Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
En Parte Tienen Razón
Leonardo Girondella Mora
11 agosto 2010
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Los medios masivos de comunicación, especialmente la televisión y la radio, suelen ser sujetos de duras críticas —las que por lo general carecen de inteligencia y profundidad pero al mismo tiempo contienen ideas razonables.

En lo que sigue exploro algunas de esas críticas y hago comentarios sobre ellas —intentado señalar que a pesar de contener elementos críticos válidos, esas críticas está al menos mal expresada.

• La crítica de los intereses comerciales —la que dice que el fin último de los medios masivos privados es crear compradores de productos y bienes. Se critica duramente que la publicidad y el contenido de los medios crea necesidades artificiales, modas innecesarias y hábitos de compra indeseables.

Hay dos elementos en esta crítica y que no son con frecuencia separados: la estructura comercial de ingresos de los medios y el contenido publicitario o de programas.

Los medios tienen ingresos principales por la venta de tiempo o espacio publicitario y ese ingreso está relacionado proporcionalmente con el tamaño de su audiencia. Nada erróneo hay de por sí en esto y permite al medio ser redituable. Es la estructura económica de cualquier empresa autosuficiente.

En lo referente al contenido publicitario, éste es de calidad muy variable llegando a veces a ser insoportable, vulgar y de mal gusto —por lo que la crítica haría menor en enfocarse a casos concretos de publicidad de ese tipo, lo que daría resultados más concretos. Una acusación genérica a toda la publicidad comete la falacia de la generalización.

La aseveración de crear necesidades, modas y hábitos indeseables de compra, podría ser razonable de incorporar más elementos provenientes de Economía y Conducta de Consumidor, los que tratan procesos de decisión de compra de manera más completa —de otra manera la crítica se confunde con la intención de imponer en terceros patrones de compra racionales a los ojos del crítico, una postura contraria a la libertad.

• La crítica de los intereses políticos —la que establece que esos medios se usan para trasmitir una ideología conveniente a los gobiernos. Aquí se critica principalmente a los programas noticiosos cuando favorecen posturas gubernamentales censurando información negativa sobre ellos y favoreciendo la positiva.

La crítica es válida en casos en los que existen pocos medios importantes y ellos sufren presiones de censura o bien intercambian favores con el gobierno. El caso extremo es el de medios propiedad del gobierno, de los que no puede esperarse información legítima —aspecto que demuestra la parte válida de la crítica.

Pero esta crítica puede ser absurda en casos en los que exista libertad de expresión y los medios reporten información que alguien pueda interpretar como favorable al gobierno —lo que es ya una cuestión subjetiva del crítico e imposible de valorar con racionalidad.

Muchos medios estadounidenses, notablemente el New York Times, favorecen posturas de gobiernos de Demócratas, y lo hacen por iniciativa propia y creencias de sus reporteros y columnistas. Pero la multiplicidad de medios limita esos sesgos, constituyendo el freno a sesgos reales o percibidos —es decir, la solución está en la multiplicidad de medios.

La crítica tiene un mérito extraordinario por apuntar el máximo peligro que existe en los medios que son propiedad estatal, los que por naturaleza exaltarán lo positivo de su propietario —con los casos de Cuba, Venezuela, China y la extinta URSS siendo ilustraciones magníficas de la crítica.

• La crítica de la audiencia pasiva —la que afirma que esos medios presuponen que sus audiencias son pasivas y sin capacidad de razonamiento, siendo fácil manipularlas. De nuevo, la crítica es demasiado general para ser de utilidad.

Por supuesto, cada medio tiene una idea de quién es su audiencia y, por lo que se ve en algunos medios, esa idea es muy pobre —ella puede coincidir con la percepción de una audiencia efectivamente ignorante que gusta de lo bajo y vulgar. La crítica es legítima en este sentido.

Sin embargo, suponer que toda la gente es en realidad ignorante, baja, pasiva y vulgar, es otra cuestión muy diferente. El medio puede suponer que lo sea, pero eso no significa que efectivamente se tenga una audiencia así. El mérito de la crítica, sin embargo, permanece: muchos contenidos de medios, especialmente de televisión y radio, son deplorables.

• La crítica de los medios sociales —la que propone que los medios comerciales sean sustituidos por medios sociales, o que al menos existan otros medios no comerciales. Más que crítica se trata de una propuesta, la de crear otros medios que se supondrán mejores que los existentes.

La crítica vista así es válida y demuestra una intención de mejora contra una realidad que no es la ideal —pero la crítica también acarrea implicaciones indeseables. Si los medios sociales propuestos son propiedad del gobierno, se tendrían medios manipulados por intereses de poder político, una opción muy indeseable.

Si los medios, por otro lado, fuesen propiedad de terceros privados, tendrían que ser independientes en sus finanzas y, por eso, tener ingresos similares a los publicitarios —si acaso cayeran en la necesidad de subsidios, se tendría el mismo riesgo de seguir a los intereses de gobierno.

O bien, podría ser que esos medios cayeran en manos de grupos de intereses políticos o de activistas sociales, que los usarían de acuerdo con sus propios beneficios, dejando de ser sociales —riesgos que como los anteriores hacen de la propuesta de medios sociales algo demasiado vago para ser de utilidad.

• La crítica de la promoción de la ideología dominante —la que dice que los medios promueven creencias y valores que no son los propios de la gente, lo que es difícil de definir y contiene demasiada vaguedad. Es posible que se refiera a la creencia de que se impone en los medios una ideología capitalista, si es que el crítico es socialista, y viceversa.

La raíz original puede ser la noción marxista de la ideología de clases y que por definición inevitable poseen los propietarios de medios privados —lo que invalidaría también la propiedad de los medios por parte de los gobiernos, los que igualmente serían acusados de querer imponer una ideología.

La única solución a este problema sería la de multiplicidad de medios y su propiedad —la que puede ser lograda con escasas limitaciones de entrada a esos medios: las personas podrían fundar los medios que quisieran y así se ampliaría la diversidad de ellos.

• La crítica de la carencia de democracia —la que sostiene que los medios no representan ni dan cabida a segmentos de la población. Es posible que la crítica haga referencia a la supuesta o real no representatividad de todos los segmentos sociales en los medios.

De nuevo, la crítica tiene un elemento razonable en el sentido más abstracto de señalar los defectos de la existencia de pocos medios —quizá una o dos cadenas de televisión solamente. Pero también puede apuntar a la uniformidad de contenidos entre medios con distintos propietarios, como por ejemplo, muchas estaciones de radio con programación muy similar.

He examinado las críticas que pueden ser consideradas las más importantes de los medios de comunicación masiva, apuntado una idea general: ellas contienen algunos elementos razonables, pero son demasiado vagas y esta falta de especificidad no ayuda a encontrar acciones de mejora.

Sin embargo, en todas ellas se encuentra el germen de una idea prometedora —la de mejorar los medios alejándolos del control gubernamental e impulsando la multiplicidad de medios autónomos e independientes, que se valgan por sí mismos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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