie de egoísmo, de ese que tolera el daño a otros porque no es uno el afectado, y no reconoce que quien daña al vecino también puede lastimar a uno mismo.

Mi idea, que bien creo que vale una segunda opinión, es la de ese elemento que tiene el impuesto perfecto y que es la aprobación de quien no lo pagará. Tabaco y alcohol son ejemplo de este tipo de productos ideales para imponer impuestos que son aplaudidos por quienes viendo el corto plazo y su bien inmediato, no se dan cuenta de que aplauden la expansión del poder que eventualmente les dañará.

Les dañará porque esa expansión de poder gubernamental, sustentada en el hacer el bien aparente, anima al gobernante a seguir el mismo camino, que es el de quitar libertades personales. Seguirán medidas como impuestos a otros productos, regulaciones que elevan precios, prohibiciones de compra… todo justificado por las más loables intenciones.

Y todo también, aprobado por quienes no ven el fenómeno que opera en el real fondo de lo que sucede: un estado que crece y se expande gracias a la inocencia y la ingenuidad de quienes no se sienten afectados aún por la limitación de libertades que más tarde los afectará.

En esas personas existe una mentalidad curiosa. Desean que el gobierno intervenga en la vida de otros para obligarlos a realizar conductas que juzgan mejores, sin darse cuenta de que tarde o temprano ellas mismas padecerán de lo mismo que sembraron: un estado-nana que quiere cuidarnos desde que nacemos hasta que morimos en concordancia con la utopía de la burocracia y la moda del momento.

No es que quiera defender al tabaco, ni a las tabacaleras. Lo que quiero es defender la libertad de fumadores y de no fumadores, porque ése es el punto real que está detrás de los siete pesos más de impuestos.

Post Scriptum

El tema general puede explorarse en ContraPeso.info: Prohibiciones. La columna de James Sadowsky desarrolla el tema de los sin taxes conn extrema claridad.

En El Arte de Desplumar se revela en palabras cínicas esa habilidad para decretar impuestos sin causar protestas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras