Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Orden de Factores sí Importa
Eduardo García Gaspar
23 marzo 2010
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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Tome usted a un par de países. Por ejemplo, a Chile y a México. Tenemos más o menos una idea de lo que en ellos ha sucedido en las últimas décadas. No muchos se han puesto a pensar en una forma de verlos, muy diferente a la ortodoxa, y que puede ser fascinante. La comparto con usted.

Esa forma de verlos es la del orden en el que llegó la libertad en esas dos naciones. Visto de manera sencilla, en Chile se tuvieron libertades económicas antes que libertades políticas. La liberalización económica se implantó durante un régimen político dictatorial. Usted conoce el resultado total ahora. Chile es un ejemplo de progreso.

En México, el orden de llegada de las libertades fue el opuesto. Este país gozó primero de libertades políticas que en 2000 permitieron la elección de un presidente de oposición sin violencia. Fue un cambio gradual. La libertades económicas, en cambio, no han llegado totalmente y lo que se tiene fue posterior a las libertades políticas. El resultado es conocido. México es un ejemplo de estancamiento económico.

La idea central es ver la variable en el orden de arribo de las libertades. Lo que la realidad sugiere es que si primero llegan las libertades económicas, más tarde llegan las políticas y se tiene el resultado final de una sociedad libre y próspera. En cambio, si primero llegan las libertades políticas, el arribo de las libertades económicas es pospuesto y no se tiene esa sociedad próspera y libre.

Es una idea de Gary Becker, un economista, y Richard Posner, un juez en los EEUU. Y nos lleva a una situación que poco se ha tratado.

• Es posible que dos dictaduras produzcan resultados económicos diferentes, una sea próspera y otra miserable.

• Pero también es posible que en una democracia se tengan resultados económicos exitosos o infames.

Algunos ejemplos. China, antes una dictadura, con pésimos resultados económicos, y ahora sigue siendo una dictadura, pero tiene muy buenos resultados económicos. Cuba, la dictadura de Castro siempre con una economía mísera. India con una democracia y sin resultados económicos buenos, hasta recientemente.

No es tan simple como puede verse en la superficie, pero sí apunta a una conclusión interesante y útil: la prosperidad económica depende de las libertades económicas mucho más que de las libertades políticas. Y la prosperidad económica lleva a las libertades políticas al cabo del tiempo, pero no tanto al revés.

Los casos en los que no hay ni libertades económicas ni políticas, el panorama es desolador, con en Cuba o Venezuela.

El caso de México en general tiene ahora grandes libertades políticas, muy claras en un congreso sin dominio claro de ningún partido. Pero, al mismo tiempo, las libertades económicas son menores como lo demuestran los monopolios estatales y alta regulación económica. El pronóstico razonable es el de un crecimiento económico mediocre, que ha sido la realidad desde el populismo cuando comenzó la implantación de las libertades políticas.

El panorama permite pensar en una posibilidad aún más interesante. En México se pensó con firmeza en que una vez gozando de un régimen democrático de libertades políticas, el país sería próspero. No lo ha sido porque no se tienen libertades económicas en la medida en la que se necesitan. Algunos expresarían esto como falta de reformas estructurales.

Corro el riesgo de ser interpretado de manera equivocada. No propongo que en México se retiren libertades políticas para por medio de un gobierno no democrático se implanten libertades económicas, como sucedió en Chile. Pero sí pongo a consideración dos ideas que me parecen razonables.

En México, al igual que en otras partes en las que se tienen libertades políticas, la prosperidad dependerá no de esas libertades tanto como de las económicas. Esto ya es un adelanto. Saberlo permite una guía general de gobierno, la de liberalizar a la economía y hacerlo con medidas claras y abiertas, como la privatización de Pemex.

La otra idea es reconocer abiertamente que las libertades políticas pueden dar entrada a políticas económicas opuestas a la prosperidad: las que acumular poder económico en los gobiernos y que es lo que al mismo tiempo están haciendo una democracia, como los EEUU, y una dictadura, como en Venezuela.

Post Scriptum

El WSJ reportó algo interesante al respecto sobre China

“Ejecutivos de tecnología confiesan estar muy preocupados por las reglas de compras del gobierno… que favorecerían a los proveedores locales… De ser implementadas, estas normas podrían limitar el acceso de las firmas extranjeras a decenas de millones de dólares en contratos para proveer computadoras, equipos de telecomunicaciones, equipos de oficinas y otras mercancías… las normativas sobre patentes impuestas…  amenazan con aumentar los costos para innovadores extranjeros en industrias como la farmacéutica, y permiten a las autoridades…  licenciar la producción a empresas locales a precios fijados por el Estado”.

Si lo dicho en la columna es cierto, las libertades económicas llevarían en el tiempo a tener una China con libertades políticas: desaparecería el actual gobierno no democrático que conocemos y eso estaría en contra de la elite gubernamental. Limitar las libertades económicas sería lo natural que el gobierno haga para mantenerse en el poder, que es lo que hace Chávez en Venezuela.

Esta gráfica muestra el porcentaje de crecimiento del PIB mexicano desde 1910, con excepción de 2009, que fue una caída del 6.5%. Puede verse la etapa de la revolución, con gran inestabilidad negativa. Después de Lázaro Cárdenas existe un desempeño positivo hasta Díaz Ordaz, cuando empieza un movimiento de largo plazo consistente hacia abajo, que es el agotamiento del desarrollo estabilizador sin modernización económica.

La nostalgia de los “buenos tiempos” está basada en el espejismo que recuerda las presidencias de Miguel Alemán y López Mateos. A partir de allí, con Diaz Ordaz comienza la caída que Echeverría y López Portillo tratan de revertir con gasto gubernamental alocado y que culmina en la crisis con la que inicia de la Madrid. Salinas termina con otra crisis que profundiza la tendencia, no mal corregida por Zedillo. Lo que sigue es mediocre y en 2008 y 2009 está muy afectado por una crisis de origen externo que el país recibe con una estructura económica aún muy basada en los usos y costumbres del desarrollo estabilizador.


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