Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Entre Libertad y Democracia
Eduardo García Gaspar
11 octubre 2010
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
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Cuando se examinan los medios noticiosos, pero sobre todo los comentarios editoriales, me decía un amigo, se percibe un sesgo muy claro: casi todo está basado en las celebridades del momento en la política.

Se nombran nombres, chismes, dimes y diretes, declaraciones, y en eso queda el comentario.

Hay, continuó diciendo, una terrible escasez de discusión de ideas, todo se va en la noticia más reciente y que es tratada como si fuese un chisme de la vida privada de un artista de cine.

Pero lo más terrible, siguió él, es que el ignorar a las ideas detrás de la noticia crea una mentalidad en la que cualquier eslogan sustituye al sentido común.

Creo que mi amigo tiene un punto válido. Un ejemplo de esta renuncia al sentido común es la transformación del significado de la democracia. Si nos vamos a las ideas originales, ella es un mecanismo de gobierno y nada más que eso. Un mecanismo que persigue un objetivo simple: evitar abusos de poder.

Y para evitarlos, lo que hace es enfrentar al poder con el poder, como lo expresa Montesquieu: dividiendo al gobierno en tres ramas con funciones diferentes y que no pueden unirse. No es complicado de entender y se ha ampliado a las elecciones, un elemento importante, que permite cambios pacíficos de gobierno.

Sin embargo, la democracia ha sido transformada en eslóganes sin mucho sentido. Incluso se le ha calificado de ser una forma de vida. No es para tanto, la verdad, pues es sólo un mecanismo político y nada más. A la democracia, en una interpretación desafortunada, se le ha hecho equivaler a igualdad.

Eso es lo que hace sostener como democrático el reclamo de igualdad total, calificando de antidemocrática a cualquier diferencia. Por ejemplo, una universidad democrática es la que acepta a todos y los considera iguales, sin hacer distinciones por capacidades diferentes. Y se da por supuesto que la educación superior debe ser democrática.

No tiene sentido, pero se hace. Igualmente se considera como democrático el considerar a todas las opiniones como igualmente meritorias, no importa si son brillantes o idiotas. Es ésta la transformación de la democracia a la que me refiero, convertida en un eslogan de “todos iguales”.

Como existe esa pasión desbocada por la igualdad, la democracia también ha sido transformada en un delirio absurdo por los diálogos colectivos y las decisiones por mayoría de votos. El sistema de decisiones de mayoría es ineficiente y se usa en procesos políticos en los que no hay otra posibilidad de acuerdo. No todo puede ser sujeto a votos. Sería pésimo hacerlo.

La democracia, transformada en eslóganes, se convierte en “decisiones por mayoría”, un peligro inmenso del que nos previó J. Stuart Mill al hablar de la dictadura de la mayoría: una situación en la que la persona está sometida a una dictadura y se le calificará de antidemocrática cuando difiera de la opinión del resto.

Lejos de querer aplastar al individuo con decisiones mayoritarias en todo y una igualdad absoluta, la democracia en su sentido original reclamó libertad para cada persona luchando contra el abuso de la autoridad. Las cosas han cambiado notablemente y ahora llega a ser democrático lo que anula a la libertad personal.

La situación es difícil para los que defienden las libertades humanas. Si defendemos esas libertades no tenemos otra opción que rechazar la nueva concepción de la democracia y se nos califica de antidemocráticos en el lenguaje políticamente correcto. No creemos en la igualdad absoluta, ni en las decisiones mayoritarias, que son los eslóganes de moda.

El punto bien vale una segunda opinión por lo que comencé diciendo. Cuando las discusiones se centran en las celebridades políticas del momento, se pierde la discusión más importante que es la de las ideas. Cuando el tema de conversación es ese político de moda, las ideas se abandonan y se convierten en frases contagiosas, esos eslóganes políticamente correctos que tienen la firmeza de una gelatina.

Mucho me temo, y esa es una gran preocupación mía, que la educación política en muchos países se limite a estar al día, más o menos, del último escándalo de gobierno, o del más reciente pleito partidista. Quien tiene sólo esa información puede perder el rumbo con facilidad. Las ideas son las únicas brújulas que tiene nuestra mente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Entre Libertad y Democracia”
  1. Guillermo Dijo:

    El concepto original de democracia era PRECISAMENTE gobierno de la mayoría. No libertad, ni separación de poderes. ESA confusión es EL peor eslogan de ese liberalismo mal planteado, ignorante, y poco consistente que algunos defienden. Jefferson, et al, lo supieron. La democracia es terriblemente peligroso y absolutamente inferior a un sistema republicano-constitucional fuertemente anclado en el iusnaturalismo liberal clásico (sistema que también se mostró insuficiente al abrirle paso a los cambios que introdujeron estatistas como Hamilton, Roosevelt u Obama). NOTA DEL EDITOR: no, la democracia tiene un origen claro en la división del poder y la defensa contra abusos de gobierno, Y, sí, bajo la prostitución de la democracia como la voluntad mayoritaria, la mejor opción es ver una república.





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