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Rothbard: El Misterio de A. Smith
Selección de ContraPeso.info
1 agosto 2010
Sección: ECONOMIA, Sección: AmaYi
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El tema general es el de las ideas de Adam Smith examinadas en el siglo 20 por Rothbard. No sólo es este ejercicio un extraordinario ejemplo de la tesis de que las ideas tienen consecuencias, también es una oportunidad para mejorar el conocimiento económico actual.

La idea reportada aquí fue encontrada en Rothbard, Murray Newton (1995). ECONOMIC THOUGHT BEFORE ADAM SMITH: AN AUSTRIAN PERSPECTIVE ON THE HISTORY OF ECONOMIC THOUGHT. Aldershot, Hants, England ; Brookfield, Vt., USA. E. Elgar Pub., 16 The Celebrated Adam Smith, pp 435-457.

El libro es el primero de dos tomos dedicados a la historia de las ideas económicas y uno que en una clasificación máxima de cinco estrellas, merecería seis.

Smith, más que un escritor sobre un tema novedoso, ha sido colocado en un plan mítico que ha tenido dos efectos desafortunados, el ocultar los grandes talentos de pensadores anteriores, y mejores; y el conducir a la ciencia económica por caminos infructuosos que sirvieron para la creación de ideologías nefastas.

El autor comienza esta parte de su obra con algunas calificaciones que da a Adam Smith.

El inicio es interesante: Smith, dice Rothbard, es un gran misterio y ese misterio es la brecha que existe entre su enorme fama y sus muy dudosas contribuciones a la ciencia de la que se le suele considerar fundador.

Smith, sigue diciendo el autor, creó nada nuevo que fuera verdadero y lo nuevo que creó es falso. Peor aún, Smith era un desvergonzado autor de plagios y que se quejaba de que otros lo copiaban.

No sólo no hizo contribuciones, sus ideas constituyeron un serio deterioro del pensamiento económico desarrollado por otros, como Cantillon, Turgot y los escolásticos.

Su libro célebre es un problema, pues fue capaz de cegar a expertos y legos, haciéndolos incapaces de apreciar la existencia de economistas mucho mejores previos a 1776. Esa obra es una enorme colección de ideas rudimentarias, confusas, vagas, ambiguas y contradictorias entre sí.

No fue Smith el fundador de la ciencia económica, pero sí produjo el paradigma de la escuela clásica británica, cuya ambigüedad dio oportunidad a sus seguidores para sistematizar sus conceptos.

Fue J. A. Schumpeter el primero que hizo ver la realidad de Smith, acusándolo de mandar a la economía por un camino equivocado.

La opinión de Schumpeter en 1954 causó un shock, pues se presuponía un avance constante de todas las ciencias, lineal y continuo, con cada científico haciendo contribuciones mejores.

La concepción de ese suave y continuo avance ha sido cuestionada y suele aceptarse que existen cambios de paradigmas en los que una teoría mala puede sustituir exitosamente a una mejor.

En el resto del capítulo dedicado a Smith, Rothbard examina críticamente partes de las ideas del escocés, como la división del trabajo y otras más. Lo que sigue se refiere sólo a la parte que Rothbard dedica al examen de la teoría del valor.

La teoría del valor que Smith sostuvo, dice Rothbard, fue una catástrofe y una causa más para cuestionar su fama.

Desde los escolásticos en adelante, se pensó que el valor y el precio estaban determinados por la escasez o la abundancia relativa del bien, en segundo lugar.

Pero en primer lugar, por la utilidad subjetiva percibida en el producto por parte del comprador. Todo lo que necesitaban estas ideas era el concepto marginal que da énfasis a cada unidad del bien.

Sorprende que en sus clases, Smith haya solucionado la famosa paradoja del agua y los diamantes de la misma manera que lo habían hecho otros antes que él, pero que en La Riqueza de las Naciones, se haya olvidado de esa explicación eliminando la idea de la utilidad percibida del valor y el precio.

No hay referencia a la escasez relativa, un concepto básico, en prácticamente todo el libro.

Sin la idea de la escasez, razona Rothbard, para la solución de la paradoja del valor, la idea de la utilidad percibida es expulsada de la Economía, junto con el consumo y la demanda del consumidor.

Peor aún, proponiendo Smith dos significados de valor, valor de uso y valor de cambio, dio pie al nefasto nacimiento de las ideas socialistas de producción para el uso y producción para el lucro.

Toda la tradición de la utilidad subjetiva o percibida fue echada por la borda ignorando incluso ideas que el mismo Smith había sostenido antes.

La teoría del precio y valor gira en ese año debido al cambio de enfoque: los precios reales de un mercado dan su lugar a un precio ficticio de equilibrio en el largo plazo. Es un error colosal.

De las explicaciones de los precios verdaderos en un mercado, Smith se aventuró en la consideración de un precio natural, un precio natural en el largo plazo. Aunque la idea había existido antes, la atención que se le había dado era pequeña.

Ahora es la preocupación central y se le ve como más real que el verdadero precio real. No lo es, pero eso no importó.

