Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Dilema de la Igualdad
Leonardo Girondella Mora
22 junio 2010
Sección: DERECHOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Las sociedades y sus gobiernos se mueven entre dos valores centrales —la igualdad y la libertad—, reconociendo que ambos son positivos y deseables. Son partes naturales de la esencia humana. En lo que sigue exploro una posibilidad, la de un régimen sostenido en la igualdad solamente.

La meta de ese régimen estaría contenida en la idea de que a mayor igualdad, mayor felicidad en el país —su gobierno poseería esa meta prioritaria, la de la igualdad entre sus ciudadanos. Una vez definida la meta igualitaria, aún sin conciencia de ello, tendría que definirse a la igualdad.

La decisión de una sociedad de igualdad requiere una definición de igualdad —sea ella explícita o implícita, no hay escape posible a esa definición. La definición adoptada se movería entre dos posibilidades:

Igualdad Natural. Corresponde a igualdad de la naturaleza humana en libertades, derechos, obligaciones —y tendría una manifestación muy clara en las leyes, las que se aplicarían de igual manera a todos, sin importar las características accidentales de la persona, como sexo, religión, raza, edad y similares.

Igualdad Material. Corresponde a igualdad en el sentido de las dimensiones económicas de posesiones, ingresos, riqueza personal o familiar. Ninguna persona en esa sociedad podría ser más rica que otra, al menos de manera significativa.

Mi tesis es que una sociedad en la que la felicidad sea definida como igualdad para sus ciudadanos tiene que seleccionar una de las dos definiciones anteriores y sólo una de ellas —no puede seleccionar a las dos. O es una sociedad de igualdad natural o es una sociedad de igualdad material.

Eso es lo que llamo el dilema de la igualdad —es el de decidir entre dos tipos de ella que son mutuamente excluyentes. Son excluyentes porque la igualdad material significa necesariamente la desigualdad natural y viceversa.

• En un régimen de Igualdad Natural, es decir, de derechos y libertades iguales para todos, Juan puede realizar trabajos y tener iniciativas que le permitan tener una empresa valuada en millones —en la que Pedro que no ha realizado esos trabajos ni ha tenido esas iniciativas no sea propietario de nada más que una pequeña casa. Ni Juan ni Pedro son iguales en lo material.

• En un régimen de Igualdad Material, es decir, de igualdad o gran similitud de ingresos y propiedades sucedería algo diferente —si Juan logra ser propietario de una gran empresa y eso lo hace mucho más rico que Pedro tendrían que tomarse decisiones que nivelara esa diferencia material: quitarle a Juan lo suficiente para hacerlo similar a Pedro, dándole o no a Pedro lo que se le quitó a Juan.

El problema del régimen de la Igualdad Material es que se violó la Igualdad Natural —Juan ya no tiene los mismos derechos que Pedro: tiene menos y por eso se le puede retirar productos de sus derechos y libertades. Por esto, la definición de igualdad es vital de hacer explícita para saber sus consecuencias.

En un régimen de Igualdad Natural existirán desigualdades materiales —y en un régimen de Igualdad Material existirán desigualdades de derechos. No pueden tenerse ambas igualdades, al menos con igual peso y deberá decidirse entre una de las dos.

A continuación supongo una situación en la que se ha optado por la Igualdad Material, ya sea de manera explícita o no —un caso en el que se considera que la sociedad de mayor bienestar es aquella de igualdad de propiedades e ingresos. Lograr ese objetivo también necesita tomar decisiones sobre el significado de igualdad material.

Nivel de Igualdad necesita la definición del nivel de posesiones, ingresos y riqueza personal que todos deben tener. Si todos son igualmente pobres, con muy bajos ingresos y propiedades inexistentes, se lograría la igualdad y podría afirmarse que los ciudadanos son felices. Por absurdo que parezca y lo es en realidad, se han dado casos de este tipo, como en la URSS, Cuba y otros más.

Por supuesto, la opción de todos pobres cumple con la condición de Igualdad Material, pero debe reconocerse que no es aceptable —necesitaría lograrse una igualdad material alta que en un extremo absurdo haga a todos millonarios poseedores de yates. El escenario es cómico, pero ayuda a entender que el problema de la Igualdad Material no es lograr esa igualdad sino el, antes que nada, crear la riqueza suficiente como para lograrla.

Es decir, el problema central de un régimen sustentado en la Igualdad Material supone una condición irrenunciable previa, la de crear suficiente riqueza en la sociedad como para que al ser repartida logre que todos tengan niveles de ingreso y posesiones considerados satisfactorios.

Es un hallazgo sorprendente: antes de tener igualdad material debe tenerse riqueza material.

Y este es el dilema en el fondo de los regímenes de Igualdad Material —si quieren lograr su objetivo necesitan resolver primero el de la creación de riqueza, de lo contrario terminarían en situaciones bufas y extravagantes, como la de presuponer que el bienestar de la nación es igual a hacer que todos sean igualmente pobres.

Addendum

Lo que he explorado señala el dilema del igualitarianismo cuando éste es entendido como una política de gobierno cuya meta es distributiva —a pesar de que lo sea, ese gobierno debe antes que nada preocuparse por la acumulación de riqueza a distribuir y con esto se une a la política de gobierno opuesta y que no es distributiva.

Si lo que se pretende es crear riqueza ese dilema se hace aún más claro, pues lo que significa es que deberá optarse por la Igualdad Natural —la que es la condición más propicia a la creación de riqueza. Al final del camino, la Igualdad Material termina teniendo que ser abandonada.

Existe otra consideración que no traté: la implantación de una política de Igualdad Material tiene una condición indispensable que es la existencia de una agencia con el poder suficiente como para quitar a unos y dar a otros. Me refiero al gobierno, uno con un poder de la proporción suficiente como para realizar un proceso de expropiación y llevar hacia sí los recursos a repartir. Lo curioso de ese gobierno de tanto poder se presenta en sus consecuencias:

• Violaría el principio de Igualdad Material para todos —el gobierno sería muy rico en posesiones e ingresos, mucho más que el resto de los ciudadanos.

• Presentaría un problema insoluble de intervención: para repartir los recursos y elevarlos al mismo tiempo no tendría otro remedio que en la primera etapa dejar que la riqueza se cree hasta el monto en el que repartida haga a todos tener buenos ingresos y posesiones. Ya en la segunda etapa de distribución se enfrentaría al problema de falta de creación de riqueza, por lo que tendría que suspender la distribución y entrar a otra etapa de crecimiento a la que seguiría otra de expropiación para distribución.

El problema es que una vez conocido el ciclo de creación y distribución, la creación dejaría de tener incentivos.


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