Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es lo Que Quieren
Leonardo Girondella Mora
17 diciembre 2010
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Todo lo que pretendo hacer es exponer una idea que suele producir confusiones inútiles en las discusiones acerca de los mercados libres —cuando sus críticos y sus defensores parten de dos plataformas distintas.

El crítico de los mercados libres suele hablar mal de ellos diciendo que ellos producen bienes innecesarios, superfluos e inútiles, que crean malos hábitos de consumo y dañan a la persona.

De esa opinión deriva su remedio: la producción de bienes debe ser decidida por una autoridad que tenga la misión de evitar la existencia de ese tipo de bienes —por ejemplo, usando los llamados impuestos al mal, como los de tabaco y alcohol.

Casos recientes de esa crítica han sido las intenciones de regular alimentos chatarra, elevar impuestos al tabaco, prohibir ciertas grasas y otros más.

Por su parte, el defensor de los mercados libres suele hacer una mala defensa frente a ese ataque y termina por aceptar que, efectivamente los mercados libres producen bienes que claramente son cuestionables y no sabe muy bien cómo argumentar en contra de esa crítica.

&&&&&

Lo que sigue examina la crítica y la defensa, y propone cómo debe ellas comprenderse.

• El crítico de los mercados libres entiende que los mercados libres producen bienes innecesarios, superfluos o incluso dañinos.

• El defensor de los mercados libres no suele entender siempre que los mercados libres no producen esos bienes innecesarios, superfluos o dañinos —lo que el mercado produce son los bienes que desean los consumidores.

Puesto de manera resumida y para comprender mejor esta discusión: los mercados libres no producen los bienes que se necesitan según el criterio normativo ético o moral de una o más personas —los mercados libres producen lo que las personas desean tener o consumir.

Es lógico y esperado, por tanto, que exista una discordancia entre lo que un mercado libre ofrece a las personas y lo que una de ellas espera que ofrezcan según su propio criterio moral. Este es el origen de la discusión inútil sobre el tema.

En un mercado libre se encontrarán buena cantidad de bienes. Habrá, por ejemplo, alimentos como frutas y verduras, pero también alimentos chatarra y tabaco. El cúmulo de bienes será determinado por los deseos acumulados de los compradores y usuarios. Esta es la realidad de un mercado libre.

La realidad de ese mercado libre no necesariamente coincidirá con lo que es deseable o mejor —en un mercado libre se tendrá, por ejemplo, establecimientos nocturnos de dudosa reputación, que serían reprobables moralmente.

Un mercado libre no produce bienes que siempre coinciden con expectativas morales siquiera mínimas, pero sí produce lo que las personas quieren comprar —si esto se comprende la discusió que siga  tiene oportunidad de volverse más ordenada y productiva.

Puede ella ya centrarse en el origen de la existencia de productos innecesarios, superfluos e incluso dañinos: ellos existen porque existen personas que los desean comprar y personas que desean satisfacer ese deseo.

Surge entonces una comprensión mejor del problema de la existencia de esos productos —no los produce ni crea el mercado libre, sino que los crea y produce la voluntad de algunas personas. Esto cambia el eje de la solución.

Si el crítico de los mercados libres quiere resolver la existencia de esos productos indeseables por medio de su prohibición, aplicará una solución errónea —prohibir la oferta de esos productos no considera el origen real de su existencia, que es el deseo del comprador por tenerlos.

La prohibición de drogas y alcohol es quizá el ejemplo clásico —no considerar que el origen de los productos es el deseo de quien compra aunado a la iniciativa y riesgo del que ofrece. Total, se crea un nuevo mercado libre, pero ilegal o indeseable al menos.

Todo lo que he querido hacer es apuntar explícitamente que la crítica que se hace a los mercados libres, de producir bienes indeseables es errónea —por lo que lleva a soluciones también equivocadas, que tienen efectos colaterales indeseables.

Un mercado libre produce y ofrece los bienes y productos que los compradores quieres comprar —una diferencia sutil, pero básica, que sí lleva a posibles soluciones efectivas, basadas en persuadir a las personas sobre cambios en sus preferencias de compra.

Addendum

Un punto relacionado con el anterior es el del usuario razonable de productos considerados indeseables —por ejemplo, el caso de quien consume alimentos chatarra con moderación, o quien bebe de la misma manera. Prohibir esos productos lastimaría a esos compradores sin que su conducta justificara el castigo.

En el caso de las drogas, su prohibición lleva a efectos colaterales muy indeseables, especialmente el financiamiento a los grupos criminales que las producen y distribuyen.

Nota del Editor

En ContraPeso.info: Libertad Económica existe una gran cantidad de material sobre el tema genérico. Es uno de los terrenos en los que la libertad debe ser respetada como derecho, igual que se hace con las libertades políticas, de expresión, religiosa y demás.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras