Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es Como Los Tomates
Eduardo García Gaspar
19 febrero 2010
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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La nota dijo lo que sabemos todos. Reportó que “La principal amenaza para los habitantes del valle de México es la falta de agua debido al aumento de la demanda y la reducción de la disponibilidad”. Eso lo dijo José Luis Luege Tamargo, la cabeza de Conagua, un organismo federal en México (El Economista, 19 enero 2009). Y, además, afirmó que

“la reducción de la disponibilidad del agua se relaciona con el incremento de la demanda, factores derivados del crecimiento poblacional en los últimos 50 años… [lo que requiere] un cambio de cultura en lo que se refiere al aprovechamiento del agua… que la población tome conciencia y la utilice responsablemente”.

Total, más de lo mismo que se tiene en todas partes. Un burócrata federal busca un problema, lo encuentra, lo amplía y da una solución que no es precisamente imaginativa ni entiende el real problema. Quizá para ese cambio de cultura que desea, pedirá más presupuesto para hacer una campaña de publicidad que de poco servirá.

Lo que sucede es que los gobernantes no piensan en los tomates y eso les hace delirar. Si se pusieran a reflexionar en los tomates, seguramente tendrían mejores ideas. Si se les hace difícil pensar en los tomates, podrían pensar en las naranjas. No es difícil de hacer, incluso para un gobernante.

Posiblemente no lo sepan ellos, pero los tomates tienen una cualidad sorprendente. Además de tener vitamina C, ellos tienen precios que suben y bajan. De verdad, es cierto. Usted lo sabe ya y ve que en ciertas temporadas del año los tomates suben sus precios, pero en otras los bajan. Esto debe ser una noticia novedosa para el gobernante, pero es cierto.

Y, no es mucho pedirle al gobernante que imagine lo mismo para el agua. El agua también es un bien, uno que tiene precios. Todos los bienes los tienen dependiendo de su abundancia y de su valor percibido. El agua, por ejemplo, es más valiosa que los tomates, pero cuesta menos porque abunda más que los tomates.

Si el agua es escasa, que es de lo que se queja el funcionario de Conagua, su precio debería subir. conforme se eleva su demanda Si no sube, sucederán cosas malas, como esa falta de la que se lamenta. Un precio mayor la evitaría. Igual que se se evita la falta de tomates cuando hay poco oferta. Hasta puede graficarse la demanda.

Ni modo así es la realidad. Y es inmensamente mejor que esperar un cambio en la cultura de la gente para que use responsablemente el agua.

Es lo que los economistas llaman incentivos: los humanos tenemos la capacidad de comprender lo que sucede a nuestro alrededor y actuar más o menos racionalmente buscando las cosas que nos interesan. Si vemos que el tomate está a muy bajo precio, tenderemos a comprar más y si tiene un precio alto, consumiremos menos.

Al agua le sucederá lo mismo. Si el agua tiene un precio bajo, la usaremos mucho, dándole usos no prioritarios, como lavar los coches a diario o algo igual de poco prioritario. Pero si el agua sube de precio, tenderemos a abandonar esos usos no prioritarios. No es complicado de entender, incluso para un gobernante.

El tema bien vale una segunda opinión para señalar que decir que el agua escasea es una tontería. Todos los bienes son escasos. El problema no es escasez de agua, es uno de precio tan bajo que la gente le da usos no prioritarios y eso es lo que produce una demanda mayor a su oferta.

¿Quién pone precio al agua? Ése es el responsable de una demanda mayor que la oferta, y es el gobernante. Al final de cuentas, el gobierno ha creado un problema al poner un precio por debajo del natural, lo que produce más demanda y desperdicio… y cree que puede resolver eso cambiando la cultura de la gente. No es un problema de cultura, es un problema de falla en las neuronas del gobernante.

Si él pensara en lo que le sucede a los tomates, entendería por qué hablar de un cambio de cultura en el consumo del tomate es un absurdo… igual de extravagante que hablar de una cultura del agua. No es cultural, es económico y se origina en un precio artificial de un bien. El mismo problema lo tendría cualquier bien con un precio demasiado bajo.

Total, este es otro caso que confirma algo poco reconocido: los gobernantes creen que pueden manipular a la realidad sin consecuencias. Lo siento, pero no se puede… sería maravilloso ese mundo de precios bajos por decreto, pero…

Post Scriptum

Otra variable a considerar, es la obvia. Antes de aplicar una solución cualquiera al manejo responsable del agua, tendría que localizarse el corazón del consumo. Las cifras que conozco indican que el consumo de agua en hogares no es el principal: hay dos usos que pueden representar la gran mayoría de ese consumo, el de riego en agricultura y el de producción de energía, como un 80% entre los dos. El consumo en casa quizá sea de como el 10% del total (Becker, G. S., & Posner, R. A. (2009). Uncommon Sense: Economic Insights, from Marriage to Terrorism. University Of Chicago Press. p. 239).


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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