Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es Realmente Curioso
Eduardo García Gaspar
17 febrero 2010
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los impuestos son algo fascinante de ver con sentido común. De tanto sufrirlos, sin embargo, hemos perdido la capacidad de conocer las curiosidades morbosas que ellos tienen. En lo que sigue trato algunas de esas anomalías fiscales.

La más obvia es la que establece que los impuestos siempre tienden a crecer, no importa lo que suceda. Esto se debe al gusto del gobernante por gastar dinero ajeno, lo que cae en la categoría de afrodisiaco. Hace poco en México, en medio de una crisis, los impuestos aumentaron.

Es lo opuesto que debe hacerse. Exactamente lo opuesto, pero se hizo porque existía un déficit que debía remediarse. El razonamiento es curioso porque también el resto de las personas sufrían déficits pero no pudieron alegar que entonces pagarían menos impuestos para remediar el suyo.

Otra curiosidad fascinante es la de la proporcionalidad de impuestos: con más ingresos se pagan más impuestos. Si los impuestos son el precio que se paga por los servicios que el gobierno da a los ciudadanos, entonces una fábrica de cerveza que siga la misma lógica podría hacer algo interesante: poner sus precios de acuerdo con los ingresos del que compra.

Un supermillonario, por ejemplo, pagaría mil pesos por cada cerveza que comprara… y un miserable, quizá diez centavos. Una simple golosina se le vendería en una fortuna a Gates o a Slim… eso, si los precios de los bienes siguieran el método de los impuestos.

No es exageración, es la lógica insólita de los impuestos proporcionales y que no se aplica en ningún mercado libre. Usted que no gana mal, pagaría más por la misma mantequilla que le costaría menos a alguien que ganara menos. Los servicios de gobierno en un mundo lógico costaría igual para todos.

Pero, se señalará, es injusto que los pobres paguen iguales impuestos que los ricos. ¿Entonces por qué todas las tiendas tienen  más o menos el mismo precio para todos sus productos sin importar quién los compre? Eso no es injusto, ¿porqué sí lo es en el caso de los impuestos? El cervecero que vende su producto no pregunta a sus clientes cuánto ganan antes de que ellos lo compren.

Lo anterior lleva a otra curiosidad fiscal. Muchos sostienen que el impuesto agregado igual en todos los productos lastima a los pobres y que por eso los alimentos no lo tienen. Otros más, apoyan ideas para que las empresas pequeñas paguen menos impuestos que las grandes. Con esta mentalidad, por supuesto, los impuestos se complican con excepciones y más excepciones.

Dar tratamientos preferenciales a algunos causa algo realmente curioso: el reclamo de injusticia y que propone que no haya excepciones ni tratamientos fiscales preferentes. Hacer esto es como el cuento de las langostas que al estarse cociendo en agua hirviendo impiden que salgan las que lo intentan.

No debería pedirse quitar el tratamiento fiscal preferente a nadie. Al contrario. Lo que debería pedirse es que todos tuviesen el mismo tratamiento fiscal preferente pagando menos impuestos todos… no pidiendo que los que ahora pagan menos, paguen más.

Luego está otra curiosidad realmente llamativa. Muchas personas hacen llamados a que los gobernantes y burócratas paguen impuestos como si fueran ciudadanos comunes. Pedir esto es hacerse el loco. No tiene sentido: todos los gobernantes son receptores netos de impuestos, los paguen o no. ¿No me cree?

Imagine que un gobernador gana 100 mil pesos al mes y paga 30 mil de impuestos. Es decir, su ingreso neto es de 70 mil. ¿De dónde salen esos 70 mil? De los impuestos que pagamos los ciudadanos. Ese gobernador en realidad recibe una devolución de impuestos por 70 mil pesos. Da lo mismo si paga impuestos o no. Lo único agradable sería limitar sus ingresos contra resultados.

Los impuestos, más aún, son ocasión de creatividad burocrática. Nos burlamos de la idea de cobrar impuestos por el número de ventanas de una casa o por las mascotas, pero situaciones igualmente ridículas existen ahora, como impuestos a la gasolina, al automóvil. Tan idiota es cobrar impuestos por ventanas como por coches. Es muy impresionante que se haya perdido la capacidad de sorprendernos por esto.

Y, sin que sea la curiosidad final, hay algo que es fuera de serie en esto de los impuestos: la idea de que quien gana el dinero con su esfuerzo personal no sabe lo que le conviene hacer con ese dinero… y resulta mejor entonces dárselo al gobernante que sí tiene ideas mejores para gastar dinero que él no ganó.

Le digo, los impuestos son la broma más grande que jamás se ha contado en la historia universal. Y es más fascinante porque la broma aún no ha sido comprendida por muchos. Es como esos chistes tan sutiles que muchos adultos no entiende, incluso aunque se los expliquen.

Post Scriptum

Muchas de las ideas que aquí expresé vienen de la obra de Rothbard, M. N. (2006). Making Economic Sense. Ludwig Von Mises Institute.

Murray N. Rothbard (1926-1995) siempre es una lectura limpia y directa, con una cualidad muy apreciable: no tiene temor a llamar a las cosas por su nombre y se resiste a la enfermedad de nuestros tiempos, lo políticamente correcto. No siempre estará usted de acuerdo con él, pero siempre será retador lo que escribe.

La idea de precios diferenciales dependiendo del status de la persona aparece en Los que Vivimos, de Ayn Rand: para la reparación de las tuberías de unn edificio en ruinas, el vigilante asigna un precio inferior al proletario, y otro varias veces superior a la familia que considera burguesa. Al burócrata se le pide un precio medio. Todos viven en departamentos similares que han sido expropiados y asignados por el gobierno a esas familias.

Igualmente, los productos son asignados con cartillas de racionamiento a las personas que el gobienro selecciona, es decir, da precios relativamente más bajos a los que prefiere. A los que rechaza da el mayor precio posible, la inaccesibilidad absoluta.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras