Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Enron es Juego de Niños
Eduardo García Gaspar
28 mayo 2010
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Varias fotografías recientes lo mostraron con cierta ingenuidad: protestas en Grecia. Las marchas que van en contra de las medidas de austeridad de su gobierno. Otras noticias han sido similares, como la huelga de una aerolínea en contra de recortes en prestaciones laborales.

Veámoslo de manera esquemática: una organización cualquiera, sea un gobierno o una empresa, otorga privilegios que van más allá de sus medios y recursos. Por ejemplo, una aerolínea permite que sus empleados tengan dos viajes gratuitos al año. Si son 10 mil empleados serán esos viajes, quizá el doble si se permite un acompañante.

O bien, un gobierno permite que sus empleados se jubilen a los 55 años con un ingreso igual al último que tuvieron y por el resto de sus vidas, incluyendo pensión a sus cónyuges. El punto es entender una concesión o favor dado a empleados, típicamente como una cesión a presiones sindicales.

La primera impresión, y que será alabada por casi todos, es la de una mejora en las condiciones de trabajo de un grupo. Es cierto. Esas personas disfrutarán de viajes gratuitos o de pensiones jugosas, lo que sin duda mejora sus vidas. Es una causa de alegría que esto suceda.

Pero quedarse en ese nivel es ser miope. Es necesario ver el panorama total de esos privilegios y concesiones. En el caso de la aerolínea, en realidad el costo no es pagado por la empresa, sino por sus clientes. Ellos tendrán que cubrir los costos de los viajes gratuitos de los empleados. No hay otra manera de hacerlo. Usted en cada viaje pagaría una parte de esos miles de viajes.

En el caso de los burócratas que pueden jubilarse a los 55 años, tampoco es el gobierno el que paga esas pensiones. Ellas son pagadas por los ciudadanos a quienes se les retira dinero en forma de impuestos y con ellos se paga tales pensiones. Una parte de los impuestos que pagamos por la fuerza se va a dedicar a pagar a esa gente sus pensiones.

Entonces ya se tiene el panorama completo.

Las fotografías que han sido publicadas de las protestas contra la austeridad gubernamental en Grecia se comprenden mejor: son personas que quieren que el gobierno quite dinero a otros ciudadanos para dárselo a ellos. La huelga de la aerolínea que protesta contra la cancelación de viajes gratuitos, es querer hacer que los clientes paguen boletos más caros que cubran esos viajes.

No es algo difícil de entender cuando se ve el ciclo completo. El problema es que con demasiada frecuencia no se ve. El origen de estas situaciones es una mala administración, la que es notable en el caso gubernamental. Creyéndose salvadores sociales y proponentes de sistemas de felicidad universal, los gobernantes sucumben a las más alocadas ideas, como la de pensiones en edades demasiado jóvenes, o cualquier otra locura, como imposibilidad de despido.

Implantan la medida rodeados de la retórica usual, que está plagada de expresiones contagiosas, como “justicia social” y similares. Disponen incluso que sus favores sean considerados derechos, como el de viajar al extranjero y, como nada es realmente gratuito, gastan de más. Tanto que llega un momento inevitable, el de la crisis: ya no tienen recursos para pagar las locuras.

La situación es común y ahora se nota más. En Gran Bretaña se han propuesto ajustes de gasto público por casi 9 mil millones de dólares. En Italia, más de tres veces esa cantidad. Es ridículo. Las personas hablan de Enron como un fraude espectacular, y se olvidan de que esto es otro fraude, mayor y más generalizado. Recuerde que el gobierno griego maquilló sus cifras.

El tema vale una segunda opinión para apuntar casos generalizados de fraudes, estafas y embustes gubernamentales. Trampas y timos que se convierten en crisis con más daño e impactos que los casos como los de Enron y similares. Lo peor: quienes protestan contra las medidas de austeridad en realidad quieren que el fraude continúe.

Hubo una época en el mundo a la que se llamó La Ilustración, que inició a principios del siglo 18. Sus rasgos fueron la confianza en la razón y nuestra capacidad de pensar, lo que apoyaba la idea de la libertad humana y la posibilidad de ser felices cada quien según su razón.

Quizá la nuestra deba marcar una nueva etapa, la de la Desilustración. En algún punto del siglo 20 perdimos nuestra capacidad de pensar y razonar. Si antes se creía que la libertad produciría arreglos sociales humanos, lo que ha producido es gobiernos irracionales y fraudulentos que causan daños espantosos por seguir ideas disparatadas .


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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