Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es lo Que Piensa la Gente
Eduardo García Gaspar
3 septiembre 2010
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es una posibilidad real que buena parte del electorado, en un país con elecciones, tenga una idea contradictoria de lo que espera de sus gobernantes. De ellos suele esperar la mejora significativa del país.

La gente, mucha de ella, vota por ellos creyendo que serán la gran diferencia en el futuro del país. Pensar de este modo es sólo posible si se presupone un gobierno con mucho poder, realmente mucho poder. Tanto como para que sus órdenes sean obedecidas sin chistar porque gracias a tales órdenes el país progresará.

Puedo imaginarme que este sentimiento sea más común en los lugares en los que la democracia es reciente, donde las personas están acostumbradas a gobiernos personalistas sustentados en caudillos, o al menos en personas con una gran concentración de poder. En esos lugares, a pesar de que exista democracia, es decir, conteo de votos, se sigue pensando en un gobierno con enorme poder.

En esos lugares, y México, como muchos otros es uno de ellos, buena parte del electorado cree que su participación política consiste en elegir a las personas que concentrarán el poder en el siguiente período de gobierno. Y, con eso, piensa que ya su gobierno es democrático. Todo porque el siguiente todopoderoso en turno ha ganado una votación.

La creencia es errónea. La democracia es bastante más que ir a votar una vez cada determinado número de años, pero la idea contradictoria se deja ya ver. Cuando el electorado en buena parte piensa que de lo que se trata es de tener elecciones razonablemente limpias y nada más que eso, sucede algo terrible entre quienes disputan el poder.

Elecciones basadas en la creencia de que ellas son un medio para elegir a los que en el siguiente período salvarán al país crean un medio ambiente que es propicio a las más encarnizadas luchas por el poder entre los gobernantes. Ellos entenderán que todo lo que tienen que hacer es convencer , por cualquier medio, al mayor número de personas de votar por ellos… y que una vez lograda esa victoria, todo el poder será suyo.

Póngase usted en el lugar del gobernante que sabe de sobra que la mayor parte del electorado piensa dos cosas nada más.

  • Una, piensa que debe haber elecciones limpias y que el que gane mas votos debe llegar al poder.
  • Dos, piensa que los elegidos, especialmente el presidente, serán la salvación del país.

Conociendo esas cosas del electorado, el gobernante tiene frente a sí un sólo escollo que salvar, las elecciones, lograr el mayor número de votos. Una vez brincado el obstáculo, el poder será suyo, todo el poder y que será mucho porque eso presupone y desea el electorado. Si se cree que el gobierno electo es el salvador del país, se le querrá dar mucho poder.

Y la recompensa de ganar las elecciones es esa gran cantidad de poder. Tan grande que dará pie a fuertes luchas, grandes conflictos. Ese poder es un premio de tales dimensiones que motivará a cualquiera a realizar los más alocados actos y tendrá las más cuestionables conductas. Ese gobierno no será de gobernantes. Será de gladiadores en lucha eterna por el poder.

Para poder comprender esto un poco mejor, es necesario ver la situación opuesta, la de un electorado que comprenda que los gobernantes no son salvadores de la nación, ni mesías de proyectos nacionales milagrosos. En un lugar donde el electorado entienda esto, su gobierno será más pausado, menos sujeto a luchas por el poder… porque el poder por el que lucharían es mucho menor.

En esa democracia verdadera, con un gobierno de escaso poder, los gobernantes ya no ven en el gobierno una fuente inagotable de riqueza personal, ni tendrán beneficios que repartir entre sus incondicionales. El electorado, en estos lugares, no tiene la preocupación de elegir al salvador nacional que deba ser obedecido sin chistar, porque lo que desea es que el gobierno proteja sus libertades y nada más.

Lo que vale una segunda opinión en estas consideraciones es el papel que juega el ciudadano en las elecciones. Cuando los ciudadanos creen que la democracia empieza y acaba el día de las elecciones, sin quererlo crean un incentivo perverso en los gobernantes, el de un poder excesivo y exagerado, por el que estarán dispuestos a las más crueles disputas.

Y eso hará que un gobierno no gobierne, sino que sea un escenario continuo de luchas por el poder. Cosa muy diferente sería si el ciudadano creyera otra cosa, que ningún gobernante es un mesías.

Post Scriptum

El caso mexicano ha sido ése durante años. El electorado se equivoca pensando que los gobernantes son mesias nacionales, cuyo único requisito es ganar un conteo de votos. Creyéndolos salvadores del país, los gobernantes concluyen que tienen gran poder y dejan de gobernar para concentrarse en una sola cosa: ganar el poder y es así que el día que termina una elección comienza la campaña electoral para la siguiente.

El que, por ejemplo, el presidente en México no acuda a presentar su informe anual frente a los legisladores es un síntoma de esta situación: las cámaras legislativas no son recintos de gobierno, sino escenarios de lucha por el poder.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Es lo Que Piensa la Gente”
  1. Dra. Bernal Dijo:

    Salimos de una sucesión de caudillos, dioses o reyezuelos cuyo poder duraba 6 años y todavía no nos hemos dado cuenta de la oportunidad que se nos presentó a los ciudadanos con la alternancia. Los partidos “revolucionarios” siguen prometiendo en cada candidato un salvador. El PAN ofrece mayor poder para los ciudadanos y le tenemos miedo a ése poder, nos asusta tener que tomar nuestras propias decisiones.

    ¿Cómo convencer a la ciudadanía que ser libre no duele?





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