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Es Imposible Predecir
Selección de ContraPeso.info
1 marzo 2010
Sección: EDUCACION, Sección: AmaYi
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El gran tema de este resumen es la predicción de fenómenos humanos. Es el terreno de los pronósticos económicos, pero también el de la planeación de la economía. ¿Es posible hacer pronósticos? Desde luego. Se hacen todos los días.

El problema no es ése, sino que los modelos que intentan predecir sucesos futuros contienen errores fundamentales. Tantos que todos esos modelos resultan inútiles. Taleb argumenta eso sosteniendo que no se tienen información suficiente para pronosticar y que hay posibilidades infinitas que no pueden considerarse.

El libro consultado fue el de Taleb, N. (2007). The black swan : the impact of the highly improbable (1st ed ed.). New York: Random House, pp.171-184. Aunque partes del libro resultan innecesarias, su idea central es de extrema utilidad, incluyendo aplicaciones como una nueva confirmación de la imposibilidad de planear la economía.

En esta parte de su obra, Taleb presenta a tres pensadores.

Sus ideas le servirán para reafirmar su punto sobre las dificultades de predecir eventos.

De Popper va a Poincaré y de allí a Hayek, usándolos para concluir la imposibilidad de ver el futuro.

Popper

Menciona la oposición de Popper al historicismo, esa opinión de algunos que pensaban que es posible tener un entendimiento científico de la historia.

Se refiere a las limitaciones para pronosticar sucesos históricos y a la necesidad de reducir el status de las ciencias sociales a una posición inferior, en este sentido, a la de las ciencias exactas.

No es lo mismo la Física que la Historia. Usar los métodos de la primera en la segunda es un error.

Para conocer con anticipación un evento histórico es necesario predecir el desarrollo tecnológico y eso es imposible, fundamentalmente imposible. Explicarlo es simple y sencillo.

Taleb usa el ejemplo siguiente. Si una esposa predice que mañana sabrá con certeza que su esposo la engañó, entonces necesariamente sabe hoy que la engaña. Si se espera lo que se esperará en el futuro, entonces ya se espera hoy.

Sigue Taleb ahora con otro ejemplo. Una persona durante la prehistoria hace una predicción sobre el invento futuro de la rueda. Si hace esa predicción, eso significa que la persona sabe lo que es una rueda y también tiene una idea de cómo hacerla. Ya la inventó.

Para entender el futuro, por tanto, es necesario tener elementos de ese futuro y tenerlos hoy es equivalente a decir lo que hoy sucede, no lo que sucederá mañana.

Si en la Edad Media nuestros tiempos hubieran sido predichos, ello significaría que en esa época se habrían tenido inventos como la electricidad, o los barcos de vapor. Esta no es una consideración sin consecuencias.

El mero saber que algo ya ha sido inventado a menudo produce una serie de invenciones similares. Si llegase el día en el que sea posible pronosticar las invenciones futuras, ese mismo día será uno en el que todo lo posible habrá ya sido inventado.

El autor dice que no tenemos capacidad para comprender lo no conocible. Con frecuencia se asevera que ciertas cosas no podrán ser conocidas, como cuando se pensaba que jamás podría saberse la composición química de las estrellas.

No sabemos hoy lo que sabremos mañana. Si supiéramos lo que mañana sabremos, ya lo conoceríamos hoy.

Esto es obvio, pero aún así siempre se tiende a pensar que se ha llegado al límite del conocimiento. Cada generación hace eso, sin recapacitar que lo mismo se decía en tiempos pasados.

Poincaré

Henri, no Raymond su primo que fue presidente en Francia, es también calificado como un gran filósofo, tanto que ha sido puesto de lado por los que se dicen filósofos.

Popper hizo de escepticismo un método constructivo. Poincaré filosofó sobre los límites del conocimiento. Son personas con perspicacia, realistas, que dicen lo que piensan, igual que Hayek.

Tenemos limitaciones en nuestro conocimiento. Existen los fenómenos no lineales. Efectos pequeños pueden tener consecuencias enormes, una idea que se popularizó con la Teoría del Caos (véase Causas Muy Pequeñas).

Las no-linealidades imposibilitan pronósticos. Ellas impiden el uso de herramientas matemáticas para pronósticos extensos.

