Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Es Usted Celosa?
ContraPedia ContraPedia
4 noviembre 2010
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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Los celos son algo muy común entre las mujeres, al menos según, la escritora Julep von Koto de Bordeseaux y Hohewlohew, en su gentil contribución a esta enciclopedia y que a continuación sigue.

Pueden ser los celos grandes fuerzas constructoras y pavorosos rayos de destrucción, porque los celos se dan en diferentes dosis. Hay mujeres que no son nada celosas y hay mujeres que lo son excesivamente. ¡Lastima!

Lo mejor es una dosis moderada que aplaque los instintos naturales de su novio o marido, lo suficientemente para que su relación con él sea tolerablemente agradable.

Celos. Esa sola palabra evoca tantos significados en mi mente que desafían una descripción fiel. Lo cierto es que, nosotras, las mujeres, debemos conocer muy bien nuestra capacidad de tener celos y así podernos comportar de una manera razonable; ni muchos, ni pocos, solo los suficientes.

En mi largo peregrinar por este mundo he conocido muchos casos de mujeres celosas que han sufrido indeciblemente.

Por ejemplo, el caso de Guadalupe A., tremendamente celosa, especialmente cuando su marido regresaba tarde del trabajo, según él, con una serpentina en vez de corbata; cierto día, el esposo de Guadalupe no pudo justificar la pérdida de un calcetín durante una asamblea de accionistas y ahí terminó un matrimonio.

Motivada por estos y otros hechos, he construido una prueba científica que nos ayudara a todas nosotras a tener una idea exacta del nivel de celos que poseemos. Se trata de una prueba psicológica que usted debe hacerse a sí misma contestando con toda honestidad.

Fueron muchos los años que tardé para desarrollar este test. La principio quise utilizar manchas de Roschard pero nunca entendí bien cómo funciona la interpretación de las manchas.

Todavía recuerdo cuando, por equivocación, no mostré a una mujer una mancha, sino un mapa de Inglaterra y ella me contesto que veía ahí un príncipe heredero. Tuve que cambiar el método y seleccioné preguntas más directas y fáciles de contestar.

La prueba que desarrollé es sencilla. Todo lo que usted tiene que hacer, querida lectora, es leer cada una de las frases y luego decir qué tan de acuerdo está usted con cada una de ellas.

  • 1. No estoy nada de acuerdo.
  • 2. No estoy de acuerdo
  • 3. No estoy muy de acuerdo
  • 4. Estoy algo de acuerdo
  • 5. Estoy de acuerdo
  • 6. Estoy totalmente de acuerdo

Anote, después de cada frase, que tan de acuerdo está con ella escribiendo el número correspondiente del 1 al 6. Recuerde que tiene que contestar con la verdad.

Cada vez que pasan por mi marido sus amigos a la casa me imagino que se trata de mujeres hábilmente disfrazadas de hombres.

Me gustaría poder vestirme de manera más llamativa pero me lo impide la comida que todos los días tengo que preparar.

Me molesta que mi marido llegue a casa con la camisa mal abrochada cuando sé que salió de día correctamente.

Me gustaría tener otra nariz, aunque fuera como la de Barbara Streisand.

Siempre reviso los bolsillos de la ropa que se puso el día anterior mi marido.

Me gustaría tener un cuerpo como el de la Zeta Jones aunque la verdad no puedo dejar los pastelillos.

Me pongo muy inquieta cuando mi marido se ríe solo y sin motivo aparente.

Me gustaría leer Los Miserables.

De hecho, me daría tiempo de leer Los Miserables mientras espero que mi marido llegue por la noche.

Más de una vez he intentado darle celos a mi marido poniendo un disco de Julio Iglesias y besando la portada mientras él ve el fútbol en la televisión.

No creo en la necesidad de viajar por razones de negocios, todo se puede tratar por teléfono.

He buscado, pero no encuentro bikinis de mi talla.

No deberían permitir que las mujeres trabajaran en las empresas y mucho menos si son jóvenes y solteras.

Los hombres son todos, sin excepción, unas bestias sexuales que sólo buscan una satisfacción personal.

Cada vez que pienso en que efectivamente sí hay mujeres liberadas me pongo a temblar.

Cada vez que le hablan por teléfono a mi marido sufro escalofríos.

De verdad deseo que la secretaria de mi marido no trabaje tanto como él.

Muchas veces he pensado que me estoy volviendo vieja y que mi marido lo nota especialmente cuando me acuesto con crema en la cara.

Es lamentable que las lociones de hombre sean tan parecidas a los perfumes de mujer.

Estoy segura que mi marido tiene una gran inclinación por las rubias, las pelirrojas y las morenas.

Me gustaría poder ver, aunque sea un momento, las cuentas de cheques y de tarjetas de crédito de mi marido.

Bueno, pues cualquier suma de puntos superior a seis es calamitoso. ¡Pobre amiga mía! ¿Verdad que se sufre?

ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.





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