Antes del libro de Smith, quienes estudiaron estas cuestiones siempre se enfocaron al precio de mercado como el real y habían considerado que era determinado por las fuerzas de oferta y demanda. Lo que es igual a decir que se fijaba por la utilidad y la escasez.

Smith puso gran atención en algunas ideas latentes en escritores anteriores, lo que le llevó a proponer que el precio natural es igual y está determinado por los costos de producción.

No es que sea inútil la idea del precio de equilibrio, es decir, la del precio natural a largo plazo. Sirve para señalar la dirección del mercado, pero sólo puede ser alcanzado si todas las variables en el mercado se mantienen estáticas totalmente.

Smith, dice Rothbard, señaló que existen tres factores de producción: trabajo, tierra y capital. El trabajo recibe salarios, el capital, ganancias y la tierra, rentas.

Estos pagos siguen al precio natural de cada uno de ellos. La afirmación es sorprendente, pues por un lado, los precios son cambiantes y momentáneos, pero el costo se determina objetivamente fuera del sistema.

La realidad es que el costo no determina el valor, es el valor subjetivo el que determina el costo, es decir, la utilidad esperada por parte del comprador.

Por tanto, aunque se diga que en el largo plazo los precios serán iguales a los costos de producción, no son los costos los que determinan el precio de largo plazo. Es exactamente lo opuesto: la evaluación por el consumidor es lo que determina los costos que se tendrán en el mercado.

Esta manera de determinar los precios vía costos de producción enfrenta un problema. ¿Cómo explicar el precio de una pintura antigua, o la de un pintor reciente? ¿Cómo lograr la explicación de precios de bienes que no han sido producidos?

Igualmente, los precios de boletos para un concierto, o el servicio de un dentista, no pueden ser explicados por la suma de los costos de producción.

Los cambios repentinos en los precios no pueden ser explicados por los cambios en los costos de producción, pero sí por la demanda subjetiva.

Es Adam Smith, afirma Rothbard, a quien puede asignársele la responsabilidad casi única de la creación de la teoría del valor trabajo que produjo el marxismo. Smith escribió que el verdadero precio de todo para la persona es el trabajo y esfuerzo para adquirirlo.

Los bienes se intercambian en un mercado por cantidades iguales de trabajo que contienen, al menos en el largo plazo.

El razonamiento llega a ser circular, al afirmar junto con otros, como Marx y Ricardo, que los precios y valores pueden ser explicados por la cantidad de trabajo, para más tarde decir que los precios en el mercado determinan la cantidad de trabajo.

El surgimiento de uno de los argumentos del socialismo se encuentra también en Smith, al repetir la idea de que las rentas y las utilidades son deducciones del producto del trabajo.

Smith ve que el capitalista obtiene utilidades por correr el riesgo y por pagar a los trabajadores durante el tiempo en el que los bienes tardan en venderse. Es cierto, pero a eso agrega que en ese estado de cosas, el producto entero del trabajo no pertenece al trabajador y debe compartirlo con el capitalista.

Ha sido dicho que el mismo Smith sufriría una desagradable sorpresa al saber que puede ser visto como el fundador de las teorías socialistas del siglo siguiente al suyo.

Además a lo anterior, debe recordarse la clasificación de Smith con respecto al trabajo, que dividió en productivo e improductivo. Tampoco fue, en realidad, un proponente del laissez-faire.

Si bien la crítica de Rothbard es devastadora, no se trata de destruir al mito, sino de aprender y nada como los errores para hacerlo. La obra de Rothbard resulta en esta tarea un aliado invaluable por dos motivos: su asombroso contenido y, mejor aún, sus razonamientos.

Finalmente, es posible que algunos lectores sean por primera vez expuestos a la noción de Carlos Marx como un economista natural dentro del paradigma inglés creado por Smith, cometiendo ambos errores muy parecidos y con Marx llevando esos errores a sus consecuencias lógicas.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



2 Comentarios en “Rothbard: El Misterio de A. Smith”
  1. Jayson Dijo:

    … si hay algo que puede reprocharse a Rothbard es la crítica a Smith ignorando sus aportaciones, con un fallo bastante grave para alguien que escribe un libro de historia económica, como el de obviar creo personalmente “intencionadamente” la idea del orden espontaneo de Smith y culparlo de todos los problemas de los caminos de las escuelas económicas. Y si como tal se equivoco en algunas cosas, pero la visión que tuvo y su legado no admite dudas. NOTA DEL EDITOR:creo que es dudoso al menos asignar a Smith la creación de la idea del orden espontáneo, aunque es indudable que le dio una frase muy memorable.

  2. Jayson Dijo:

    Incluso Hayek lo toma de referencia de Smith. Diciendo que Smith, Hume y Mandeville influyeron en su teoría del orden espontaneo. Y Rothbard tampoco se salva como afirmar que “la Mafia es preferible al Estado” como dijo a su amigo Joseph Sobran. Como si la mafia no usará la violencia, en México si quitamos al gobierno nos quedan los narcos. Si es evidente la teoría de valor-trabajo que luego desarrollaría Marx, pero el problema más bien Marx lo tomó de Ricardo. El problema no fue este sino que cuando se demostró el error con la revolución marginal, aún hoy en día siga habiendo marxistas que se creen la teoría.





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