La idea de Poincaré es sencilla. Al intentar proyectar el futuro, cada paso de la proyección necesita una elevación de la precisión sobre la dinámica del proceso que se está modelando. El pronóstico se degrada abruptamente en cada paso futuro y eso impide la precisión.

Muy pequeños cambios en los datos de una predicción climática producen resultados en extremo diferentes. Se necesitaría tener una precisión absoluta del pasado.

Para ejemplificar esto, el autor usa un sistema solar con sólo dos cuerpos. Aquí es posible hacer predicciones sin error al infinito. Pero la introducción de un nuevo cuerpo estelar, lo impedirá. Incluso un pequeño cometa cambiará las cosas.

Es igual que pronosticar el crecimiento de las ramas de un árbol. Cada bifurcación tiene una multiplicidad posible, igual que la historia del tablero de ajedrez en el que cada cuadrante recibe el doble de semillas de trigo que el anterior (véase Peticiones Exponenciales: esa cantidad representaría más que la producción mundial del grano).

Otro ejemplo, el de la mesa de billar. Pronosticar el resultado del primer tiro es posible. Bastan unos pocos conocimientos y datos. Predecir el siguiente impacto es más difícil, pero aún posible con datos más precisos.

Para el noveno impacto sería necesario conocer el efecto gravitacional de una persona colocada cerca de la mesa. Llegará un punto en el que las predicciones harán necesario conocer todas las partículas del universo.

Y eso sucede con cosas materiales que no tienen voluntad propia y pueden seguir un sólo curso de acción. Los intentos de predecir eventos humanos enfrentan esa dificultad y también la de la libertad: las personas no se comportan como bolas de billar.

Poincaré propone poder hablar y discutir sobre las propiedades de un sistema dinámico, pero no usar matemáticas para predecir su comportamiento.

Hayek

Para Taleb, el mérito de este economista se encuentra en la argumentación en contra del uso de los sistemas de las ciencias duras en las ciencias humanas o sociales. Totalmente opuesto a lo que más tarde sucedió en Economía más tarde (véase Las Personas y La Economía).

Un real pronóstico no se hace por mandato, sino orgánicamente por el mismo sistema. Un agente responsable de la planeación del sistema no puede tener el conocimiento total agregado y muchas piezas importantes serán perdidas.

La sociedad, por el contrario, sí cuenta con todas esas piezas de información que no tiene el planeador central que manda.

El problema es que sobreestimamos nuestra capacidad para comprender cambios pequeños, los que forman al mundo, y la importancia que debe asignarse a cada uno de ellos.

Es una falla muy arraigada en las organizaciones, lo que hace decir al autor que por eso teme a las empresas y a los gobiernos. Ambos hacen pronósticos sobre tasas de interés, crecimiento económico, ventas y otras cosas.

Que las empresas hagan los pronósticos que quieran y sobrevivirán o no, independientemente de sus pronósticos ,y pagarán ellas mismas el costo de sus errores, incluso con beneficio al consumidor.

Pero los gobiernos son un asunto más serio en el que debe asegurarse que las personas no paguen sus errores. En un mercado libre las empresas pueden ser tan incompetentes como quieran, pero no los gobiernos.

En realidad, la debilidad de nuestro conocimiento aplica no sólo a las ciencias sociales, sino a todas las ciencias. Lo que es un error es trasladar a las ciencias humanas los métodos de las ciencias exactas.

El lenguaje y los eventos humanos se parecen. No tienen una autoridad central, pero aún así será difícil convencer al planeador central de que la gente no seguirá su modelo del mundo. El planeador no posee el conocimiento tácito, que no puede ser codificado, necesario para planear.

En teoría es posible proyectar el comportamiento futuro de un sistema físico de elementos sin autonomía propia. Posible en teoría, pero imposible en la práctica.

Se necesitaría una información total y perfecta. Modelar el comportamiento humano es otra historia muy diferente. Si algún humano pudiese predecir todas sus acciones entonces no sería tan libre como cree (a lo que puede agregarse que la persona necesitaría una información precisa sobre todas las posibilidades que se le presentarían en el futuro, lo que es imposible).

La disyuntiva es clara. Quien crea en la libertad humana no puede aceptar los pronósticos sociales y económicos.

No pueden predecirse las acciones de las personas. El truco usado por los economistas para salirse de esa dificultad es usar el supuesto del comportamiento racional que maximiza resultados y vuelve estéril todo lo que eso produce.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.





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