Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es Humana, Completa
Eduardo García Gaspar
14 abril 2010
Sección: SALUD, Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
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La definición se encuentra por todas partes en Internet. Ella afirma que la OMS definió a la salud sexual como,

“la posibilidad del ser humano de tener relaciones sexuales gratificantes y enriquecedoras, sin coerción y sin temor de infección ni de embarazo no deseado, de poder regular la fecundidad sin riesgos de efectos secundarios desagradables o peligrosos; de tener un embarazo y parto seguros y, de tener y criar hijos saludables”.

Pero, en la BBC, hay una nota en la que parece aclararse que la OMS no lo ha puesto así, sino que lo hizo otra asociación, la Asociación Mundial de Sexología, que efectivamente ayuda a la OMS y, faltaba más, ha hecho su lista de derechos sexuales.

Por mi parte, colaboro con otra definición, la de salud alimenticia, a la que defino como,

el comer de manera gratificante y enriquecedora, sin coerción y sin temor a engordar, ni padecer infecciones, ni de elevar el colesterol; de poder comer sin riesgos de efectos secundarios desagradables o peligrosos, como gordura y obesidad; de tener el número de platillos que se quiera sin consecuencias físicas.

Es lo mismo. Pero, lo curioso es que la salud sexual se toma en serio y lo escribí de la salud alimenticia se tomará en broma. Todo esto bien merece una segunda opinión.

Digamos que a usted le gusta el pateé francés, el de hígado de ganso. Usted tiene la libertad de comerlo si lo quiere y hacerlo sin que otros interfieran en esa decisión. No hay problema. En realidad no es un derecho, sino una libertad, porque usted no puede exigirle a nadie ese pateé, a menos que pague por él.

Lo mismo va para las relaciones sexuales. Si usted quiere tenerlas, tiene la libertad de hacerlo sin que nadie interfiera con usted, obligándolo o prohibiéndolo. Tampoco hay problema. Y tampoco es en realidad un derecho porque usted no puede reclamarle a nadie eso de tener relaciones sexuales, a menos que convenza a otra persona o le pague.

Se trata de libertades, no de derechos. La distinción es importante, porque un derecho impone obligaciones concretas en los demás, como el proveerle con el pateé o con una persona dispuesta. La libertad sólo impone la obligación en el resto de no interferir, pero usted debe obtener el pateé o la persona.

La otra parte es la más interesante. Usted tiene libertad de comer pateé, pero exigir que el pateé no le eleve el colesterol es un absurdo, una petición kafkiana. Comer patée no acarrea ninguna garantía de que el pateé no le caiga mal, no le eleve el colesterol, no le enferme o cause daño alguno. Que eso suceda, es su riesgo personal y no puede reclamar que entonces ya no tiene salud alimenticia.

Ahora usted decide tener relaciones sexuales, pero de manera que exige salud sexual, que eso no le cause enfermedades, ni que produzca embarazos, ni otros efectos colaterales. Si eso sucede, es su riesgo y a nadie puede reclamar que ya no goza de salud sexual. Usted ya es mayorcito y tomó una decisión cuyas consecuencias sabía.

Sabemos todos que comemos con una función clara biológica, la de mantener la vida. Es la causa central del comer y existe un proceso conocido de la digestión de la comida. Pero comer también es un placer y si sólo se le da ese uso al comer, puede haber consecuencias conocidas de menor salud.

También sabemos que tenemos relaciones sexuales siguiendo un proceso biológico cuyo propósito central es tener descendencia, otra manera de mantener la vida. Pero como en el caso anterior, también las relaciones sexuales son placenteras. Si sólo se persigue el placer alterando el proceso corporal, debemos esperar consecuencias.

Llegó con eso a mi punto. Existen funciones biológicas que significan placer sensorial, pero que tienen una justificación clara independiente del placer, mantener la vida sana. Si tratamos de darle vuelta a la razón biológica humana, para quedarnos con el placer solamente, habrá consecuencias negativas.

Efectos de menor salud física por uso de medios artificiales que evitan las consecuencias biológicas. Y consecuencias mentales de menor dominio de la conducta propia y la búsqueda del placer inmediato, sea comer, beber, sexo. Los humanos tenemos aspiraciones más maduras a esas de buscar placer sexual o culinario exigiendo que no haya consecuencias.

Estamos en busca de la salud humana, corporal y mental también.


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