Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Problema es Gordo, no Gordillo
Eduardo García Gaspar
18 agosto 2010
Sección: ESCUELAS, LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
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Fue la misma líder del sindicato educativo en México la que señaló sus opiniones sobre la educación. Lo hizo en una columna en El Universal (16 de agosto 2010). Y sus palabras ilustran lo que está mal con la educación. Las citas son textuales.

Es facultad del Estado definir los objetivos de la educación.” No, los objetivos de la educación son de los padres de familia, de lo contrario se viola la libertad humana. El más mínimo sentido común señala eso: los hijos no son propiedad del Estado y sólo pueden serlo en un régimen totalitario.

Dice que en esa educación estatal, “Inherente a su naturaleza es afirmar la preeminencia de un interés sobre otro, de una cosmovisión sobre otra, de un grupo de poder sobre otro.” No, la educación no es una lucha por el dominio de unos sobre otros, no es la victoria del poder de un grupo. Esa visión es enferma y socava la unión de personas a las que hace creer en lucha y no en colaboración.

Insiste diciendo que “… uno de los rasgos más característicos de México… ha sido la inequidad, sustentada en el dominio que un grupo de interés ha ejercido sobre la conciencia nacional, y que se ha traducido en acumulación de poder y de riqueza sin precedente.” Aunque así sea, la educación persigue el conocimiento, la verdad, la creación de curiosidad intelectual y no el adoctrinamiento en la lucha de poderes.

Sí, para ella, “fue el régimen surgido del acuerdo posrevolucionario el que se hizo cargo de la definición de la dirección en la formación de conciencias y la construcción de valores colectivos”. Una confesión cándida: para ella la educación es crear valores colectivos y formar conciencias a cargo del Estado. Los padres de familia no cuentan en este arreglo.

Termina su escrito diciendo, “De cara al futuro, y rindiendo homenaje a la herencia que recibimos del pasado, tenemos que reconocer que sólo seremos libres cuando seamos capaces de saber con claridad hacia dónde queremos ir.” No, seremos libres cuando cada padre de familia decida la educación de sus hijos sin intervención del Estado. Mientras eso no exista, se vivirá en la misma estructura que viola las libertades.

La reacción ante Elva Esther Gordillo y su sindicato suele ser primitiva, tanto como para creer que lanzarle insultos resolverá los problemas. Es un desahogo temporal hacer eso, pero no es solución. Lanzar insultos, como el que dijo “… ‘inche vieja tiene el descaro de vivir en la zona más cara de San Diego”, eso no llega a nada.

Tampoco llegará a nada su renuncia, pues el vacío de poder será llenado sin remedio y, sobre todo, sin garantía de mejorar las cosas. Es otra reacción primitiva porque el problema no es ella y esto es lo que debe ser bien entendido. El problema son sus ideas, esas que ella tiene y sobre las que escribió lo anterior. El problema es, realmente, el que muchos otros piensan igual. Cambiar de personajes da lo mismo mientras no se cambie de idea.

Algunos han sugerido dividir al poderoso sindicato, quizá por estado de la república, con la idea de fragmentar su poder y limitar geográficamente el tamaño de abusos y errores. Pero esto no quita el problema de las ideas y crearía líderes estatales con ambiciones nacionales. Y el problema de fondo se mantendría, el de las ideas.

Todo parte de un punto de vista erróneo, el de creer que es el gobierno quien debe ser responsable de la educación de sus ciudadanos, dando a esa responsabilidad funciones de crear conciencias de acuerdo con las ideas gubernamentales. Por esto es que ha surgido otra idea, la de los vales educativos: el gobierno usa su presupuesto de educación para dar vales que los padres usan para pagar la escuela privada de su elección (ninguna escuela sería gubernamental).

Este sistema es más prometedor y posible, con la ventaja de que los padres de familia recuperarían la libertad de educación que les ha sido quitada. Y, más aún, se evitaría el adoctrinamiento gubernamental, que es una realidad y que educa a los hijos en valores colectivistas y de dependencia gubernamental.

El problema no es Gordillo, el problema es mayor y son las ideas equivocadas que se tienen sobre el tema educativo. Si no me cree, verá que cuando otro ocupe el lugar de Gordillo los mismos errores serán cometidos.

Post Scriptum

Para el liberal auténtico, la situación es una de pérdida de la libertad humana: la anulación del derecho paterno a educar a sus hijos. La creencia de que la educación gubernamental es gratuita ha convencido a demasiado a creer que es bueno perder esa libertad a cambio de escuelas baratas y malas. Incluso el sistema de vales educativos es repulsivo para un liberal congruente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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