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Entendiendo a Darwin
Selección de ContraPeso.info
8 diciembre 2010
Sección: CIENCIA, Sección: Análisis
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ContraPeso.info presenta una idea de Carlos Corral, Catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales. El texto también cita a Leandro Sequeiros, Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Agradecemos a Análisis Digital el amable permiso de publicación.

La idea central del escrito es apuntar la no contradicción entre la evolución y la existencia de un Creador, usando las ideas de un contemporáneo de Darwin, un célebre botanista que nunca vio esa oposición.

Se cumplen 200 años del nacimiento de un científico, que integró el darwinismo en su síntesis religiosa, Asa Gray (1810-1888), defendiendo las ideas de Darwin en Estados Unidos.

En noviembre de 1859 salía de la imprenta uno de los libros científicos más citados y también más vilipendiados de todos los tiempos: El Origen de las Especies por la Selección Natural.

Su autor era un naturalista aficionado que había dado la vuelta al mundo casi 30 años antes y que proponía una visión revolucionaria y materialista de la naturaleza.

Charles Darwin había escrito en el último capítulo de El Origen de las Especies: “Las ideas contenidas en este libro creo que no pueden ofender los sentimientos religiosos de las gentes”.

Sin embargo, muchas fuerzas religiosas se alzaron contra Darwin acusándolo de que sus ideas se oponían a lo que dice la Biblia, que reducía al hombre a un mero animal, que negaba al Dios creador y al Dios providente, que negaba el diseño divino del mundo, que presentaba una naturaleza atea y que sus ideas eran devastadoras para las nuevas generaciones.

Pocos creyentes lo defendieron. Uno de ellos, del que se cumplen el 18 de noviembre 200 años de su nacimiento, merece ser destacado. Es el botánico americano Asa Gray, un gran científico, médico, botánico y cristiano.

Quién era el botánico Asa Gray

Nació en Sauquoit, una aldea perteneciente al Estado de Nueva York en 1810 […] En 1831, recibió el doctorado en Medicina.

[…] dejó la Medicina por la Botánica […] 1842 fue nombrado profesor de Historia Natural en la Universidad de Harvard […] hasta 1873. Fue alumno de otro gran naturalista americano, John Torrey […]

De los muchos trabajos de Gray sobre Botánica, el más conocido es su Manual of the Botany of the Northern United States […] Conocido sencillamente como Gray’s Manual, ha tenido un gran número de ediciones con ilustraciones botánicas […] se considera a Asa Gray como quien logró la unificación del conocimiento taxonómico de las plantas en Estados Unidos.

[…]

Asa Gray —conviene destacarlo aquí— mantuvo una intensa e interesante correspondencia con Charles Darwin, a quien ayudó con valiosa información […]

Fue un fiel defensor de Darwin en los Estados Unidos y reunieron juntos varios de sus escritos para producir Darwiniana, un libro muy influyente en su tiempo.

Se puede decir que Asa Gray es el representante de lo que se ha llamado la “evolución teísta” —la aceptación de unos mecanismos evolutivos naturales (la selección natural) que son los elegidos por la providencia divina para que se produzca la evolución de las especies.

Para Asa Gray, Dios no actúa de forma directa sobre la naturaleza sino que se vale de causas segundas que aparentan materialismo pero que de hecho, para el creyente, no lo es.

Asa Gray y Charles Darwin

Gray y Darwin se conocieron personalmente en enero de 1839 durante una visita de Gray a Inglaterra. Más tarde, durante los años 1850, Darwin escribió a Gray en varias ocasiones pidiéndole información (una práctica que acostumbraban a hacer los naturalistas de entonces).

En 1854, el amigo y confidente de Darwin, Joseph Hooker, mostró a Darwin un artículo de Gray sobre la Flora of New Zealand, en la que Gray criticaba al geólogo y paleontólogo creacionista Louis Agassiz por su fijismo en no admitir cambios en las plantas.

En Abril de 1855, Darwin escribió a Gray para que le mandara un ejemplar de su Manual of the Botany of the Northern United States, publicado en 1848, en donde Darwin encontró algunos datos para apoyar su teoría de la selección natural.

En 1857, Darwin envió a Gray un manuscrito con sus ideas sobre la transmutación de las especies.

