Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es Mejor, Pero no es Ideal
Leonardo Girondella Mora
22 febrero 2010
Sección: ESCUELAS, LIBERTAD CULTURAL, Sección: Asuntos
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Lo que quiero hacer es presentar una experiencia educativa —la de Nueva Zelandia, según fue resumida en un documento de la The Lone Star Foundation Conference a finales de diciembre de 2000.

Su autor fue el Hon. Maurice P. McTigue Q.S.O., Distinguished Visiting Fellow en el Mercatus Center de la George Mason University. Lo allí explicado es un punto de referencia que puede servir de inspiración a acciones de mejora educativa.

Lo presento de manera puntual en lo que sigue —a lo que añado comentarios míos.

• El punto de partida es uno filosófico —en ese país se presupone que el papel del gobierno es ofrecer a los ciudadanos la mejor calidad de servicios al menor costo y la máxima disponibilidad. Y más aún, se cree que cada infante, por ley, tiene derecho a una educación gratuita hasta después de completar su educación secundaria —posterior a eso, se hacen pagos parciales por la educación, de entre 10 y 15% del costo.

• La educación se financia usando recursos que vienen de impuestos generales y de consumo —lo que significa una contribución general de todos los ciudadanos. Todas las escuelas públicas y privadas reciben recursos dependiendo del número de estudiantes que tienen.

Los padres tienen la libertad de cambiar de escuela —esta posibilidad de cambiar de escuela a los hijos es la principal causa que las escuelas tienen para elevar su calidad. Para recibir fondos gubernamentales, las escuelas privadas hacen una solicitud y cumplen con requisitos gubernamentales —un 20% de las escuelas son privadas y el 90% de ellas recibe esos fondos. Esa ayuda gubernamental les obliga a seguir un currículum básico —pero mantienen independencia para educación moral y religiosa.

• En el antiguo sistema, la educación era responsabilidad de una estructura burocrática en todo el país —ponía reglas, controlaba gastos y tomaba las principales decisiones. Fijaba el currículum, el modo de su enseñanza y los parámetros para medir desempeño. Igualmente tomaba las decisiones de financiamiento para cada escuela, con escasa intervención de ellas.

El sistema no respondía a necesidades de los padres y sus niveles de calidad eran apenas aceptables. No se tenía responsabilidad por desempeño y la burocracia consumía la gran mayoría de los recursos, un 70%.

• En el nuevo sistema se juzga que los padres son los más interesados en la educación de los hijos y, por eso, deben tener el control de los recursos educativos. Con el nuevo sistema se eliminaron estructuras burocráticas y se crearon organismos en las escuelas con los padres controlando los recursos de la escuela y teniendo responsabilidad total.

El ministerio de educación da consejos de política educativa y otorga los recursos a las escuelas, pudiendo auditarlas —redujo en la mitad su personal. Las escuelas reciben los fondos de acuerdo con una fórmula que considera al número de alumnos y consideraciones como necesidades especiales y nivel socioeconómico.

Con el nuevo sistema, se buscó dar a los padres el derecho a educar a sus hijos seleccionado la escuela que ellos quisieran —como consecuencia, las escuelas mejores tendrían más estudiantes y recibirían más ayudas, y viceversa.

El presupuesto educativo no fue reducido —los ahorros producidos por menos personal burocrático se destinaron a financiar las escuelas, lo que produjo entre otras cosas la reducción de alumnos a 20 por clase.

Con ese panorama general, ahora pueden hacerse observaciones generales.

Primero, es necesario reconocer el efecto de un cambio de incentivos económicos —bajo el sistema tradicional, la escuela está orientada a cumplir con los dictados de quien le da recursos, es decir, el ministerio de educación: la calidad educativa ocupa un lugar claramente secundario.

Con un incentivo distinto, la escuela responde de otra manera —si la causa del recibir fondos es la preferencia de los padres, se orientará a ese fin, es decir, mejorar la calidad percibida de la educación que brinda. Los padres son los que pasan a ser el comprador de la educación.

Segundo, es necesario reconocer que el nuevo sistema tiene enemigos fuertes —los burócratas con riesgo de perder su trabajo y los sindicatos de maestros con deseos de mantener privilegios no basados en desempeño. Claramente ellos serán afectados por el cambio de incentivos y harán todo lo posible por mantener el viejo sistema que les permite un modo de vida más cómodo.

Tercero y el más importante, esta idea general de cambio en el financiamiento de la educación ha sido entendido como una medida liberal —no lo es porque el gobierno sigue manteniendo un dominio enorme sobre la educación. Todo lo que el nuevo sistema de vouchers, como se le conoce, ha sido volverse más eficiente debido al cambio de incentivos.

Es un cambio notable en verdad, pero no congruente con el principio liberal que mandaría al gobierno a mantenerse fuera de las labores educativas, dejándolas en manos particulares solamente. Debo hacer notar el vicio interno escondido tras el cambio de incentivos —las escuelas aún siguen siendo dependientes de decisiones gubernamentales en, por ejemplo, el currículum de materias sin garantía de que la escuela sea libre de mejorarlo de acuerdo con deseos de los padres. La aprobación de envío de fondos a las escuelas aún depende de criterios gubernamentales que pueden convertirse en amenazas a escuelas que la autoridad no desee.

Los vouchers educativos, o este sistema en Nueva Zelandia, son una lección económica en dos sentidos. Por un lado, muestran los efectos de un cambio en los incentivos —un cambio con buenos resultados que mejora resultados en calidad educativa.

Pero del otro lado, muestran la habilidad gubernamental para mantenerse al mando de la actividad educativa —de la decisión gubernamental aún depende la existencia de las escuelas, una situación indeseable dentro de un régimen realmente liberal. El sistema de ese país es un paso en la dirección correcta al cambiar los incentivos de la calidad de servicio, pero aún carece del nivel ideal al que debe llegarse, que es el de la total independencia de las escuelas.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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