Desde entonces, la correspondencia entre ambos fue frecuente. Se inicia un intercambio de ideas – que se va profundizando y donde interviene también Hooker – que irán aclarando el pensamiento de Gray y de Darwin sobre el origen de las especies.

Pese a sus ideas religiosas, Gray acepta muchos de los planteamientos de Darwin. Gray escribe a Hooker en octubre de 1859 (un mes antes de la publicación del Origen de las Especies) diciendo que él no tiene en absoluto problema para aceptar que las especies aparecen por variación.

Gray opina que los resultados de Darwin son legítimos y que está de acuerdo en “cómo une la filosofía de la religión con la filosofía de su ciencia”.

En toda la correspondencia con Asa Gray —que según Darwin era quien mejor le había entendido [según escribe Darwin en una carta a Hooker]— rebosa la preocupación religiosa de Darwin.

[…] En tiempo de Darwin, los teólogos seguían fielmente las ideas de William Paley sobre el lugar y la acción de Dios en la Naturaleza. Paley había publicado en 1802 un grueso volumen sobre Teología Natural, que se estudiaba en los seminarios.

En él se afirmaba que, científicamente, es necesario aceptar la existencia de Dios dado que el “diseño” del mundo natural exigía la presencia de un diseñador.

Sin embargo, Darwin no necesita diseñador para explicar El Origen de las Especies. La selección natural es causa suficiente.

En su correspondencia con Gray, Darwin precisa que él no niega la existencia de un Creador, pero que éste pudo actuar de otra manera. Y en eso Gray le dio la razón, lo que supuso un espaldarazo emocional al inseguro Darwin.

Que un gran botánico y además creyente, le apoyara supuso sin duda un impulso para llevar a cabo sus proyectos.

Cuando se publicó El Origen de las Especies, Gray escribió una recensión muy clara, positiva y crítica en la revista The American Journal of Science. En contra de la oposición de sectores religiosos,

Gray arguía que la teoría de Darwin no suponía una visión atea de la Naturaleza. Y escribe:

“La teoría de la gravedad y la hipótesis nebular asumidas como la causa física universal y última, fue adoptada por el creyente Newton. Y lo mismo sucede con el origen de las especies por selección natural de Darwin. Si se toma como una causa particular y próxima, por la cual se obtienen unos resultados contingentes”.

Después de la publicación de El Origen de las Especies siguieron en contacto. Darwin confrontaba con Gray sus dudas religiosas. Uno de los temas que preocupaba a Darwin era el de la predeterminación. En una carta a Gray en Julio de 1860 le dice:

“Unas líneas más sobre leyes deliberadamente constituidas y resultados no previstos. Veo un pájaro que quiero comer, cojo mi escopeta y lo mato; lo hago de manera preconcebida. Un hombre inocente y bueno se encuentra bajo un árbol y lo mata un rayo. ¿Cree usted (y de verdad me gustaría saberlo) que Dios mató a ese hombre de manera preconcebida? Muchas o la mayoría de las personas así lo creen; yo no puedo, y no lo creo” [Autobiografía, p. 117].

Comentando Darwin la recepción de su libro sobre El Origen de las especies le dice:

“Respecto al punto de vista teológico de la cuestión, siempre es difícil para mi, estoy aturdido. No tenía la intención de escribir como un ateo. Pero reconozco que no veo tan claras como otros, y como a mi me gustaría ver, las pruebas de providencia y beneficencia a nuestros alrededor. Veo demasiada miseria en el mundo” [p. 350].

Asa Gray, publicó en el Atlantic Montly (1860) tres artículos, que luego se reimprimieron en la obra de Gray, Darwiniana, con el título: “La selección natural no contradice a la teología natural”. Darwin estaba contento con la interpretación de Gray

“Creo, que su folleto ha ayudado mucho a mi libro, se lo agradezco sinceramente por lo que a mí respecta: y como creo que las teorías son en gran medida acertadas tengo que pensar que ha hecho un gran servicio a la ciencia” [Correspondencia de Darwin, p. 365].

Concluyendo, Asa Gray es uno de los grandes botánicos americanos. Tanto es así, que el “Asa Gray Award” […].

Post Scriptum

El texto ha sido editado muy brevemente, en partes no medulares. La versión completa está disponible en el enlace señalado en la introducción.

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